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Manuel Ibañez Ferriol
Manuel Ibañez Ferriol
​Hay momentos en el día para todo

El verano, es sinónimo de dispersión, de cambio de vida, de nuevas rutas, de tener experiencias novedosas que nos enriquezcan el alma y el espíritu. Nuestro mundo interior, está lleno de “ajetreo”, ya que la sociedad de la prisa, nos lleva a vivir de forma totalmente irregular. El querer poseer más cosas que el vecino, nos conduce rapidamente, a crearnos unos estados de ansiedad, capaces de no ver la realidad, de no ser consecuentes con nuestra manera de sentir y pensar, y sobre todo, nos provoca un alejamiento de las costumbres y valores, que nos vuelve “irascibles”, teniendo que volver nuestros ojos y pensamientos hacia la farmacopea, para que nos resuelva la química, algo tan sencillo como pararnos y reflexionar.

Los únicos culpables de tener la sensación de perder los valores, somos nosotros, ya que los protagonistas de nuestra vida, no tenemos la capacidad suficiente de parar al menos cinco minutos al día y meditar. Y en eso, todos debemos hacer caso: incluidos los cristianos, porque tengo la convicción firme de que estamos todos necesitados de pensar, reflexionar, orar y dar gracias. Solo nos acordamos de Santa Bárbara, cuando truena. Por eso, hay cosas que no siempre salen a nuestro gusto.

El verano, debe servirnos, para leer más, y pensar en todo lo que vamos cometiendo: tanto lo bueno como lo no tan bueno. Esta estación, debe ser la que nos una a las familias, entorno a la mesa, compartiendo no solo unas buenas viandas, con la rica cerveza o el exquisito vino valenciano, sino con la conversación, plácida, sosegada y reflexiva. Hemos de sacar la risa, esa que contagia corazones, que mueve montañas, que nos sirve para caminar juntos.

Pensemos que una buena tertulia, entre jóvenes, adultos y mayores, es una gran clase, se podría decir que un “Master”, porque a la fuerza y el impetu juvenil, unimos la experiencia y serenidad de los adultos y mayores.

Reposar, sentarnos a saborear un buen refresco, el que tenga costumbre, dar fe de un buen tabaco -de picadura o puro-, bebernos esas hierbas digestivas o esa “palometa” hecha con agua fría, hielo y unas gotas de anís, o nuestra rica horchata, que nos ayudará a hacer bien la digestión. Estos momentos, son los apropiados para recordar esos valores que hemos ido dejando por el camino. No debemos imponerlos, ya que provocaremos rechazo. Debemos, exponerlos y hacerlos nuestros. Muchas veces, nos olvidamos de practicarlos, y no hay mejor clase, que la del ejemplo. Si unos hacen la comida, los otros deben poner la mesa, y los de allá, servir las viandas previstas. Es el ejemplo, el que nos enseña de forma particular como debemos actuar en la vida.

Hay momentos en el día para todo. Pero, seguro que la noche, nos seducirá, y serivra para contemplar, en silencio, toda la boveda celeste y los fenómenos astrales que solo se dan en el mes de agosto. Es un momento, ideal, para la meditación, oración, reflexión y enseñanza. La tranquilidad que nos transmite la noche, debe servirnos para dejarnos influenciar por ella, mientras admiramos la maravilla de la Creación.

Pensemos en todo aquello que nos falta, hagamos un repaso del día completo, porque seguro que entre todos vamos a encontrar soluciones que mejoren nuestra existencia. San Agustín, nos dice: “Conocerse de verdad a uno mismo no es otra cosa que oír de Dios lo que él piensa de nosotros”. Solo, el momento de la oración meditada, nos servirá para comprendernos y conocernos mejor, haciendo que vuelvan a nuestra vida, los valores que hemos dejado por el camino. 

Artículos del autor

La Unión Europea, se ha pasado por el forro los intereses de los agricultores españoles, negociando determinados acuerdos con Mercosur, que pueden hundir en la miseria a los sectores productivos primarios. ¿Que hacen mientras tanto los políticos españoles? La respuesta es sencilla: NADA. Ellos van a subirse los sueldos, a hacer el paripé de los acuerdos con otras formaciones y a no formar ni tener ganas de crear un gobierno estable, firme y con ganas de defender de verdad los intereses de todos los españoles -incluidos catalanes, gallegos y vascos-.

Los platós de las distintas televisiones, se han convertido en lugares dónde por un puñado de dolares o euros, diferentes personajes de la vida pública, venden sus miserias, historias, verdades a medias, e incluso todo lo que sea factible de venderse, porque el morbo dicen que hace crecer las audiencias.

Cuando vamos de compras al supermercado, nos estamos encontrando con productos que vienen de otras partes del planeta, en detrimento de nuestros agricultores y ganaderos. No solo los precios son excesivos, porque a un agricultor le pagan por pieza de melón 0,50 €, mientras que nosotros lo pagamos a más de 8 €, en algunos casos a 12 y 13 €.

Todos los demócratas españoles, -en los que me incluyo-, estamos ya con la propia espectación, de cara a las elecciones generales y en el caso de Valencia, también a las autonómicas. Introduzco primero un concepto, que me gusta particularmente: “La Democracia, es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía.

Gran parte de la sociedad -en la que me incluyo-, estamos un tanto expectantes ante los “debates a cuatro dobles” que nos van a ofrecer dos cadenas de televisión, en días distintos. Me gustaría, rescatar un concepto, antes de seguir: “La política, es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo. También es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

El periodista y comunicador, Manuel J. Ibáñez Ferriol, ha publicado, una nueva novela, basada en la Biblia de San Vicente Ferrer. El libro ha sido publicado en la plataforma Amazon, en dos formatos: papel y digital. Estamos ante un libro novedoso, ya que su catalogación es como novela negra de corte policial, ambientada en nuestra época.

En algunos países están catalogadas como destructivas o peligrosas y por lo mismo prohibidas, actuando a menudo en la clandestinidad.El uso y abuso de substancias estupefacientes consideradas destructivas para la personalidad del hombre -y de la mujer-, sirven para alejar de la realidad mundana, a los individuos que captan entre sus filas, ya que con este uso, se puede controlar mejor la mente y por extensión el resto de actitudes psicolólgicas de la persona.

Hablar sobre procesos electorales, no es extraño para el conjunto de la sociedad y de los lectores. La pre-campaña, se construye con el día a día, es decir con la servicial actividad de los políticos. Hay quien ha planteado, la creación de un código ético para ejercer el arte de la política. Voy más alla. Si realmente la política es un servicio a los ciudadanos, ¿porque no se realiza de forma altruista?

 
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