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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Marcos Méndez
Crítica de cine

Marcos Méndez
Últimos textos publicados
'Burt Munro: Un sueño, una leyenda', de Roger Donaldson
Marcos Méndez
Los pistones vibran con toda la potencia de una Indian de 1920 modificada para la ocasión en una emocionante carrera por la playa. El ruido de los motores en marcha, inconfundible, ilumina los ojos de los participantes. Todo está dispuesto para que Burt Munro y su Scout Special con el carenado rojo y el número 35 en letras de oro salpique arena a trescientos kilómetros por hora.

La pasión de este neozelandés inquieto por alcanzar cotas inauditas de velocidad punta a bordo de una antigua motocicleta reformada pieza a pieza por él mismo durante más de cuarenta años ya fue objeto de un documental en 1971, Offerings to the god of speed, dirigido también por Roger Donaldson con un Munro ya consagrado que continuaba con los cinco sentidos encima de su moto.

Dice Donaldson que en Nueva Zelanda la gente anima a sus convecinos a conquistar sus anhelos, sus metas individuales. Este ideal utópico de bondad y adhesión desinteresada hacia los objetivos del prójimo no se podría haber construido sin gente como Burt Munro, un hombre que no busca reconocimiento social o remuneración alguna. Un ejemplo típico del espíritu de superación anglo capaz de soliviantar el carácter de una comunidad encadenada en la rutina, nos quiere decir Donaldson.

Algunos se casan, compran una bonita casa y tienen unos críos encantadores, pero Munro no era de ese tipo de personas. The World's Fastest Indian (Burt Munro: Un sueño, una leyenda) puede hacernos creer que la vida es algo más que el estatus de normalidad en el que nos hemos apoltronado una vez descartada la ínfima posibilidad de cumplir nuestros sueños (o lo que creemos que son nuestros sueños): la gente ambiciosa sucumbe ante las adversidades externas o termina por acomodar su existencia a una vida más mediocre de lo que había imaginado, lo que convierte el caso de Munro en algo excepcional. No se trata de un empresario bien avenido dando rienda suelta a sus hobbys, ni de un ricachón excéntrico de los que compran viajes al espacio como abonos de metro. Burt Munro logró concentrar toda su vida en una pasión inamovible y una meta difícil de tocar: superar el récord de velocidad en moto durante la celebración de la Semana de la Velocidad en el gran lago salado de Bonneville, Utah, prueba que todavía hoy reúne a los prototipos más rápidos del planeta.

Las penurias que Munro tuvo que pasar desde 1920 (fecha en la que compra la famosa Indian Scout) hasta 1962 (cuando por fin llega a Bonneville y bate el ansiado récord) las podemos intuir con sólo un par de minutos de película. Primero las quejas de los vecinos por el espantoso ruido de la moto al canto del gallo; luego, la panorámica sobre su pequeño taller; el trabajo manual con el titanio; las piezas, todas de artesanía propia, que hacen de su vehículo un collage motorizado; el pesimismo de la pequeña comunidad de Invercargill, salvado por un niño que le acompaña en cada movimiento, enamorado del apasionamiento del piloto…

Sin embargo, y a riesgo de caer en una contradicción, si algo desprende esta película es idealismo. No importa que Burt tenga que trabajar limpiando platos en el barco para pagarse el billete a Los Angeles; tampoco compete al director/guionista crear conflictos entre el anciano neozelandés y la nueva ola contracultural que sacudía a Estados Unidos en los sesenta. Munro/Hopkins termina por caerles bien a todos, incluso a sus rivales de Bonneville. Munro el hombre no tiene prejuicio alguno contra las formas nuevas de la sociedad y Munro piloto no descansa por conseguir los ansiados cinco minutos de placer que lleva deseando más de media vida. Donaldson tenía en cuenta todo esto en el momento de ponerse a escribir, por eso The World's Fastest Indian es una película tan alegre y fácil de ver que nos costará dejar de pensar en ella… en él.

viernes, 28 de julio de 2006.
 
'Declaradme culpable', de Sidney Lumet
Marcos Méndez
Todavía no me lo creo. Vin Diesel, una estrella del cine de acción de nuevo cuño, un hombre que acostumbra a aparecer con gafas de sol y lleno de tatuajes, se viste de Armani para la última película de Sidney Lumet, en la que interpreta a uno de los grandes mafiosos del juicio contra la familia Lucchese llevado a cabo entre 1987 y 1988. Y lo más sorprendente del asunto es que no sólo lo hace bien: lo apretado de su gesto, su caracterización canosa y obesa y las coordenadas de su sonrisa -a veces sincera, pero siempre apegada al concepto de showman de su personaje- provocan que el hasta hace poco triple X se erija en uno de los pilares de Declaradme culpable, por otro lado, una de las películas más interesantes de la temporada.

Se podía intuir esto último con sólo echarle un vistazo a los títulos de crédito, porque Sidney Lumet no es precisamente un desconocido. 12 hombres sin piedad, Tarde de perros o La colina son títulos que posiblemente no les suenen de nada a las nuevas generaciones, porque ahora se lleva el look de hacer cult-movies a los films de cinematografías más lejanas. Básicamente, ocurre que hay estudiantes de cine que conocen de arriba a abajo las películas de Hideo Nakata (un cineasta que, por otra parte, me gusta bastante) y no tienen la menor idea de quiénes fueron -son- Lumet, Pollack, Kasdan o Bogdanovich, todos norteamericanos, en activo y con carreras espectaculares.

Aclarado el agravio que he tenido la desgracia de comprobar la semana de su estreno, tengo que decir que Declaradme culpable posee una estructura dramática envidiable, una solidez en la puesta en escena y el montaje que muchos querrían para sí y una partitura musical (descriptiva) que capta sin inmiscuirse demasiado el tono, entre el espectáculo y la intimidad, de esta fantástica película de juicios. Además, para comprimir un suceso de 21 meses de duración en un libreto de poco más de dos horas hay que tener bemoles.

Jackie DiNorscio (Diesel) está harto de los intermediarios, por lo que decide ser su propio abogado en el que será el proceso más largo de la Historia de Estados Unidos. Su carácter, de una extraversión algo amarga (potenciada por una sonrisa incompleta del actor, como si le costase terminar la mueca), terminará provocando las iras no sólo del fiscal y el juez: también Nick Calabrese (Alex Rocco), su jefe en ¿la sombra? le repugna, porque ve peligrar su seguridad si Jackie continúa ofendiendo al jurado con chistes machistas y esa actitud arrogante.

Lo que a Lumet parece interesarle de todo esto es la comedia que se puede exprimir de un grupo como la mafia. Sus códigos internos, su lealtad mutua y su libertad pueden terminar con el juicio, por eso algunos están tan nerviosos. Lumet, supongo que intentando hacer una película más ligera que de costumbre, carga las tintas sobre los errores (¡y vaya errores!) de la fiscalía antes que representar el proceso por mímesis. Y el asunto le sale redondo, porque el poso dramático que acompaña al protagonista se hace notar en los momentos en los que el espectador es más vulnerable, después de algún momento humorístico de cierta ternura.
También nos dice Lumet que la familia, para los miembros de la Cosa Nostra, puede tener más poder que la doble moral de muchos hombres supuestamente intachables, funcionarios del Estado, policías y demás "hombres de bien". Aquí también, inevitablemente, la película no distingue buenos y malos. Al final unos ganan y otros pierden, pero tengo la sensación de que la soledad, gran enemiga de la humanidad, y la traición, la falta más importante dentro de este círculo delictivo, van de la mano con Jackie.

viernes, 28 de julio de 2006.
 
'De latir mi corazón se ha parado', de Jacques Audiard
Marcos Méndez
Un protagonista inmoral, metido en el negocio (mafia) inmobiliaria por herencia paterna, apasionado del piano desde pequeño (sin posibilidad de satisfacer esa pasión en sus años de madurez), insolidario e iracundo. Este es el perfil de Thomas Seyr (Romain Duris) y quizá de muchos otros individuos que han sucumbido ante la presión de una bolsa inmobiliaria que se sustenta en no pocos puntos oscuros.

El trabajo de Thomas y sus socios se basa en la compraventa de inmuebles: encuentran un edificio, lo compran a bajo precio y luego lo venden al mejor postor. No importa si el eficio en ruinas está habitado, porque entonces no tienen más que coger unos bates de béisbol y emprenderla a golpes con los ocupadores (normalmente inmigrantes/indigentes rechazados por una sociedad cada vez más cerrada). Digo bates por no decir ratas, otro "método" al que Thomas y sus amigos recurren sin pensárselo dos veces: la arrogancia de estos hombres, el arribismo que les enriquece a costa de otros (y de sus propias conciencias) provocará, sin duda, la desaprobación del respetable durante los primeros minutos de proyección, hasta que entra en escena el señor Fox (Sandy Whitelaw), antiguo amigo de la desaparecida madre de Thomas y amante -como ella, como él- de las composiciones pianísticas. Fox ofrece a Thomas una audición para ver su nivel, comprobar si el vástago puede ganarse la vida haciendo lo que más le entusiasmaba a su madre.

Es a partir de entonces cuando el mundo de Thomas revierte hacia su infancia y sus placeres escondidos, acudiendo cada mañana al domicilio de Miao Lin (Linh Dan Pham), una joven pianista china que desconoce por completo la lengua de su nuevo -y único- pupilo (en otra nota de denuncia ante la marginación a la que están sometidos los inmigrantes en la Europa del bienestar: una pianista sensacional, cuyo reconocimiento no se verá oficializado hasta el final del film, se gana la vida en un minúsculo apartamento dando clases a un impresentable malhumorado).

Thomas entra en una fase de recapacitación silenciosa: no responde a las quejas de sus amigos, que le ven un tanto despistado últimamente; tras años de ayudar a uno de sus socios, putero desencajado, ocupa su lugar en el lecho marital; cada noche se sienta ante su piano y entona alguna de sus piazas clásicas preferidas (en un acierto de Jacques Audiard, situando la cámara y la iluminación con precisión: sentimos que el personaje se libera y sufre a la vez, en un estado de contradicción lleno de expresión); se extreman progresivamente las diferencias con su padre, al que la película sitúa como catalizador y contribuyente absoluto de las tropelías de Thomas... Pero no es fácil deshacerse de la indeleble violencia a la que ha estado sometido (y que él mismo ha ayudado a sembrar): tiempo después de la desaparición de su progenitor, asesinado por los miembros de una mafia rusa más poderosa que su corporación, golpea brutalmente a Minskov en los servicios de un teatro.

Inmediatamente después de lavarse la sangre de la cara, acude de nuevo a su butaca para seguir disfrutando del recital como si nada hubiera ocurrido.

Este final, cuya ambigüedad sobrepasa la película (¿Puede Thomas utilizar los mismos medios criminales para triunfar en el mundo de la música? o ¿es este último encuentro con la violencia el definitivo, el que marca un antes y un después en su camino hacia la expiación?), permite que continuemos nuestras reflexiones una vez la proyección ha concluido. Otra virtud clarísima para una película que no se deberían perder.

viernes, 28 de julio de 2006.
 
 
El color del crimen de Joe Roth
Marcos Méndez
viernes, 28 de julio de 2006.
 
'La gran final', de Gerardo Olivares
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Novia por contrato', de Tom Dey
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Míos, tuyos y nuestros', de Raja Gosnell
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Bienvenido a casa', de David Trueba
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Ice Age 2: El deshielo' , de Carlos Saldanha
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'El arco', de Kim Ki-duk
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Tsotsi', de Gavin Hood
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Gisaku', de Baltasar Pedrosa
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Volver', de Pedro Almodóvar
Marcos Méndez
lunes, 22 de mayo de 2006.
 
'Zathura: una aventura espacial', de Jon Favreau
Marcos Méndez
miércoles, 19 de abril de 2006.
 
'Agua', de Deepa Mehta
Marcos Méndez
miércoles, 19 de abril de 2006.
 
'El nuevo mundo', de Terrence Malick
Marcos Méndez
miércoles, 19 de abril de 2006.
 
'Transamérica', de Duncan Tucker
Marcos Méndez
miércoles, 19 de abril de 2006.
 
'Buenas noches y buena suerte', de George Clooney
Marcos Méndez
domingo, 26 de marzo de 2006.
 
'En la cuerda floja', de James Mangold
Marcos Méndez
domingo, 26 de marzo de 2006.
 
'Jarhead', de Sam Mendes
Marcos Méndez
miércoles, 1 de marzo de 2006.
 
'Election', de Johnnie To
Marcos Méndez
miércoles, 1 de marzo de 2006.
 
'Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer
Marcos Méndez
miércoles, 1 de marzo de 2006.
 
'Memorias de una Geisha', de Rob Marshall
Marcos Méndez
miércoles, 1 de marzo de 2006.
 
'Crash', de Paul Haggis
Marcos Méndez
miércoles, 1 de marzo de 2006.
 
'King Kong', de Peter Jackson
Marcos Méndez Sanguos
miércoles, 8 de febrero de 2006.
 
'Saw II', de Darren Lynn Bousman
Marcos Méndez Sanguos
miércoles, 8 de febrero de 2006.
 
'Harry Potter y el Cáliz de Fuego', de Mike Newell
Marcos Méndez Sanguos
sábado, 28 de enero de 2006.
 
Archivo
28/01/2006 'En sus zapatos', de Curtis Hanson
28/01/2006 'Plan de vuelo: desaparecida', de Robert Schwentke
12/01/2006 'El jardinero fiel', de Fernando Meirelles
12/01/2006 'Match Point', de Woody Allen
09/01/2006 'La novia cadáver', de Tim Burton y Mike Johnson
09/01/2006 'La vida secreta de las palabras', de Isabel Coixet
17/11/2005 'Una vida por delante', de Lasse Hallström
17/11/2005 'De boda en boda', de David Dobkin
17/11/2005 'Paradise Now', de Hany Abu-Assad
24/10/2005 'Vuelo nocturno', de Wes Craven
24/10/2005 'Dentro de Garganta Profunda', de F. Bailey y R. Barbato
24/10/2005 'Cuatro hermanos', de John Singleton
24/10/2005 'La tierra de los muertos vivientes', de George A. Romero
24/10/2005 'La guía del autoestopista galáctico', de Garth Jennings
22/10/2005 'La guerra de los mundos', de H. G. Wells
23/09/2005 'Dark Water', de Walter Salles
23/09/2005 'Sr. y Sra. Smith', de Doug Liman
23/09/2005 A Russell Crowe se le pega el sudor
23/09/2005 'La Isla', de Michael Bay
27/08/2005 'Llámame Peter', de Stephen Hopkins
27/08/2005 'Fin de curso', de Miguel Martí
27/08/2005 'La llave del mal', de Iain Softley
16/08/2005 'La casa de cera', de Jaume Collet-Serra
16/08/2005 Miss Robinson, Spielberg… y Paris Hilton
12/08/2005 'Charlie y la fábrica de chocolate', de Tim Burton
25/07/2005 'El Calentito', de Chus Gutiérrez
25/07/2005 'Primer', de Shane Carruth
25/07/2005 'Fugitivos', de André Téchiné
25/07/2005 'La guerra de los mundos', de Steven Spielberg
25/07/2005 'Batman Begins', de Christopher Nolan
16/07/2005 Mayo de cine
16/07/2005 'Star Wars Episodio III', de George Lucas
13/07/2005 'Camino al andar', de Sholeh Hejazi
13/07/2005 'El Reino de los Cielos', de Ridley Scott
13/07/2005 'Millones', de Danny Boyle
13/07/2005 'Monsieur Batignole', de Gérard Jugnot
30/06/2005 'Código 46', de Michael Winterbottom
30/06/2005 'In my country', de John Boorman
30/06/2005 'La intérprete', de Sydney Pollack
30/05/2005 'Be Cool', de F. Gary Gray
14/05/2005 'Belleza prohibida', de Richard Eyre
14/05/2005 'Algo en común', de Zach Braff
14/05/2005 'Life Aquatic with Steve Zissou', de Wes Anderson
06/05/2005 'Robots', de Chris Wedge y Carlos Saldanha
06/05/2005 'Hierro 3', de Kim Ki-duk
21/04/2005 'Las tortugas también vuelan', de Bahman Ghobadi
21/04/2005 'El penalti más largo del mundo', de Roberto Santiago
21/04/2005 'American Splendor', de S. S. Berman y R. Pulcini
05/04/2005 'Birth', de Jonathan Glazer
05/04/2005 'Kinsey', de Bill Condon
05/04/2005 'El secreto de Vera Drake', de Mike Leigh
21/03/2005 'Hotel Rwanda', de Terry George
21/03/2005 'Wimbledon', de Richard Loncraine
21/03/2005 'El hundimiento', de Oliver Hirschbiegel
21/03/2005 'La casa de las dagas voladoras', de Zhang Yimou
08/03/2005 Birth (Reencarnación)
05/03/2005 'Finding Neverland', de Marc Forster
12/02/2005 'Slo un beso', de Ken Loach
09/02/2005 'Alejandro Magno', de Oliver Stone
09/02/2005 'El fantasma de la pera', de Joel Schumacher
 
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