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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Noelia Vera
El espejo roto
Noelia Vera (Cádiz, 1985) es periodista, Máster en Agencias y crítica cultural. Ha estudiado Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid y ha completado su formación periodística y audiovisual en medios de comunicación como CNN+, Telemadrid o la agencia Efe.

Ha sido corresponsal en Argentina y realizado documentales y entrevistas culturales en otros países de América Latina como Brasil o Colombia. Colabora como analista en SIGLO XXI desde el año 2009.
Noelia Vera
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¿Vamos al cine?
Noelia Vera
Las salas de cine españolas han recogido durante el 2010 los peores datos de su historia: un millón de espectadores menos al mes con respecto al pasado año, menos de cien millones de entradas vendidas, una recaudación total reducida casi a la mitad y subida, en consecuencia, del precio de los tickets. La causa: ni la pérdida de interés cinéfilo, ni la crisis del bolsillo, ni la falta de títulos potentes en cartelera. El fútbol. Según datos del Ministerio de Cultura, el último fin de semana de junio, mientras se disputaba el Mundial de Sudáfrica, fue especialmente catastrófico. Las salas recaudaron tan solo 3,6 millones de euros, el peor dato de la historia de la taquilla española.

Dejemos de echarle la culpa a Iniesta, Xavi o a Villa. Según los expertos el problema traspasa el fanatismo deportivo. Ir al cine se está convirtiendo en un "reducto de cinéfilos", en una prioridad exclusiva para los amantes extremos de la pantalla. Aquella costumbre de ver una película familiar los sábados por la tarde y después darle a las cañas en los bares está desapareciendo como el humo. Es un hecho que nuestra cultura filmográfica está cambiando. La ausencia de grandes trabajos en pantalla y la escasez económica para la promoción de las que si lo eran han pasado factura.

Ni hablar ya de las estadísticas del cine nacional. Este año ni Almodovar ni Amenabar nos han regalado nada y las cajas fuertes de las salas tiemblan cuando no los ven. El producto español recaudará hasta finales de este mes 87,5 millones de euros, lo que supone un 17 por ciento menos que en 2009. Si el fútbol y la crisis económica ya estaban incordiando, sumémosle las consecuencias de no tener dinero suficiente para enfrentarse a las grandes campañas hollywoodienses.

"Todo depende de cómo funcionen ocho o nueve películas. Porque el resto de los estrenos españoles tienen muchos problemas para venderse, para que el espectador se entere siquiera de que se han estrenado", asegura el analisra Pau Brunet, gestor de una de las webs de referencia sobre el comportamiento de la taquilla en nuestro país. El secreto: más menos gasto en producción y más en promoción.

Si no que se lo digan a las películas respaldadas por la apuesta promocional de las productoras vinculadas a las televisiones privadas. Es el caso de la recién estrenada Tres metros sobre el cielo, de Fernando González Molina y custodiada por Antena 3 Films. En tan solo sus primeros seis días de muestra ha conseguido 4,1 millones de euros. Las productoras están obligadas a invertir un cierto porcentaje de sus ingresos en la financiación del cune europeo, y las hay que saben elegir los mejores éxitos de taquilla.

La última apuesta y las esperanzas del cine español se centran en el próximo estreno de Balada triste de trompeta, del director de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia.Y mientras, los dueños de las salas, le esperan con una fiesta a la que toda la Selección Española de Fútbol, está amablemente invitada.

domingo, 12 de diciembre de 2010.
 
Biutiful Bardem
Noelia Vera
No quiero reflexionar sobre lo que hubiese sido de Biutiful, el último largometraje de Alejandro González Iñarritu, sin la interpretación magistral de Javier Bardem. Cualquier calificación honorífica resulta insípida para describir el trabajo del madrileño en una película, que sin él, caería inevitablemente sobre el propio peso de su trágico y áspero guión. Como ya muchos críticos han resumido, Biutiful tiene en Bardem su principio y su final. Sin él, no sería nada. Y es que soportar la presión interpretativa y el miedo emocional de protagonizar, sin interrupción, todas las escenas de la cinta, es peripecia digna de solo unos pocos amantes de la pantalla.



Bardem en un escena de la película.

Después de Amores Perros, 21 gramos y Babel, el realizador mexicano regresa con una historia lineal (a diferencia de las anteriores) de pobreza, corrupción, enfermedad y amores imposibles contextualizada en una Barcelona oscura y espinosa, bien distinta a la que por ejemplo nos mostraron Woody Allen y de nuevo Bardem en "Vicky, Cristina, Barcelona". El guión trata, así, el lado oculto de una ciudad cosmopolita donde, fuera de cualquier evidencia, también hay explotadores y explotados. Encontramos todo tipo de basura en Biutiful, desde la problemática de la inmigración africana con respecto al top manta, la china y sus crueles talleres de costura, la depresión esquizofrénica, el amor frustrado, la educación infantil, la muerte y el perdón. Tanta basura, de hecho, que casi no se puede respirar en las casi dos horas y media que dura la cinta. Ahogo, mucho ahogo.

En el estreno en el Festival de Cannes, Bardem justificó su aceptación del trabajo (por el que le han dado, por cierto, el premio a mejor actor) con un: "Quise hacerlo porque habla de cosas que son importantes, que son interesantes a mi juicio". Su personaje, Uxbal, es un héroe, un enfermo terminal, un hombre bueno, un explotador, un desesperado, un drogadicto, un enamorado, un comprometido, un buen padre y un mediumm. Cosas importantes, sí, pero demasiadas pal cuerpo. Igualmente a mi ya me cuesta separar al actor de guiones interesantes, sean como sean. No olvidemos que solemos demonizarlo por sus ideas, sus respuestas tajantes ante la prensa y por las causas por las que pelea. No es de extrañar que le resultara apetitoso lo que le ofrecían desde México.

A mi juicio Biutiful puede ser desglosada en tres subguiones. Por un lado está la crítica social enfocada en distintos tipos de inmigración, la explotación y la corrupción policial. Por otro lado está la personal, enfocada, por su parte, en un padre de familia que va a morir y tiene que dejar a sus hijos inmersos en un panorama de vida completamente espinoso. Por último, la filosofía del más allá, de la muerte en paz a través del perdón. Vamos, que podríamos haber sacado parte del guión de entre cualquier serie mala como Entre fantasmas. ¡Por poder hacer, hasta habla con los muertos! Si no le dan otro Óscar a este actor por salvar tanta mezcla argumental, desde luego, muchos dejaríamos de creer en la justicia artística definitivamente.

"Quise defender todas las circunstancias que estaban propuestas en ese guión, que son muchas y complejas. No hay ninguna escena que sea una frivolidad, todas tienen un subtexto añadido y quise llegar a todos los sitios", aseguraba el actor en una entrevista defendiendo con la garra fuera, a su vez, el trabajo de Iñarritu. "De verdad, no hay buen trabajo posible sin un guión bien escrito. No lo hay, es imposible. Si ni siquiera Marlon Brando (con el que ya es comparado) pudo, ¿quién va a poder?"

Biutiful se rodó durante diez meses en diferentes localizaciones españolas. Técnicamente la cinta es ejemplar. El mexicano, sin duda, destaca por el juego que se trae con los espacios. Logra crear una sensación claustrofóbica y miserable gracias a la selección de planos y al manejo de la iluminación y ésta es una de las razones por las que para él, éste es el mejor resultado obtenido en su carrera: "Esta es la primera película que me ha dejado totalmente satisfecho". Yo, como espectadora y mientras oía algún que otro bostezo en el cine, no sé si estoy tan de acuerdo, pero lo que si está claro es que ha hecho el mejor de sus castings. Buena intención no le ha faltado, le debe mucho a Bardem. De hecho, se lo debe todo.

domingo, 5 de diciembre de 2010.
 
El ojo que todo lo ve
Noelia Vera
¡Qué arma tan poderosa es el cine informativo! ¡Cuántas conciencias puede mover! ¡A cuántos puede manipular! Desde sus orígenes la gran pantalla fue considerada como uno de los instrumentos más eficaces para generar credibilidad y favorecer la empatía emocional. Hasta nuestros días, cuando se está llevando a cabo en Madrid la primera muestra de cine palestino en España, estas premisas se mantienen muy presentes para todos los gobiernos y realizadores universales. El contrapunto: la censura. Aún existen países en conflicto donde la conciencia sobre la potencia cinematográfica es tal, que el silencio ideológico impuesto y las trabas artísticas son aún mayores.

El cine en Palestina se encuentra en fase colonial, con todo lo que ello conlleva. La opresión cultural es evidente y la falta de presupuesto destinado al arte aún lo es más. En Madrid, mientras tanto, se proyectarán hasta el martes que viene 54 películas dedicadas a este rincón del mundo y con el que en España simpatizamos tanto. El objetivo, ofrecer nuevas perspectivas desde las cuales los hispano hablantes podamos conocer su historia, su riqueza y, obviamente, su basura. Se trata de una muestra, en definitiva, con ánimo reconocido de contribución a la lucha pacífica.

El propio embajador de Palestina en España, Musa Amer Odeh, reconocía en la inauguración del festival la importancia del cine como método de activismo social. Admitía intrínsecamente, de esta forma, el carácter propagandístico del evento. La duda entre los espectadores surge, por lo tanto, en torno a la posibilidad de plantear una exhibición conjunta sobre el conflicto árabe israelí y no de exclusividad palestina. Todos estamos de acuerdo, sin embargo, en que darle voz a este pueblo es ya una necesidad de urgencia prioritaria.

Amer insistía, por otro lado, en los esfuerzos de sus compatriotas por dar a conocer internacionalmente la vida a la que se enfrentan diariamente, más que desde un punto de vista relacionado con las armas o los muros, desde las pequeñas historias de índole sentimental. Al fin y al cabo, cuentan con la realidad contraproducente de que en occidente todos tenemos ya el corazón acostumbrado a las decenas de muertos y a las explosiones espontáneas. El cine es, sin duda, una de las pocas alternativas que quedan para exterminar la insensibilización.

Ya lo decía Robert J. Flaherty, el llamado padre del documental: el cine es mejor contribuyente a la empatía, pues logra identificar el ojo humano con la cámara. Su obsesión era la de favorecer la comprensión entre los pueblos mediante el séptimo arte. Consideraba necesario representar la vida bajo la forma en la que se vive, rodando en el país en cuestión y con su propia gente. El soviético Vertov, por su lado, revolucionó la realización durante los años 20 otorgándole un fin social, educativo e ideológico. Podríamos analizar también, aunque de forma más cruda, el papel jugado por el ministro de Información y Propaganda del gobierno de Hitler, Goebbels, durante la Segunda Guerra Mundial, algo que nos lanzaría a la ligera sobre la existente malicia de los que manejan el arte. Podríamos mencionar también a los cine-clubs obreros, aquellos lugares escondidos en Europa donde el socialismo encontró sede para el debate y el progreso.

Históricamente ha quedado en evidencia que una de las maneras más eficaces para influir a la colectividad es la mixtura del cine como medio y la información como contenido y que, cuánto más ignorante sea el espectador, más fácil resulta su manipulación. No me aventuraría a decir que la muestra de cine de Palestina en Madrid sea eso. En este caso, entre todas las proyecciones, se incluyen tres largometrajes israelíes y otros tantos españoles que pretenden exhibir su forma de entender la identidad y la cultura árabe, tanto palestina como israelí. Incluso a través de las cintas de ficción intentan generar un conocimiento masivo sobre sus costumbres, lugares e inquietudes. Los espectadores que asisten a la Filmoteca Nacional, por la parte que les toca, no es que sean ignorantes. Es más, acaban prestándose a formar parte de un espacio abierto para el conocimiento y el diálogo crítico en relación a la situación del arte palestino en general y el cine en particular.

Todas estas razones serían suficientes para propiciar una consecución de festivales de índole similar, si estuviésemos dispuestos a aprender y a mostrarnos a nosotros mismos las realidades de aquellos mundos que oímos en las noticias cada día en las noticias, pero de fondo. Por suerte o no, yo ya no sé ver cine si no es para viajar y entender. El cine internacional, documental o de ficción, puede convertirse en la mejor de las oportunidades para entender lo que ocurre a miles de kilómetros de distancia. Un buen ojo crítico, objetivo y sediento de conocimiento es el único requisito para que esos viajes sean lo más productivos posible. Y es que el cine, real o irreal, fue, es y siempre será como un gran truco de magia a través del cual todo lo que uno quiera, puede hacerse realidad. ¡Nunca en mi vida vi algo con más poder!

domingo, 28 de noviembre de 2010.
 
 
Cuando habla el alma
Noelia Vera
domingo, 21 de noviembre de 2010.
 
Delito y cultura
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domingo, 7 de noviembre de 2010.
 
El valor de lo viejo
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domingo, 31 de octubre de 2010.
 
Crisis para desayunar, comer y cenar
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domingo, 24 de octubre de 2010.
 
El rey del pollo frito
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domingo, 17 de octubre de 2010.
 
Mentir para revolucionar
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domingo, 10 de octubre de 2010.
 
Cine contra el olvido
Noelia Vera
lunes, 4 de octubre de 2010.
 
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