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Manuel Montes Cleries
Manuel Montes Cleries
Mis buenas gentes de Benagalbón dicen que “siempre que ha llovío, ha escampío”

¡Menuda nochecita la del viernes al sábado pasado! En mi vida había vivido en primera persona una tormenta parecida. Se enlazaron los rayos y los truenos dando la apariencia de una película sobre la segunda guerra mundial en pleno bombardeo; o como poco, el diluvio universal. Parecía que se acababa el mundo.

Mi casa, situada en la ladera de una montaña malacitana, soportó bastante bien los embates de la lluvia. Tan solo surgió una especie de manantial en el suelo de la planta baja que fue resuelta con rapidez. Las cataratas de agua corrieron cuesta abajo hasta el centro de Málaga donde confluyen todas las lluvias que caen en la ciudad.

Recordé mi infancia en el barrio del Perchel (calle Mármoles), donde estas tormentas traían consigo unas tremendas riadas e inundaciones que acababan en un par de días, mientras, permanecíamos en casa sin poder salir si no era nadando. En septiembre siempre se han sufrido grandes tormentas como la presente, pero nunca de tanta intensidad, salvo aquella riada tremenda, que se reprodujo un día después, a finales de los ochenta.

Como siempre, eché de menos una emisora local, abierta a lo largo de la noche, que fuera informando minuto a minuto de la situación, a fin de evitar más problemas de los que ya se vienen produciendo en una ciudad que nunca está preparada para las lluvias. Menos mal que las emisoras nacionales dan “partes” cada hora. Esto ha evitado más desgracias personales que las que se han sufrido.

Mi “buena noticia” de hoy es que, gracias a Dios, se han creado albergues para los que viven en la calle, en los que pueden dormir en un sitio caliente y bien atendido. Albergues municipales y de la Iglesia Católica. Entre ellos el centro, auspiciado por Caritas, “Calor y café”. Una treintena de marginados que pueden disfrutar de una atención individualizada.

Y otra buena noticia. El cariño demostrado por el párroco y los feligreses de Santo Domingo. Le buscaron un hogar y le apoyaron en los últimos momentos. Ojala se pudiera erradicar la pobreza y no tener que recurrir a la caridad. Ah, y mientras escribo esto luce el sol en nuestra Málaga. Ya “ha escampío”.     

Artículos del autor

Entre los muchos libros que han caído en mis manos a lo largo de este verano, hay uno que me ha dejado un pésimo sabor de boca. Se trata de un texto publicado hace siete años escrito por Juan Eslava Galán: “Historia del mundo para escépticos”.

Estamos acostumbrados a leer noticias sobre la llegada de pateras a nuestras costas. Pero es totalmente diferente la aparición de una embarcación bastante grande volcada a unos metros de donde tomas el baño cada mañana. Su aspecto, el de una nave desarbolada y semihundida, te lleva a especular sobre el desenlace de la aventura emprendida por sus ocupantes.

Ciertamente los mayores tenemos la memoria lejana más presente que la cercana. Muchas veces recordamos aquello que estudiamos “de memoria” en la infancia y que después vuelve a nuestras mentes, como una cantinela nemotécnica a la que ahora vemos su utilidad.

Si te detienes a analizar las circunstancias por las que se considera a alguien famoso, célebre, renombrado, distinguido, popular, etc., en una palabra: un “VIP”, te encuentras ante una persona o entidad que destaca por su dinero, poder o prestigio.

En estos días se habla mucho del malestar producido por la vuelta a la realidad tras las vacaciones. Ansiedad, depresión, dolores de cabeza, falta de apetito, dificultades para la concentración… Un rosario de pequeñas dolencias que no son otra cosa que la dura vuelta a la realidad de cada día, suspendida durante el periodo del “dolce far niente”.

Por desgracia y debido a la arquitectura y urbanismo modernos se está pderdiendo el antiguo concepto de vecindad. Sorprendente y agradablemente se sigue manteniendo en algunos lugares. En especial en los pueblos y en las zonas rurales.

Los que vivimos la feria en la distancia –a través de los medios de comunicación- podemos observar la aparición de nuevos y, reiteradamente, los mismos, personajes, que se asoman al recuadro mágico de las fotos y los objetivos de las cámaras.

Me encanta que la gente lo pase bien; que disfrute. En estos días se suceden las jornadas con más de veinte horas de continuo discurrir de las multitudes por la feria del centro, los alrededores de la plaza de toros y el Real de Cortijo de Torres.

 
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