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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Kathleen Parker
The Washington Post Writers Group
Kathleen Parker pertenece a The Washington Post Writers Group y escribe dos veces a la semana para SIGLO XXI, medio que posee sus derechos de difusión en exclusiva para medios digitales españoles. Recientemente ha ganado el Premio Pulitzer 2010 al mejor comentarista en prensa digital y escrita por la "prespicacia", "ingenio" y "estilo elegante" de sus columnas de opinión sobre temas políticos y morales.

La escritura clara, descriptiva y viva de Parker subraya su enfoque de sentido común sobre los desafíos de la vida cotidiana. Evalúa la salud mental de los EEUU con una método característicamente propio: La experiencia de una reportera combinada con un sentido del humor que atribuye a haber crecido entre cinco madres. "Mi objetivo ambicioso," dice, "es intentar inculcar algo de cordura a un mundo que se ha vuelto loco."

Una de las columnistas más populares -aparece en más de 350 periódicos-, Parker se encuentra como pez en el agua dentro y fuera de los asuntos políticos de Washington. Pero llegó a la columna de opinión a la antigua usanza, escalando los peldaños del periodismo desde la prensa local hasta la nacional.

Elogiada por "atacar la ignorancia y la estupidez con viveza y originalidad" según los jueces del prestigioso premio periodístico H.L. Mencken, que obtuvo en 1993, Parker adquirió la costumbre de escribir y una gran audiencia durante los 90. Pero fue en los primeros días y meses tras el 11 de septiembre y los posteriores conflictos de Irak y Afganistán cuando sus tentativas de "indicar algo de cordura" la situaron como una de las columnistas más importantes. Sus escritos en apoyo a las tropas americanas, a los servicios de urgencia y a otros factores en primera línea de la guerra contra el terror constituyeron el motivo de que la revista Week las declarase una de las principales columnistas del país en 2004 y 2005.

Parker inició su columna en 1987 siendo redactora de la plantilla del The Orlando Sentinel. Se incorporó al Washington Post el 2006. Por el camino, afirman artículos para el Weekly Standard, Time, Town & Country, Cosmopolitan y Fortune, y ocupa un puesto en la junta de colaboración de USA Today. Es invitada asidua de la NBC.
Kathleen Parker
Últimos textos publicados
Una muleta imprescindible
La gente no sabe identificarse con la perfección
WASHINGTON -- Estando escribiendo una novela un amigo, estaba preocupado porque su protagonista fuera demasiado perfecto.
 
La gente no sabe identificarse con la perfección, decía. Para que el personaje caiga bien, tiene que tener algún defecto. Precisa de alguna tara física o alguna lesión de alguna clase para que la gente pueda identificarse con y preocuparse de él.
 
"¿Por qué no le pones una muleta?" sugerí, pensando en mi propio esguince de un accidente de automóvil hace tiempo. Y así, el personaje, un hombre prácticamente intachable por lo demás -- atractivo, despierto y con talento -- empezó a caminar con una ligera cojera en sus andares. Para el lector, fue amor a la primera muleta.
 
La literatura a menudo saca a la luz lo que la vida cotidiana oculta, y el caballero de la muleta da pistas del motivo de que la gente sea tan reacia a apoyar al candidato conservador Mitt Romney a pesar de la intachabilidad de los conocimientos de sus credenciales y sus logros. Seguimos oyendo que es "demasiado perfecto" y que los llamados "estadounidenses de a pie" no podrán identificarse con él. De hecho, hay algo ligeramente repelente en Romney.
 
Es apuesto, es rico y tiene éxito, está felizmente casado con una mujer guapa, es padre de cinco hijos fornidos y abuelo de muchos nietos. Al final de una larga jornada de campaña, su cabello sigue igual. Su camisa sigue sin arrugas y los vaqueros a la piedra le siguen quedando estupendamente. Se va a dormir como se levantó -- sin alcohol, sin cafeína, sin tacha y sonriendo a pesar de las acusaciones que se vierten en su contra.
 
¿Qué tiene de malo este tío? Nada. Lo cual es justamente el problema. A Romney podría interesarle una muleta.
 
Con el fin de humanizarle, los críticos constructivos han sugerido que sonría menos durante los debates y que trate de manifestar alguna indignación. Gracias a un nuevo asesor, se ha vuelto más agresivo y ha empezado a replicar. Incluso de esta forma, la audiencia sabe instintivamente que no es el Mitt de verdad. Simplemente no está tan cabreado, y ¿por qué debería de estarlo?
 
Ha ganado el dinero suficiente para no tener que volver a dar palo al agua. Sus inversiones obtienen millones en varios órdenes de ingresos gravables al tipo impositivo mínimo. Cuando se mira al espejo, descansa sus ojos en un rostro atractivo sin paliativos.
 
Para la mayoría de los estadounidenses de a pie, la vida es menos ordenada. La mitad se ha divorciado o se divorciará. Algún pariente es alcohólico o drogadicto. La mayoría llega a fin de mes con dificultades y no hay muchos motivos para ser optimistas. Cuando la mayoría de los estadounidenses de la generación de Romney se mira al espejo, ven a una persona con sobrepeso que no reconocen.
 
La idea de aparcar algunas inversiones en las Islas Caimán queda muy lejos del ámbito de la imaginación y la experiencia que hacen que Romney parezca sobre todo un personaje de ficción.
 
No es que Romney no conecte con la gente, como se ha dicho repetidamente. Es que la gente no conecta con él. Esto también ayuda a explicar el motivo de que el mucho menos perfecto Newt Gingrich pueda atraer apoyos contra toda razón, o al menos contra toda expectativa razonable.
 
Gingrich el monógamo en serie, cuyos matrimonios se solapan entre sí; su cuestionable ética y pompa cósmica serán familiares a estas alturas. Aunque despierto, a menudo es imprudente -- moralmente díscolo y físicamente indisciplinado. Según esas referencias, es muy parecido a cualquier otro hijo de vecino -- con defectos, pero ¿quién no?
 
Mitt Romney, ése no.
 
Metafóricamente hablando, Gingrich tiene una muleta que hace que los electores se identifiquen con mayor facilidad con él. Por razones más emotivas que racionales, nosotros los mortales imperfectos tendemos a sentirnos atraídos por otros más parecidos a nosotros que diferentes. Pero es totalmente posible que nos equivoquemos y deberíamos de examinar este patrón de comportamiento antes de elegir al presidente.
 
¿Es realmente necesario que un presidente se parezca al hombre o la mujer corrientes? Es posible querer hacer algo con la pobreza, el paro o la deuda pública sin haberlos sufrido en primera persona. Desear erradicar el cáncer no es algo que dependa de que se haya sufrido personalmente.
 
Tener mano izquierda desde luego ayuda en política. Admiramos enormemente a los que se muestran igualmente cómodos entre monarcas o entre pobres. Pero estas habilidades son menos importantes de lo que parecen en lo que respecta a solucionar problemas. A la hora de hacer cuentas, el empollón disciplinado al que se le dan bien las matemáticas y que se gana la vida dando la vuelta a empresas en quiebra puede surtir un mayor efecto paliativo sobre los males del país que alguien que, en virtud de sus propias transgresiones, empatiza con el resto.
 
Parece que la pregunta para los votantes no es si pueden perdonar sus imperfecciones a Romney, cosa que con la mayor de las frecuencias es el caso en política, sino si le pueden perdonar sus perfecciones.


miércoles, 1 de febrero de 2012.
 
Todas las noticias indignas de publicarse
New York Times acusa de violación a un joven futbolista de EEUU
WASHINGTON -- La crónica publicada el viernes en el New York Times que prácticamente imputa el cargo y declara culpable de asalto con agravante sexual a un jugador de fútbol de 22 años de edad denunciado por una acusadora anónima debería de haber rezado como sigue:

"No tenemos absolutamente ninguna información de este rumor excepto lo que seis personas nos cuentan de forma anónima de este tío que se rumorea habría acosado sexualmente a esta chica. Se desconoce la identidad de ella o lo que dijo, o todo lo demás en realidad, pero su nombre es TAL y esto es lo que 'se dice' de él.

En su lugar, con autoridad renqueante, la crónica empieza con el nombre del joven caballero -- Patrick J. Witt, antiguo defensa del equipo de la Universidad de Yale -- y su anuncio el pasado otoño de que retira su solicitud de una beca Rhodes para poder jugar contra Harvard. El partido estaba previsto la misma jornada que las entrevistas académicas de la beca.

A continuación se nos cuenta que en realidad había retirado su solicitud de la beca después de que el Comité Rhodes hubiera tenido noticia "a través de canales oficiosos de que una compañera había acusado a Witt de acoso sexual". Y se dicta sentencia. Caso cerrado.

Pero en realidad, nadie parece saber gran cosa de nada, y nadie se está pronunciando desde una instancia oficial. Las únicas personas que están promoviendo este relato devastador y sórdido son "una media docena de personas (anónimas) con información de la totalidad o parte de lo sucedido". ¿De la totalidad o parte? ¿Cuál de las partes? ¿Como cuando dices "sabes de algún cotilleo jugoso últimamente?"(END ITAL)

Una declaración oficial la tarde del viernes en nombre de Witt niega cualquier vínculo entre la retirada por su parte del proceso de selección de las becas Rhodes y el supuesto acoso. Además, cuando Witt solicitó una investigación formal de las acusaciones, dijo que la universidad se había negado. "No se presentó ninguna denuncia, no se tomó declaración a ninguno de los implicados, y la petición por su parte? de una investigación formal fue denegada porque, como fue informado, no había nada de lo que defenderse oficialmente", según la declaración.

El New York Times desconocía al parecer estos datos, pero ¿no deberían de haberlos conocido antes de publicar la crónica? No es sino hasta el párrafo undécimo que el lector llega a descubrir a la media docena de fuentes anónimas. No es hasta el párrafo decimocuarto que el Times sí nos dice que "muchos aspectos de la situación siguen siendo desconocidos, incluyendo parte de los detalles de las acusaciones contra Witt; cómo respondió a las acusaciones; cómo se le dieron curso; y si las autoridades de Yale a cargo de la selección de solicitudes de las becas Rhodes -- incluyendo a Richard C. Levin, presidente de la universidad que firmaba la carta de recomendación de Witt -- tuvieron noticia de la queja".

Traducción: no sabemos nada de nada, pero de todas formas vamos a ir a por este tío.

Sin ningún dato objetivo, habría sido facilísimo llegar a la conclusión de que Witt retiró la solicitud de su beca Rhodes por ser culpable de algo, como insinuaba el Times. Pero esto habría supuesto dar por sentado algo apoyado en una acusación difundida por acusadores anónimos. No hay mucha más tela que cortar aquí, aparte de la roja, metafóricamente hablando, la que saca a la calle a multitudes en busca de sus antorchas.

También habría sido posible que Witt quisiera evitar el inevitable expediente y la humillación. Que la acusación de "acoso sexual", con independencia de lo que constituya eso, llegue a estar fundamentada alguna vez es irrelevante de cara al ataque inmediato y sustancial sin fundamento a la imagen de Witt.

A estas alturas los lectores habrán hecho la inevitable relación con el infame caso del jugador de lacrosse de la Universidad de Duke y la prisa de los medios de comunicación por emitir juicios cuando tres jóvenes blancos fueron acusados de violar a una bailarina erótica negra contratada para actuar en la fiesta del equipo. Los tres compañeros de equipo fueron exonerados de la acusación eventualmente, pero no antes de que sus vidas hubieran sido arruinadas por un fiscal impaciente por salir reelegido y una comunidad inclinada a creer lo peor de los chavales.

¿Alguien sabe al menos lo que constituye "acoso" según se utiliza en este caso? La definición de acoso puede oscilar desde "maniobras sexuales no solicitadas" a la violación que la mayoría entiende. Mientras estemos sacando deducciones apoyadas en acusaciones vertidas de forma anónima, inquisición con otro nombre, igual podemos llegar a la conclusión de que no hubo ninguna violación en este caso. La acusadora dio parte primero de lo que quiera que sucediera al "Centro de Educación y Respuesta a los Ataques y el Acoso Sexual" del centro, instancia que suena a Politburó, presentando más tarde una denuncia oficiosa al "Comité de Conducta Sexual de la Universidad". ¿Y por qué no llamarlo simplemente "Instituto Torquemada"?

Si la joven está convencida de haber sido acosada, sería de esperar que reciba la ayuda que precisa. Esto no es ninguna disculpa de comportamientos reprobables -- y no es ninguna condena a la acusadora de Witt. Es una súplica en defensa del respeto a la ley en favor de Witt y los que son acusados de forma comparable. Por encima de la interpretación de la presunción de inocencia de todo hijo de vecino, Witt ha sido declarado culpable de forma injusta por unos acusadores sin nombre y una prensa cómplice.
lunes, 30 de enero de 2012.
 
Newt en el País de las Maravillas
En el debate electoral del lunes, el candidato Mitt Romney vertió la acusación de "tráfico de influencias" contra Gingrich
WASHINGTON -- Cuando hablamos de las actividades del candidato conservador Newt Gingrich en la capital tras su paso como presidente de la cámara baja, todo depende de la definición de "lobista" que tenga usted.

En el debate electoral del lunes, el candidato Mitt Romney vertió la acusación de "tráfico de influencias" contra Gingrich. Pero Gingrich insiste en que simplemente estaba trabajando como historiador cuando se embolsaba 1,6 millones de dólares en seis meses pagados por la hipotecaria pública intervenida Freddie Mac. Lo que podría ser verdad en alguna realidad. Hablando en general, un historiador contratado para cavar zanjas de cimientos sigue siendo un historiador.

Pero hablando con propiedad, Gingrich sí que firmó un contrato con el gigante hipotecario en una época en la que los Republicanos quisieron poner fin a la posición privilegiada de la entidad como empresa privada de capital público. Y se dedicaba a promocionar la labor de las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae, según los donantes de un comité de acción política que le contrató para pronunciar un discurso en el año 2007 antes de convertirse en un crítico que insistía en que habría que meter en la cárcel a los que respaldan a las hipotecarias.

Bajo presión de la campaña Romney, la consultora de Gingrich ha difundido una copia del contrato anual de él con la hipotecaria Freddie Mac, lo que deja sin explicar otros cinco años y sólo justifica unos ingresos de 300.000 dólares. Eso nos deja un margen de tiempo significativo y una cantidad de dinero importante, pero la cuestión relevante es si Gingrich hizo o no las veces de lobista de la entidad. El interrogante es crucial para la cuestión del talante del candidato porque pueblo estadounidense y congresistas merecen saber si a alguien se le está pagando para hacer de activista a cambio de un cargo.

Un lobista de Freddie Mac y Fannie Mae cuyo paso por las empresas se superpuso a la llegada de Gingrich me cuenta que los dos firmaron idéntico contrato. Esta persona se registró inmediatamente como lobista y dice que Gingrich se dedicó claramente a mover sus influencias, aunque pudo haber mantenido una distancia legal, si bien no del todo ética, con la definición de las labores de "presión política".

La ley es muy concreta en lo que constituye "presión política", actividad que tiene que ver, entre otras cosas, con el número de veces que alguien se reúne con los legisladores y/ o el número de veces que pronuncia conferencias para un colectivo concreto. Si usted resulta estar por debajo de esa cifra, entonces técnicamente se encuentra dentro del marco legal.

Gingrich estaba familiarizado con la reglamentación, es de imaginar, dado que en el año 2010 hasta contrató al co-autor del texto jurídico relativo a las actividades de presión política como asesor suyo. Claramente no quería ir demasiado lejos, y puede que no haya ido. Pero es justo plantear si este funambulismo con la ley es transparente de forma correcta y directa viniendo de un candidato presidencial. Si solamente se reúne en una ocasión con un alto funcionario del gobierno para impulsar una postura a cambio de la que usted está siendo remunerado, ¿alguien piensa en serio que eso no es ejercer de lobista?

La afirmación de Gingrich de haber sido contratado como historiador, en tanto, es difícil de creer al no existir tal cargo en la entidad. También constituye una exageración por su parte presentarse como el rebelde conservador contrario a la institución en la línea de Reagan, cuando se está embolsando dinero por sus relaciones con empresas, con intereses algunas de ellas que no tienen nada de conservador.

Pero aun así otra vaca lechera para Gingrich ha sido el sector de los seguros de salud. Diversas empresas pagaron a Gingrich 55 millones de dólares entre los años 2001 y 2005, según Bloomberg News. Preguntado por lo que las empresas obtenían a cambio, Gingrich decía al Washington Post que se reunían con "un tipo importante que sabe mucho realmente y que tiene montones de información". Esa persona vendría a ser la Sagrada Trinidad de Gingrich -- yo, yo mismo y el que suscribe.

Gingrich también ganó más de 1 millón con la farmacéutica Novo Nordisk, en principio para ayudar a abrir el mercado estadounidense a su tratamiento de la diabetes. De nuevo, esto no tiene nada de malo mientras Gingrich sea sincero en cuanto a su papel con la empresa. El informe anual para accionistas de la empresa enumera a Gingrich dentro del capítulo "actividades de orden público" que, añade la empresa, "con frecuencia se describen como presión política".

También instó a los congresistas Republicanos personalmente a apoyar la prestación de las recetas del programa Medicare de la tercera edad por valor de 395.000 millones de dólares, según, entre otros, el congresista Jeff Flake y los ex congresistas Jeb Bradley y Butch Otter. Gingrich no tiene problemas de conciencia por apoyar la prestación del Medicare, sobre todo al estar haciendo campaña en Florida, donde una receptiva población anciana es por demás conocida por constituir un importante bloque electoral. Fue después de todo una iniciativa Republicana con el Presidente George W. Bush, aunque muchos conservadores fueron igual de contrarios entonces que ahora.

Gingrich ha insistido en que a lo largo de todos estos acuerdos estuvo haciendo las veces de ciudadano preocupado simplemente que actúa a título particular, charlando con sus colegas de cuestiones de interés mutuo. Podría ser el caso, hasta podría estar dentro de la definición de "lobby" legal, pero la mayoría de la gente no recibe millones de dólares a cambio de ir por ahí parloteando de iniciativas legislativas enormemente lucrativas.

En el caso de Gingrich en el País de las Maravillas, como explicaba el personaje rechoncho subido a la tapia a Alicia: "Cuando utilizo una palabra, significa simplemente lo que yo elijo que significa -- ni más ni menos".
jueves, 26 de enero de 2012.
 
 
Los riesgos de la proyección
Las aventuras de Newt Gingrich
lunes, 23 de enero de 2012.
 
La cruel fijación de la inspección
La finalidad de la crónica periodística, después de todo, es relatar lo que has aprendido
lunes, 23 de enero de 2012.
 
Un recurso que sobra
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domingo, 24 de abril de 2011.
 
La baza Trump
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lunes, 18 de abril de 2011.
 
Las mujeres, idiota
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lunes, 11 de abril de 2011.
 
Dadles a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestros yuanes
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Las mujeres, idiota
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Blancanieves y Rojaflor
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miércoles, 23 de febrero de 2011.
 
Ver Egipto en el espejo
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Eso "excepcional"
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sábado, 29 de enero de 2011.
 
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lunes, 24 de enero de 2011.
 
Desde Rusia con envidia
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martes, 18 de enero de 2011.
 
¿Antes muerta que leída?
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martes, 11 de enero de 2011.
 
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jueves, 6 de enero de 2011.
 
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miércoles, 10 de noviembre de 2010.
 
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