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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Guillermo Navalón
La isla de Willigan
Guillermo Navalón (Almansa, 1983) estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad CEU Cardenal Herrera (Valencia). Se ha formado trabajando para medios como Antena 3, El Terrat, Canal 9 o Ràdio Nou, fundamentalmente como redactor o guionista. Solo o en compañía, ha dirigido y escrito numerosos cortometrajes, algunos de los cuales han recibido importantes premios en varios festivales a nivel nacional.

Cinéfilo empedernido y melómano crónico, actualmente escribe para SIGLO XXI mientras le da vueltas a futuros proyectos.
Guillermo Navalón
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La tele se va de vacaciones
La televisión se toma un descanso y vuelve a dejarnos bajo mínimos otro verano más
Ya está pasando. El verano ya está aquí y, con él, algunos de nuestros programas y profesionales de la televisión favoritos han hecho una parada y se han tomado unas merecidas vacaciones


SLQH, Doctor Mateo, Los Quién? y Con Hde Eva finalizan temporada y no olverán

Otros espacios, en cambio, ya se han ido para no volver (“Sé lo que hicisteis”, “Con Hache de Eva”, “Doctor Mateo”, “Los Quién”) y otros, en teoría, nos han dejado hasta nuevo aviso (“Buenafuente”) ¿Y esto en qué lugar deja al pobre telespectador? Por desgracia, el hecho de que los profesionales de la televisión se vayan de vacaciones no significa, necesariamente, que la audiencia lo haga también y dejé de mirar la caja tonta durante estos meses. Más aun en estos tiempos de recesión económica, en los que muchos españoles se están viendo obligados a quedarse en casa durante el verano sin más entretenimiento que el que pueda ofrecerle la parrilla de programación.

Un año más, parece ser que los responsables de las cadenas se han olvidado durante estas fechas de este ligero detalle y han vuelto a convertir el espacio televisivo en un campo yermo y desolador, donde tienen cabida desde las ya tradicionales e infumables galas y programas veraniegos (supuestamente refrescantes y desenfadados, pero simples como el mecanismo de un chupete) hasta experimentos y proyectos fallidos de todo pelaje. Todo vale con tal de rellenar la parrilla, ¿dónde iban a poner la publicidad si no?

Dentro del primer grupo podemos encontrar engendros como “¡Mójate!” en Cuatro, que ocupa la franja que “El hormiguero” dejó vacante. Presentado (por decirlo de algún modo) por Rafa Méndez y Marbelys Zamora, este espacio no tiene más razón de ser que la de mostrar a mozas y mozos de buen ver haciendo como que bailan sobre unas cintas transportadoras colocadas junto a una piscina. Quién peor baile, se va al agua. Y poco más. Desde que empezó a emitirse, el pasado 4 de julio, me ha producido tal vergüenza ajena que no he sido capaz de ver ni dos minutos seguidos. Francamente, prefiero no malgastar más palabras describiendo algo tan infame.

La cosa no se pone mucho mejor si echamos un vistazo al sustituto de “Tonterías las justas” en la misma cadena, llamado (muy apropiadamente, dada su dudosa calidad) “No le digas a mamá que trabajo en la tele”. Lo que en un principio parecía que iba a ser otro magazine en el que se mezclara actualidad y humor, se ha revelado como el heredero directo de “Sé lo que hicisteis”: otro programa humorístico en el que el objetivo de las burlas es la actualidad del corazón y la base que lo sustenta, los vídeos extraídos de Telecinco ¿El inconveniente? Pues que Cuatro es Telecinco, por lo que se supone que las mofas no pueden cruzar ciertos límites (por aquello de no morder la mano que te da de comer, se entiende). Al final, lo que tenemos es un programa que en el fondo es más reverente con el mundo del corazón que crítico, lo cual es un horror. Y es una lástima, porque hay gente de mucho talento involucrada (Goyo Jiménez, Dani Rovira, Lorena Castell), pero, sencillamente, este no es su lugar. Tanto este espacio como el anterior, son dos pruebas evidentes de algo que creíamos que no ocurriría pero que, en nuestro fuero interno, sabíamos que era inevitable: la progresiva absorción de Cuatro por la línea editorial de Telecinco (a lo que tampoco ayuda el hecho de haber perdido buques insignia tan importantes para la imagen de la cadena como “El hormiguero”).

Otra de las constantes de la programación veraniega es la de colocarnos series abortadas u olvidadas que estaban cogiendo polvo en algún cajón. Telecinco ya nos la coló el pasado verano con la emisión de los cinco únicos episodios grabados de “Supercharly”, una pasable sitcom cuyo rodaje fue cancelado al poco de iniciarse y cuyas únicas entregas se emitieron como material de relleno y para tratar de recuperar algo del dinero invertido. Todo parece indicar que nos volverán a hacer la jugarreta con productos como “Punta Escarlata”, una serie de intriga de nueve capítulos que empezó a rodarse allá por finales de 2009 y que debía haberse estrenado hace bastante tiempo en Cuatro. La ficción, protagonizada por Carles Francino y Antonio Hortelano, se estrenó finalmente la pasada noche en Telecinco tras “Supervivientes: Última hora”. Factores como este enorme retraso, el horario elegido o el hecho de estrenarla en una temporada baja de estrenos de ficción (casi como si quisieran “quemarla”) no auguran nada bueno para el futuro de esta serie, aunque nunca se sabe (en el momento en que escribo esto todavía no he podido ver el primer episodio, de manera que aún no puedo juzgarla apropiadamente).

Por otra parte, TVE también hará lo propio con “Plaza de España”, una comedia producida por Hill Valley (“Muchachada Nui”, “Museo Coconut”) y ambientada en un pequeño pueblo segoviano durante los años de la Guerra Civil. Por alguna razón desconocida (algunos afirman que por el temor de los directivos de TVE a que les acusen de tomarse la Guerra Civil a broma), la producción de esta prometedora serie se paralizó tras registrar doce entregas, que serán las que comenzarán a emitirse el próximo lunes a través de La 1. Su excelente reparto cuenta con nombres como Gorka Otxoa, Mariam Hernández, Alfonso Lara, Enrique Villén, Javivi o el veterano Miguel Rellán. De entrada, “Plaza de España” me da muy buenas vibraciones, esperemos que esté tan bien como aparenta (algo bueno tendremos que tener este verano, ¿no?) y que los temores de TVE sean infundados, de ese modo no resultaría extraño que en breve se aprobara el rodaje de una segunda temporada (de hecho, se dice que los guiones ya están escritos).

Por supuesto, otro elemento que no podía faltar en cualquier verano televisivo que se precie es la emisión masiva de series americanas y películas repetidas por enésima vez (con deciros que la semana pasada laSexta programó “Rocky IV” en prime time os lo digo todo). En cuanto a series, las cadenas han aprovechado las vacaciones para programar nuevos episodios de ficciones como “Los Tudor” (La 1) y “CSI: Las Vegas” (Telecinco) o estrenar series inéditas hasta ahora en cadenas generalistas como el remake de “Hawai 5.0” (Cuatro), “El evento” (Antena 3) o “Undercovers” (laSexta). La paradoja del asunto es que las dos últimas han sido canceladas en EEUU por su baja audiencia, por lo que ya advierto a los incautos espectadores que se hayan propuesto seguirlas que es bastante probable que el final de ambas les deje con un palmo de narices y con buena parte de las tramas en el aire. Dicho de otro modo: son puro material de relleno.

Mención especial merecen los concursos en horario de máxima audiencia, como “Atrapa un millón” o “¡Ahora caigo!” (ambos en Antena 3), o los reality shows, como “Supervivientes” (Telecinco) o el recientemente estrenado “El barco, rumbo a lo desconocido” (Antena 3). En el caso de los primeros, es cierto que son de una simpleza aplastante, pero, tal y como está el panorama, probablemente ofrezcan el entretenimiento más aceptable de la temporada (que tampoco es decir demasiado). En lo que se refiere a los segundos, lo mejor que puedo decir es que ni siquiera en verano podemos librarnos de este mal, más bien al contrario: florecen en esta época aprovechando que el calor reblandece los cerebros.

Si estáis tan hastiados de la programación veraniega como yo, mi recomendación es que dejéis de lado las cadenas generalistas hasta septiembre y disfrutéis de una buena película o una serie de calidad a través de la TDT u otras plataformas digitales. O mejor aún: apagad el televisor y salid a la calle a tomar el fresco, porque está claro que la mejor forma de disfrutar del verano no es delante de la tele.

jueves, 21 de julio de 2011.
 
‘X-Men: Primera generación’, Pasado mutante
El aspecto más curioso de la cinta es el que hace referencia al contexto histórico


Cuando se habla de los X-Men en la gran pantalla, los más enterados tienden a afirmar que las dos primeras películas firmadas por el director Bryan Singer son las mejores de la saga. En mi caso, nunca he considerado que las dos aproximaciones de Singer al universo mutante fueran tan excelentes como reconocen algunos, aunque sí me parecen muy correctas.

Poniendo la corrección del realizador de “Sospechosos habituales” como techo, he de decir que no esperaba demasiado de esta nueva entrega, esta vez de la mano de Matthew Vaughn, quien el pasado año ya adaptó el cómic “Kick-Ass”, aunque, en mi opinión, con resultados muy por debajo de su excelente material de base.

En este caso, y siguiendo la última moda de Hollywood, se trata de una precuela que cuenta los orígenes de la famosa patrulla X (como mejor la conocen los comiqueros más veteranos) y, más concretamente, cómo se gesta la relación de amistad entre las dos cabezas visibles del género mutante: el profesor X y Magneto.

Con la clara intención de conectar los hechos de este filme con los de la trilogía original, la historia se abre con la misma secuencia inicial que aparecía en la primera película de la saga, en la que veíamos a un jovencísimo Magneto en un campo de concentración nazi. No obstante, y sin querer desvelar demasiados detalles de la trama, hay que decir que sí se producen algunas incongruencias en lo que respecta a la continuidad de la historia, especialmente en relación con “X-Men: La decisión final”, que, casualmente, es la primera cinta de la saga que no firma el intocable Bryan Singer y la más vapuleada por críticos y fans. Por lo que se ve, Singer, que en este nuevo filme interviene como productor y co-autor de la historia, debe compartir la misma opinión que la mayoría y ha decidido ignorarla directamente. De todos modos, lo importante es que ninguna de estas pequeñas incongruencias rompe con la coherencia interna de la película.

Una de las cosas que más me desconciertan de las adaptaciones cinematográficas de los X-Men es que, a pesar del matiz de credibilidad que han intentado impregnar a toda la saga, en ninguna de las películas han conseguido evitar que algunos mutantes parezcan caricaturizados, casi como si llevaran lujosos disfraces de carnaval, a lo que tampoco ha ayudado demasiado un uso un tanto inadecuado de los efectos especiales en determinados momentos. Sobre papel, en el cómic original, estos detalles no chirrían lo más mínimo, pero entiendo que sea tremendamente complejo llevar a la gran pantalla a estos personajes tan peculiares y que parezcan creíbles, por lo que quiero creer que estas cuestiones son inevitables. En general, este aspecto se hace llevadero porque el tono predominante es lo suficientemente ligero como para tolerar este tipo de salidas de tono, nunca llega a alcanzar la sobriedad y solemnidad del Batman de Christopher Nolan, por ejemplo, en donde se muestra un empeño casi enfermizo por tratar de explicar y hacer verosímil cada mínimo rasgo de extravagancia.


La patrulla X

Al comienzo de “X-Men: Primera generación”, algunos de estos elementos caricaturescos hacen aparición y amenazan con echarlo todo a perder. Sin embargo, la efectividad de su estupendo guión permite que el espectador se deje llevar y se involucre con lo que acontece en pantalla. Por sorprendente que pueda parecer en un producto de estas características, el filme tiende a dar preferencia a los personajes y sus conflictos por encima de los efectos especiales y las escenas de acción, y todo ello sin olvidar su evidente carácter lúdico, consiguiendo el equilibrio necesario para obtener un producto de entretenimiento sólido y disfrutable. A ello contribuye también, y mucho, el buen hacer de sus principales protagonistas, James McAvoy y Michael Fassbender, que desbordan carisma durante todo el metraje, en especial el segundo. Por otra parte, una peli de superhéroes no sería nada sin un antagonista a la altura, y en este caso Kevin Bacon aporta a la función un villano más que digno, el cual casi parece salido de una película de James Bond.

El guiño al famoso espía británico, que se puede aplicar a todo el filme en conjunto, no es involuntario ni mucho menos. Sus responsables han decidido situar la acción en la década de los 60 con todo lo que ello supone, incluyendo las inevitables referencias estéticas y estilísticas, de ahí la festiva trama de espionaje de corte bondiano (con malo refinado y esbirra despampanante incluidos) o el estilo entre psicodélico y vintage de los créditos finales, por no hablar de lo hortera de algunos modelitos del vestuario (que le pregunten a la actriz January Jones) o de varios elementos del diseño de producción.

El aspecto más curioso de la cinta es el que hace referencia al contexto histórico, ya que ésta gira en torno a la crisis de los misiles en Cuba, en cuyo desencadenamiento y resolución jugarán un papel decisivo los mutantes de la película. De esta forma, Hollywood prosigue con su tendencia actual de introducir elementos ficticios en mitad de hechos históricos reales, tendencia que, de algún modo, fue estimulada por Quentin Tarantino al provocar que sus “Malditos bastardos” (2009) modificaran significativamente los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Todo parece indicar que esta particular fusión realidad-ficción tendrá continuación en próximos taquillazos como “Transformers 3: El lado oscuro de la luna”, en donde Michael Bay introducirá a sus monstruosas criaturas robóticas en pleno aterrizaje del hombre en la luna, o “Abraham Lincoln: Vampire Hunter”, que convertirá al legendario presidente estadounidense en un experto caza-vampiros.

Volviendo al filme, hay que decir que Vaughn, más cómodo con las secuencias de diálogos o puramente narrativas, no parece mostrarse muy habilidoso con las escenas de acción. Sin embargo, ello no impide que la batalla final, de obligada espectacularidad, logré alcanzar un clímax emocionante y cuasi épico, con determinados momentos que, sin duda, harán las delicias de los fan más acérrimos de la saga. Como antes comentaba, esa es la ventaja de invertir en personajes e historia en vez de preocuparse exclusivamente por construir complejas y enrevesadas escenas de acción para contentar al público de multisalas.

En líneas generales, Matthew Vaughn, con el respaldo de Bryan Singer, ha conseguido facturar la mejor película hasta la fecha basada en los populares X-Men y, sobre todo, ha devuelto a la franquicia a los estándares de calidad alcanzados por Singer y que fueron puestos en tela de juicio tras las desastrosas “X-Men: La decisión final” (Brett Ratner, 2006) y “X-Men orígenes: Lobezno” (Gavin Hood, 2009). Desde luego, una forma inmejorable de iniciar la temporada de taquillazos veraniegos.

jueves, 23 de junio de 2011.
 
Unos Oscar pasables
Guillermo Navalon
Aburrida, sosa, descafeinada… Cualquiera de esos adjetivos serviría para describir la gala de los Oscar 2011. Y eso que todos los esfuerzos estaban puestos en hacerla lo más entretenida y dinámica posible, desde la elección de los presentadores, los jovencísimos James Franco y Anne Hathaway, hasta la eliminación de cualquier tiempo muerto que lastrara la duración de la ceremonia, como en el caso del tradicional premio honorífico. Hacia el ecuador de la gala, ni todo el glamour del mundo pudo impedir que el ritmo del espectáculo comenzara a decaer, especialmente en el momento en que se interpretaron los temas nominados a “mejor canción original”, los cuales, a pesar de todo, habían sido acortados para evitar el tedio. La ausencia de sorpresas a la hora de anunciar a los ganadores y el hecho de que ninguna de las principales películas nominadas acumulara un gran número de estatuillas tampoco ayudó a insuflarle un mayor interés a la ceremonia.

Sin embargo, el principal problema de esta gala fue que, de tan sobria y fluida que la quisieron hacer, les quedó bastante deslucida, y lo peor es que ni por esas consiguieron darle el ritmo que deseaban. Los grandes números cómicos y musicales que nos maravillaron en ediciones anteriores, aquí brillaron por su ausencia. Todo estuvo dosificado en pequeñas e inofensivas dosis con el fin de hacer más digerible el conjunto. El efecto post-Gervais se dejó notar: el humor fue tan blanco como el traje que lució Javier Bardem sobre el escenario del Kodak Theatre.

Desde un principio, la elección de Franco y Hathaway como presentadores me pareció un completo error, ya que difícilmente iban a poder igualar a grandes anfitriones como Billy Crystal, Steve Martin o Hugh Jackman. Ambos son estupendos actores e hicieron lo que pudieron, pero no pegaban ni con cola en semejantes tesituras. Podría decirse que el intento de los organizadores por “rejuvenecer” la ceremonia ha sido un fracaso. Una breve aparición de un veterano y divertido Kirk Douglas fue suficiente para acaparar todo el protagonismo de la noche, llegando a eclipsar a los principales anfitriones, cuya labor, me temo, no tardará en caer en el olvido. Otro momento significativo se produjo cuando el propio Billy Crystal salió al escenario y puso a todo el público en pie con su sola presencia. Su corta y genial intervención, con un discurso sobre Bob Hope, nos hizo recordar tiempos mejores, al mismo tiempo que nos preguntábamos por qué demonios no le encargaron a él que presentara esta gala.

En cuanto a los premios en sí, confieso que estoy algo decepcionado, ya que no ha resultado vencedora mi favorita, “La red social”. Al final, la que se ha llevado el gato al agua ha sido “El discurso del rey”, una cinta de corte más clásico y más próxima al gusto conservador de los miembros de la Academia. En verdad, no ha sido una sorpresa para nadie, ya que estas dos películas eran las grandes favoritas y sólo quedaba dilucidar por cuál de las dos se decantarían los académicos. El resto del palmarés ha cumplido casi a rajatabla con los pronósticos. La única sorpresa se ha producido en el apartado de “mejor director”. Todas las quinielas apuntaban a David Fincher por su impecable trabajo en “La red social” y, sin embargo, la estatuilla ha ido a parar a Tom Hooper por “El discurso del rey”.

A título personal, y al margen de otros de mayor renombre, mis dos Oscar favoritos han sido los de “mejor banda sonora” y “mejor maquillaje”. En el caso del primero, porque la estatuilla ha ido a parar a Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, y a su colaborador Atticus Ross, de quienes soy un gran admirador y a los que jamás me imaginé que vería recogiendo un Oscar, en este caso por la estupenda y electrónica banda sonora de “La red social”. En cuanto al segundo, porque el galardón ha ido a parar nuevamente a Rick Baker, el gran maestro del maquillaje terrorífico, esta vez por su trabajo en el reciente remake de “El hombre lobo”. Como aficionado al terror clásico y los monstruos de la Universal, no podría estar más satisfecho con este reconocimiento a uno de los grandes profesionales del género.

En definitiva, han sido unos Oscar pasables. Sinceramente, para volver a hacer algo así, el próximo año mejor que llamen a Billy Crystal.

martes, 1 de marzo de 2011.
 
 
La aburrida fiesta del cine español
Guillermo Navalon
jueves, 17 de febrero de 2011.
 
Películas de Oscar en la víspera de los Goya
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domingo, 13 de febrero de 2011.
 
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martes, 8 de febrero de 2011.
 
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miércoles, 26 de enero de 2011.
 
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miércoles, 29 de diciembre de 2010.
 
Alternativas a los villancicos
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martes, 21 de diciembre de 2010.
 
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sábado, 18 de diciembre de 2010.
 
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martes, 23 de noviembre de 2010.
 
Una charla con Berlanga
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sábado, 20 de noviembre de 2010.
 
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16/11/2010 Una vida de rock
13/11/2010 Zombis en tiempos de crisis
09/11/2010 Premios musicales para gente ‘cool’
06/11/2010 Chanantes en el museo
02/11/2010 Weezer, o cómo hacer canciones buenas como churros
30/10/2010 “Los ojos de Julia”, suspense a ciegas
30/10/2010 25 años regresando al futuro
26/10/2010 Desenchufados
23/10/2010 “Perdidos” hasta el final
19/10/2010 Axl Rose contra el tiempo
16/10/2010 “Boardwalk Empire”, el mejor Scorsese aterriza en la pequeña pantalla
 
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