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Francisco Collado Campana
Francisco Collado Campana
Mientras Cataluña vive la campaña del 21-D, el heredero de Fortuny, el ex-president Puigdemont sigue como un exiliado en Bélgica
Los restaurantes de lujo en Bruselas y Lovaina, la ópera centroeuropea y las reuniones nacionalistas con otros convencidos de la causa junto al Estado belga que coopera misteriosa y siniestramente a favor de la causa. De nada ha servido la euro-orden de detención dictada por la judicatura española que ha sido respondida con el profundo silencio de la complicidad. Y la cual ha tenido que ser retirada. No vayan los tribunales a hacer un ridículo mayor que elque ya hace el compatriota Puchi por tierras europeas. Eso sí, tampoco han faltado los autobuses con Pujoles montados para mover banderas catalanas en el Parlamento Europeo.

La incapacidad de Europa, y más en concreto la connivencia belga, son un síntoma inequívoco del fallo institucional que tenemos por delante. La Unión Europea tiene más vocación de Liga Hanseática que de una auténtica integración política. El Brexit promovido por los conservadores ingleses y ahora esta chanza de nacionalismo catalán que dice sufrir una verdadera represión. Una represión franquista por la cual la Generalitat reclama una indemnización al Estado español. Como si el resto de España no hubiese sufrido los desmanes de la dictadura. Esto demuestra que los órganos comunitarios no sirven absolutamente para nada a la hora de respetar la mínima soberanía que queda a los países miembros. Y que el compromiso democrático se diluye entre las tramas de la diplomacia belga.

Y no ha faltado Mas a la fiesta para pugnar por el liderazgo. Los nacionalistas del interior contra la Generalitat en el exilio. Nos cueste más o menos, esto se está viviendo en el presente. Más de medio siglo después de la Guerra Civil y de tantos episodios que han desangrado a nuestro país. Sin embargo, no faltará el estallido de violencia. El viejo fantasma asesino de los nacionalismos periféricos que vira desde País Vasco hasta Catalauña, donde ya se han registrado el incendio provocado en un hogar por usar la bandera constitucional, las pintadas en los mítines del PSC y las amenazas a los miembros del PP y de C's. Éste es nuestro presente, de aquí derivará el futuro de un conflicto que hará de Barcelona, una urbe decadente.

Artículos del autor

Como otros tantos, las personas afectadas por este cruel suceso saldrán en algún lugar de nuestras principales cabeceras o entre un espacio y otro del informativo durante medio minuto.
Chiquito de la Calzada ha sido uno de los malagueños más internacionales. Con su propio lenguaje humorístico, sus expresiones misteriosas y su humor genuinamente propio ha hecho reírnos durante décadas.
El personaje de Makinavaja “made in La Rambla” partiendo la pana es un capítulo de nuestra cultura patria. Esa cultura patria popular que se respira desde el barrio de Carabanchel hasta el Polígono Sur de Sevilla.
El nacionalismo andaluz apenas alcanza un 5% sobre el conjunto de la población de la comunidad autónoma si se miran las estadísticas del Instituto de Estudios Sociales de Andalucía.
Éstas son las declaraciones de Ramón Espinar refiriéndose a la nueva frontera que traza Podemos. El procés se ha convertido en una oportunidad para la redefinición de quiénes son. Y la patria de Laclau se identifica en oposición a terceros.
Desde hace tiempo, personalidades como Noam Chomsky y Vicenc Navarro se han sumado a la causa. No es de extrañar que un anarquista como Chomsky crea que el Estado apalea a los catalanes, les prohíbe hablar en su lengua y les roba dinero para dárselo a los maleantes andaluces.
Fue esta una de las razones por las que hace unos años, y no el aborto como la prensa manifestaba, que hicieron que Gallardón abandonase el Ministerio de Justicia. Deseoso de suspender la autonomía de Cataluña y gestionarla desde Madrid por un período indeterminado.
La celebración del plebiscito sin garantías ni seguridades jurídicas mínimas es el culmen del fanatismo del nacionalismo catalán.
 
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