Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos El Viajero Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Javier Muñoz Castaño

Nace en Plasencia, donde sigue empadronado, el 03/02/1992. En la actualidad estudia Información y Documentación en la USAL.



Twitter: @javilider_esp
Email: munozcjavier@gmail.com
Javier Muñoz Castaño
Últimos textos publicados
Plasencia, la capital sin provincia
Pese a tener cualidades para ello, la ciudad placentina no llegó a ser capital por la diferencia de un solo voto
Plasencia ya no se trata sólo de un lugar como pocos para turistear en cualquier estación del año, llegando a liderar el turismo de interior de España en 2012 junto al Valle del Jerte, La Vera y Parque Nacional de Monfragüe, con especial atención sobre joyas artísticas y monumentales como son sus dos catedrales, la muralla, el acueducto, Santuario del Puerto, Barrio Judío, diversos museos, el actual edificio de la UEx que recupera la tradición universitaria de la ciudad pionera en Extremadura, el Parador o numerosos y sorprendentes palacios repartidos por el casco histórico, como el Municipal que se puede contemplar en la Plaza Mayor. Además de las inacabables zonas verdes que resultan únicas, dícese del Parque de los Pinos, el Monte de Valcorchero, el Parque de la Coronación, La Isla o el Cachón, entre otros, que a la vez de alegrar la vista al pasear por el casco urbano, son un factor fundamental para que Plasencia sea una ciudad viva y compacta. Si bien la ciudad goza de alrededor de 20 kms de carril bici en torno al río.

Una vida reflejada en la esencia del mercadillo de los Martes, exhibiéndose desde hace más de 500 años la amplia gastronomía de las enverdecidas comarcas del ‘Otro Norte’, y como no en las tradicionales ‘cañas y tapas’, tanto por el centro como por diversos barrios, alcanzando su máximo esplendor dicho aspecto en las Ferias y Fiestas (segunda semana de Junio), el Lunes Menor y Martes Mayor (principios de Agosto) y otras fechas señaladas como las navidades, la Semana Santa más antigua de Extremadura o, a lo largo de cada verano, una de las etapas en las que la ciudad atrae al mayor número de visitantes.

El hecho de que Plasencia sea una de las ciudades con más bares por habitante de España (liderando el ranking durante 2007 y 2008), además de poder llenar el estómago pagando alguna consumición en tan sólo un par de ellos, queda a las claras la amigable cercanía y el movimiento que se respira en torno a la hostelería placentina. Como reza el lema, para placer de Dios, de los hombres… y ahora también de los turistas.

Y es que Plasencia es punto de encuentro, como decíamos, no sólo para quienes van a pasar unos agradables días, sino que también para importantes ferias y eventos a nivel regional, nacional e internacional, ya sean culturales, deportivos, religiosos, gastronómicos, empresariales, musicales o de otras variedades de ocio e, incluso, sobre naturaleza como es el caso de la feria Iberforesta, la primera respecto a esta temática celebrada en España.

Y, a falta del comienzo de la obra de adecuación de Avenida España y Martín Palomino (fundamental para el progreso de la zona industrial, base del empleo de la ciudad) y algún que otro aspecto por pulir, todo ello gracias a una nueva Plasencia del Siglo XXI que firmemente asentada en la riqueza de su pasado mira hacia el futuro a través de obras como el moderno Palacio de Congresos, ascensores panorámicos, el pabellón del Berrocal, escaleras mecánicas que unen La Isla y la Avenida del Valle con otra de las principales arterias urbanas, los llamativos murales que aportan vanguardia artística, que ya se suman a clásicos edificios como el Teatro Alkazar, el Auditorio de Santa Ana u otras salas de exposiciones y conferencias que en su día fueron hospitales, conventos o casas señoriales, o la red de grandes superficies de aparcamientos gratuitos e instalaciones deportivas como, por ejemplo, la magnífica piscina bioclimática.

Este conjunto de avances permite la accesibilidad y cohesión de Plasencia, siendo una urbe homologable a cualquier ciudad de su entorno y, como así lo quiso Alfonso VIII desde su fundación en un enclave estratégico entre Portugal y las actuales Comunidad de Madrid y Castilla y León, abarcando sus influencias no sólo entre todas las comarcas de la Alta Extremadura, con dependencias tanto de población como de superficie suficientes como para conformar una provincia, sino también para todas las provincias que la rodean. Atendiendo a esta condición desde su fundación allá por 1186, causa fundamental por la que grandes franquicias y superficies también apuestan, pese a la dura competencia del comercio local, por invertir en Plasencia y, por donde empezamos, por lo que el emblemático escritor salmantino Miguel de Unamuno se refirió a Plasencia como “la capital sin provincia”.

De ésta forma, no sólo Plasencia saldría beneficiada, sino también la propia Extremadura, fortaleciéndose por medio de otro punto fuerte de la región y con más facilidades para tantos miles de extremeños de ocho comarcas que, en ese caso, no tendrían que hacer kilómetros hasta Cáceres o Mérida, ahorrándose así también la Junta, por ejemplo, la parada en la capital cacereña de los traslados de muchos documentos y todo tipo de gestiones.
jueves, 24 de marzo de 2016.
 
Plasencia a través de la historia
En el presente artículo plasmaremos la evolución de la ciudad durante el paso de los siglos
Los orígenes como ciudad de la refundada Plasencia, hasta entonces aldea llamada Ambrosía (anteriormente utilizada como asentamiento romano...), se remontan al año 1186, cuando la Alfonso VIII decidió consolidar un punto fuerte por debajo de Castilla.

Las delimitaciones entre las actuales Castilla y León y Extremadura eran territorios dominados por los árabes, por lo que para evitar enfrentamientos en los que tenían pocas opciones los hispanos se vieron obligados a bordear las montañas y cruzar ríos, hasta llegar a la población más desarrollada al otro lado de la frontera tras varias semanas de duro trayecto. Con ello se pretendía incrementar su ejército, renovar planteamientos de guerra con nuevas técnicas y expandir los dominios cristianos con el fin de partir de ahí para continuar la reconquista hacia el Sur (Cáceres, reconquistada sobre 1230).

Entonces, una vez acomodado allí el rey castellano y expulsado a los árabes, fundó la ciudad de "Placentia" (de ahí el gentilicio) con el lema de “ut placeat deo et hominibus” (para agradar a Dios y los hombres), debido a la belleza paisajística, los manjares que allí se degustaban, el afable y acogedor carácter de los lugareños de diversidad cultural y también por la amplia capacidad para levantar monumentos, que él ya pensaba levantar y que finalmente cumplió. Sin embargo, las arremetidas almohades resurgieron poco después al asaltar la ciudad allá por el 1196, derrotándoles por segunda y última vez, lo que supuso la razón que le faltaba para construir una muralla de 71 torres (desaparecieron 50) y 5 puertas.

Supuestamente, el monarca falleció tras la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, en la que se originó la bandera placentina. Sin embargo, con el comienzo de la obra de la Catedral Vieja de Santa María (en ella figuraba el creado por Alfonso X El Sabio primer testimonio literario-pictórico de corridas de toros, ahora en El Escorial y llamado Cántigas de Santa María con el protagonismo de El Milagro del Toro de Plasencia), ya había consolidado en Plasencia la identidad cristiana y los caracteres de su tierra castellana.

Luego, tras denominarse como la ciudad de los fueros y alcanzar el nivel de realengo, Plasencia pasó a manos de los Zúñiga, reconocida como condado en 1444. Cerca de cuatro décadas después, recogieron el testigo los Reyes Católicos, quienes gracias al abastecimiento del comercio local y la 'plata' del Nuevo Mundo construyeron a partir del siglo XV, prologándose durante el XVI y XVII la mayoría de hospitales, conventos (el de San Vicente Ferrer acogió la primera Universidad existente en Extremadura, hoy día uno de los paradores más reconocidos de toda España, con sus escaleras voladas únicas en Europa), administraciones, palacios y demás casas señoriales. Allí residieron numerosos condes, duques, marqueses, importantes conquistadores o, incluso, monarcas como Felipe V, proclamando a La Isla, donde cazaba aves, como primer Parque Público en la historia de España, o Carlos V, quien impuso su escudo en la Catedral Nueva de la Asunción y se retiró en el Monasterio del comarcano pueblo de la Vera Cuacos de Yuste. Otros también dejaron su huella en la urbe extremeña; Felipe II entre otros, firmando en el Palacio de los Monroy el permiso a Valdivia para partir hacia las américas.

No obstante, Plasencia fue víctima de las consecuencias de la desamortización de Mendizabal, guerras, epidemias, la peste o el hambre que asolaron la ciudad a lo largo de los siglos XVIII y, sobre todo, XIX. Cincuenta años después se consiguió pasar página definitivamente tras alcanzar una progresiva recuperación y, gracias a factores como la llegada del ferrocarril en el año 1893 o el sector servicios (industria, turismo, comercio, hostelería…), además de las nuevas infraestructuras o postularse como área de influencia y punto de encuentro para importantes eventos, la ahora vanguardista Plasencia se alza de nuevo como una de las ciudades punteras del oeste español.
lunes, 1 de febrero de 2016.
 
 
Archivo
 
Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris