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Manuel Montes Cleries
Manuel Montes Cleries
Los españoles somos indisciplinados, anárquicos, iconoclastas, broncosos, dejados, veletas… Aplaudimos a los mismos que denostamos; subimos a los altares a los que crucificamos. Somos… españoles
Pero hay algo que nos enerva (ahora se dice “nos pone de los nervios”). Y es que nos toquen los co… o los ova… Desde los tiempos de Viriato y compañía hasta nuestros días, pasando por el dos de Mayo, el 23 F y otras tantas fechas, en el momento en que nos los han tocado, hemos saltado como fieras y nos hemos puesto de acuerdo contra los tocahuevos.

En el noreste de nuestra España se han creído que a los españoles se nos puede engañar de cualquier manera. No somos demasiado cultos, pero inteligentes…, las vemos venir a la primera. Queriendo dividirnos han conseguido justo lo contrario. Jamás he visto a los españoles tan unidos como en aquél 23 F y en esta semana. No he vuelto a ver tantas banderas españolas en los balcones y en las calles desde que ganamos el Mundial.

El gran fracaso de las cabezas pensantes -con excesivo pelo para mi gusto- de los separatistas, ha sido el conseguir que salieran a la calle esos miembros de la mayoría silenciosa que no se hace presente hasta que notan que les están trasteando en los bajos. He disfrutado viendo mis queridas calles barcelonesas llenos de banderas españolas y catalanas juntas, incluso revueltas y unidas.

El pueblo español, en general, son para mi hoy la buena noticia. Una vez más hemos dado la talla y nos hemos agrupado alrededor de lo nuestro, no nos gusta demasiado a veces, pero es lo nuestro. Los independistas seguirán adelante, pero van a darse de frente con unos españoles a los que no nos gustan las imposiciones. Y si consiguen sus propósitos allá ellos. Se van a quedar más solos que la una y más tristes que una juerga a base de sardanas. He dicho.

Artículos del autor

Es muy difícil conseguir una sonrisa. La risa abierta y la carcajada son consecuencias de una situación concreta que provoca la hilaridad; vienen de fuera a dentro. La sonrisa es algo más meditado, algo que surge del interior y se proyecta al exterior.
La mayor parte de la programación de las diversas cadenas televisivas se basa en postulados totalmente distintos a las premisas anteriormente citadas.
Me refiero al terremoto que de nuevo ha fragmentado las entrañas de nuestro querido país hermano: Méjico. Al mismo tiempo un huracán tras otro machaca los países más pobres del Caribe y a los más ricos de Norteamérica, los deja temblando.

Un hombre hecho a sí mismo, que se crió sin madre, que vivió la mili en la república, fue movilizado de nuevo en la guerra incivil, sobrevivió a las penurias de la vida de familia en la posguerra y formó, mantuvo y educó a sus hijos decentemente, en medio de muchas dificultades.

Usain Bolt, Rafael Nadal, Mireia Belmonte o Carolina Martín. Yo, tengo mi propio favorito.
Todo el mundo sabe guisar y emplatar unos mini-platos que, por su escaso contenido, parecen más propios para animales de compañía que para personas.
Tampoco es para pedir su prohibición, ni considerarla un caldo de cultivo para todos los males. Estimo que el secreto está en la moderación y el respeto.
Podemos hablar de comunidades económicas, religiosas, familiares, políticas e incluso comerciales.
 
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