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Jonah de Morais
Jonah de Morais
El seleccionador nacional se carga a Torres y convoca a Soldado y Muniain para el amistoso frente a Venezuela
No es aportar dato novedoso alguno el reconocer ante el erudito público futbolero las limitaciones como entrenador de balompié de Vicente del Bosque. Mas comoquiera que a menudo hablamos para consumidores de prensa deportiva, tertulianos de taberna, noctámbulos irredentos por mor de Punto Pelota y, en definitiva, gentes todas cuyos únicos puntapiés han sido al diccionario conviene definir ciertos conceptos y ponerle los puntos a las íes que, en cualquier caso, no contemplo que lean.

Se esperaba con ganas y expectación la lista de Vicente, ese buen hombre, dicen, cuyo cuasi único mérito para ejercer de seleccionador, amén de su pedigrí merengue, condición sine qua non para gozar de reconocimiento entre la mediocre prensa deportiva (adviértase la hipérbole, mediocre se refiere a la calidad media. ¡Ojalá así fuese!) cuando uno es, esta vez sí, un mediocre en lo suyo, es su presunta bonhomía. En realidad no debiésemos hablar de expectación y a fuer de rigorosos y precisos convendríamos en llamar al impás como antesala de fiesta y felicidad para muchos, que con una mano descorchan el champán y la otra afilan el cuchillo mohoso y apolillado desde aquel gol a Lehmann en 2008 que tanto escoció a los enemigos del Sabio y defensores del (¡Ja!) Siete de España.

Ocurre que para muchos, como por ejemplo quien les escribe, que desde ya reconoce su ignorancia total sobre este tema y sobre todos, tanto más cuanto más escucha hablar a las luminosas mentes que desgranan la actualidad balompédica (ergo madridista) en los sesudos cenáculos televisivos y radiofónicos que de continuo se suceden, no nos ha sorprendido en absoluto la convocatoria del simpáticamente conocido como Krusty por su enorme parecido con el clown de Los Simpsons con acaso más conocimiento futbolístico. Ya ven, si Romario era un jugador de dibujos animados, de Del Bosque podemos decir algo similar. Ah, pero Romario bebía, salía de fiesta y se tiraba a chicas guapas. ¿Acaso se le puede comparar con ese señor, ese caballero, esa bellísima persona que es Del Bosque? A veces es que la gente se conforma con minucias, como ser un genio del fútbol o un sabio de Hortaleza, oiga.

Decía, disculpas por los numerosos incisos, este incluido, que pese a mi escaso conocimiento, yo, que nunca entendí los absurdos planteamientos, las ridículas alineaciones y los estúpidos cambios de Quique Flores. A mí, que Goyo Manzano, me pareció siempre un mediocre. Un servidor, que considera que la comparación entre Soldado (o Negredo) y Torres resulta tan grotesca como la que en su día los mismos gurús del balón que hoy día siguen predicando desde sus tribunas mediáticas realizaban entre el Niño y Portillo (¡Jajaja!). A mí, sí, que me provoca vergüenza ver a Arbeloa vestir la misma camiseta y al mismo tiempo que Iniesta, Piqué, Silva, Casillas o el propio Torres. Que no entiendo el doble pivote Busquets-Alonso (cobarde y mediocre, como los planteamientos y discursos del entrenador). En definitiva, yo, pese a todo lo anterior y mi manifiesta ignorancia, no me esperaba nada diferente en la convocatoria de nuestro nefando mister.

No estaba Adrián, ¿cómo habría de ir? ilusas gentes colchoneras. Allí aparece Soldado, pese a su pólvora medio mojada (nunca un buen inicio de competición dio tantos réditos cinco meses después). Y Negredo, que como su equipo ni fu ni fa. Y Muniain, en fantástico estado de forma, este sí, pero innecesario en una selección cuyo puesto ocupan top-classes mundiales como Iniesta, Silva o Mata.

Poco a poco, muy sutilmente, casi de forma sibilina, el legado de Aragonés va siendo destruido con la feliz complicidad de la prensa madridi… digo española. Apuesto a que la nutrida fauna ventajista que a partir de ya aparecerá en los medios celebrando la noticia apenas habrán visto un par de resúmenes con las actuaciones de Torres en el Chelsea el último mes. Lástima, se habrán perdido grandes actuaciones de un jugador en, probablemente, mucho mejor estado de forma que Soldado. Mas las estadísticas mandan hoy día y quien es incapaz de reconocer mirando al césped la cualidad de un jugador y su participación en el juego colectivo, habrá de quedarse con la fría y adulterada realidad que reflejan unos guarismos a menudo engañosos.

En cualquier caso, la calidad del equipo español es tan superior a la de los rivales que, incluso pese al lastre del alineador, que tal y no otra cosa es y ha sido siempre, debiera y de hecho lo es ser favorita en la Eurocopa e, incluso, debiera también, Arbeloas y Alonsos aparte, revalidar el título que de forma harto más meritoria y ante un clima hostil lograra cuatro años antes.

A diferencia de aquella prensa que esperaba con ansia el fracaso nacional, un nuevo triunfo español me causaría gran alegría. Y es que, aunque no lo querrán reconocer, la primera piedra del triunfo la puso, gol del Niño mediante, don Luis Aragonés. Y ese no era entrenador de dibujos animados.

Y tal.

Artículos del autor

Por si el lector lo ignora, que así debiera ser pues no ha motivo para lo contrario, pertenezco a la empresa con más trabajadores de España: el INEM. No deja de ser esto una falsedad, pues ni es empresa ni en puridad podemos denominarnos trabajadores quien a ella pertenecemos.
Al hilo de la ominosa sanción del TAS a Alberto Contador, las reacciones procedentes de nuestros vecinos franceses han surgido como un géiser de mala baba –digo lava–haciendo aflorar con (in)disimulado revanchismo toda la bilis acumulada en años de profusa opulencia del deporte español en uno y otro confín, que diría Espronceda, y con especial incidencia en Francia.
 
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