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D. Martínez, Burgos

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha anunciado este fin de semana que el Gobierno quiere volver al pasado: a una asignatura de religión cuya nota no cuente. Si la nota de una asignatura no cuenta, en realidad no es una asignatura. 


Llama la atención que un Gobierno con tan poco apoyo parlamentario y tan poco margen de maniobra se concentre en cuestiones de alto voltaje ideológico que son rechazadas por una buena parte de la sociedad española. Si esta medida se lleva a cabo significará que en materia de laicidad Sánchez no es un líder de la izquierda del siglo XXI sino de la izquierda del siglo XIX. Un amplio sector de la sociedad española reclama anualmente que sus hijos cursen la asignatura de religión por la que optan libremente y cuenta para su currículo.


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