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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Euclides Tapia Campos

Euclides Eduardo Tapia Campos nació en Aguadulce (Cocle) Panamá. Es licenciado y Masteren Relaciones Internacionalesde la Universidad Estatal de Kiev (Taras Shevchenko) de Ucrania. Con estudios de doctorado en Ciencias de la Educación por la Universidad Latinoamericana de Ciencias y Tecnología (ULACIT) de Panamá y Cursos sobre comercio internacional, búsqueda de la paz en zonas de conflicto y contra el terrorismo en la Universidad Católica del Uruguay, el Instituto Internacional Histadrut- Israel y el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa Universidad Nacional de Defensa. Estados Unidos.


Ha trabajado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Panamá (sede y servicio exterior de la misma institución), al igual que como docente de la maestría en Relaciones Internacionales de la Universidadde Panamáy de la maestría en Seguridadde Fronteras del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT). Se ha desempeñado como facilitador en la Academia Diplomáticadel Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Panamá,del Instituto de EstudiosNacionales de la Universidad de Panamá y de FLACSO-Panamá.


De igual forma ha sido profesor en otras universidades panameñas tales como: Universidad Panamericana (UPAM), Universidad Latinoamericana deCienciay Tecnología (ULACIT), Universidad Interamericana de Panamá (UIP) y Universidad Latinoamericana de Comercio Exterior (ULACEX).


En la actualidad trabaja como profesor titular de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.



Blog/Web: www.euclidesetapiac.net46.net
Email: tapiaceucllides@hotmail.com
Euclides Tapia Campos
Últimos textos publicados
Panamá, sin cerca en el Atlántico
El día 9 de septiembre, Ecuador, Colombia y Costa Rica, anunciaron la determinación exacta de sus límites marítimos. En reacción a ello, el 14 de septiembre del año en curso, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINRE) panameño, hizo pública la celebración de una reunión entre la Vicepresidenta y Ministra de Relaciones Exteriores, Isabel de Saint Malo de Alvarado, con representantes de la Autoridad Marítima, Autoridad del Canal y Autoridad de los Recursos Acuáticos; en la cual se ventilo la posibilidad de que el cierre de las mencionadas coordenadas marítimas, no afecte a Panamá, incógnita que se pretende auscultar, en la documentación que sobre el particular, se convino, se solicitara a los Estados mencionados. Sin restar importancia a la licita y oportuna preocupación de la Cancillería istmeña al respecto; es menester llamar la atención, sobre el peculiar estatus, de los límites marítimos panameños en el Océano Atlántico. Con certeza podemos afirmar, que los mismos se encuentran en una especie de indefensión aprendida, desde que el 19 de noviembre de 2012, la Corte Internacional de Justica (CIJ), dictara sentencia definitiva, del contencioso de límites sobre la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua y en la cual se la adjudicó a Nicaragua, 75 mil kilómetros cuadrados adicionales de territorio marítimo en el Caribe suroccidental, por lo que automáticamente, el último país, paso a tener fronteras oceánicas con Jamaica y Panamá.

Comoquiera que pese a las objeciones posteriores realizadas por Colombia, conforme al Derecho Internacional, el Fallo es vinculante, significa que la antigua frontera marítima (meridiano 82), defendida por Colombia se debe correr hacia el este (meridiano 79), a favor de Managua; acción que mutatis mutandis, significa que la frontera marítima existente entre Colombia y Panamá, basada en el Tratado Boyd-Liévano del 20 de noviembre de 1976, dejo de existir. Reconociendo los hechos, es menester proceder a delimitar las nuevas fronteras tanto con Nicaragua, como con Colombia. No obstante, a cuatro años de la sentencia, y de dos gobiernos diferentes, la dinámica externa de Panamá permanece inmóvil en este asunto y por ende, desaprovechando las posibilidades reales de modificar su favor, la nueva situación y lo que es peor, dando pábulo a que la cambiante realidad geopolítica subregional, se muestre adversa, tal como amenaza en dibujarse. Ciertamente, desde la crisis de Ucrania (2013), el panorama mundial se presenta cada vez más sombrío, producto de que como réplica a la presencia ostentosa de la OTAN en Europa del Este y el Mar Negro, la respuesta de Rusia, ha sido acercase lo más posible, a las costas norteamericanas, aprovechando la existencia de gobiernos anti-estadounidenses en la cuenca del Caribe, como los de Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Sin embargo, por extraño que parezca, el país que facilita tal oportunidad es Colombia, que al adjurar del Fallo aludido, potencia una carrera armamentista, patrocinada por Nicaragua, que violenta el equilibrio de fuerzas en la sub-región centroamericana, con el vacuo argumento de la supuesta lucha contra el crimen organizado trasnacional (narcotráfico). En efecto, la remilitarización que en toda regla promueve Managua, teóricamente orientada a hacer valer en el terreno, con equipo ruso de nueva generación, el Fallo con Bogotá, descuida que la depreciación del Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica y la Conferencia de las Fuerzas Armadas de Centroamérica, (CFAC), induce a Costa Rica y Panamá a repensar su condición de Estados desmilitarizados y que la mayoría de los países centroamericanos acuerden un pacto de seguridad, tipo Consejo Centroamericano de Defensa (CONDECA), contra Nicaragua. Si lo anterior, no trasciende el dominio de la prognosis, no es alucinación constatar que Colombia, que intuye que una guerra con Nicaragua, podría involucrar a su incomodo vecino, Venezuela, como vértice del triángulo: Managua-La Habana-Caracas (que de paso rodea al canal de Panamá); ha concebido la grácil idea, no solo de apelar al Tratado de Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), en caso de conflicto con Nicaragua; sino de concertar un tratado de Reaseguro con la Organización del Atlántico Norte (OTAN), procurando alcanzar con dicha organización un Acuerdo, que por más que se disfrace, tiene como objetivo estratégico, enfrentar militarmente la presencia sino-rusa en aguas del Caribe.

Con todo, si la hipótesis de conflicto entre Nicaragua y Colombia, no bastara; por más argumentos que se esgriman, el valor geopolítico y militar de la construcción del canal chino por Nicaragua, es hegemónico, respecto a su tasación económica. Para nadie es un secreto, las intenciones de Beijín, de convertir a China en una potencia marítima y ello es lo que explica la crispada situación en el Mar Meridional de China, respecto a las Islas Spratly; que amenaza con desatar con Estados Unidos, un conflicto de proporciones insospechadas. Es evidente, que si la presunción de guerra se amplifica, no es descartable que Washington, invoque las Reservas Nunn y De Concini del Tratado de Neutralidad con Panamá, ha objeto de reinstalar los sitios de defensa o bases militares (en el lenguaje actual: Thermal High Altitude Area Defense /THAAD o Escudo antimisil) y prohibir el paso de buques chinos, rusos y nicaragüenses por el canal. Ante el presumible escenario, es evidente que para China, lo más coherente, sería contar con un canal alterno, en Nicaragua, cuya defensa compartiera con Rusia; único poder en este planeta, capaz de desafiar la hegemonía militar estadounidense. Planteadas las cosas como tales, es necesario entender que la manera de conjurar la certidumbre de conflicto tanto en el Caribe, como en el continente con Nicaragua, o entre Nicaragua y Colombia que signifique una violación flagrante de la soberanía panameña, no puede seguir sustentada en un Tratado inexistente. Por tanto, la forma exclusiva de reclamo que Panamá tendría, pasa por poner “la cerca” en el atlántico, ello es, un Tratado que delimite la frontera marítima con Nicaragua y otro nuevo con Colombia, pues de no ser así, como ocurre ahora, se estaría violando la Constitución del país (art, 4), al no acatar las normas de Derecho Internacional, ya que de facto, Panamá continua apoyando la actitud rebelde de Colombia, que sostiene la inaplicabilidad del Fallo de la CIJ, a pesar de que Bogotá, se niega a suscribir el Protocolo de adhesión al Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal.
lunes, 19 de septiembre de 2016.
 
Siria en un punto muerto
Desde el principio se vio claramente que no había un compromiso con el éxito de las negociaciones
Considerando la dinámica y los resultados, de las negociaciones para la regulación del problema sirio en Ginebra, es evidente que las mismas no han permitido la solución del conflicto, habida cuenta de su suspensión recurrente. Tales decisiones han sido tomadas por el Enviado especial de la ONU para Siria Staffan de Mistura, quien a menudo destaca que por el bien de negociaciones, las Naciones Unidas no puede permitir que cuestiones de procedimiento se conviertan asuntos más importantes que la resolución de problemas humanitarios del pueblo sirio. Es natural que casi nadie espere resultados inmediatos, desde la primera ronda de conversaciones, pero la mantención a flote de los mismos problemas, empuja la cuestión hacia un callejón sin salida.

Desde el principio se vio claramente que no había un compromiso con el éxito de las negociaciones. Así cuando las “negociaciones” iniciaron, la delegación de la oposición siria tan solo en una ocasión visitó la sede de las oficinas europeas de las Naciones Unidas. Luego de ello de forma sistemática ignoro el Palacio de las Naciones Unidas. Tal dubitativa actitud provoco que el propio jefe de la delegación del gobierno de Sirio,

Bashar Jaafari, calificara a la delegación opositora, como poco seria. A ello hay que agregar, el hecho de que la delegación de la oposición siria exprofeso incluyo representantes de los grupos de oposición: Teherán al-Islam" y "Ahrar Al-Sham", a sabiendas de que los mismos son considerados como terroristas en Rusia.

Se agrega a ello, las controversias que se presentaron durante las consultas inter sirias Primero, después de mucho insistir y negociar, el Alto Comité Negociador, grupo opositor para las negociaciones inter sirias apoyado por Arabia Saudita acepto visitar Ginebra, anunciando que lo hacía sin presentar condiciones previas, tal como lo estableció el representante de la ONU , De Mistura. Sin embargo, a contrapelo de lo acordado, la delegación opositora demando el cumplimento de las demandas contenidas en la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de diciembre del año pasado.

De igual manera el Alto Comité Negociador representante de la oposición siria, si bien expresó su deseo de combatir, al grupo terrorista “Estado Islámico” (ISIS o DAESH), exigió el fin de las operaciones militares rusas en territorio sirio. Al respecto el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, espeto, que no tenía inconveniente en poner fin a las operaciones militares rusas en Siria, hasta tanto los terroristas fueran derrotados, incluido el Frente Al-Nusra. Resulta obvio que la demanda apunta a hacer ver que Rusia no solo tiene como objetivos militares a las organizaciones terroristas, sino también la llamada oposición siria. En consecuencia a la conclusión a la que se desea arribar, no es otra que, en virtud de su conducta en el conflicto sirio, la responsable del fracaso de las negociaciones, es la Federación de Rusia. En tal sentido, cabe señalar que, por una parte, las negociaciones anteriores terminaron en un fracaso, independientemente de que la operación militar rusa de entonces contra los terroristas en Siria se llevara a cabo. Por otra parte, no es difícil adivinar, que si en realidad existiese el deseo legítimo de acabar con el terrorismo, entonces todos de manera conjunta se esforzarían por atacar a sus militantes. Solo de esta forma ninguna de las partes podrá acusar a la otra de propiciar los ataques necesarios que el enemigo común, merece .Sin embargo, precisamente en ello residen las causas de que las negociaciones se estanquen pues al parecer a occidente no le interesa admitir la acción efectiva de las fuerzas militares rusas o los ataques exitosos de las fuerzas armadas sirias, contra los grupos terroristas en territorio sirios y la consiguiente devolución de los refugiados a las zonas liberadas de terroristas. Resulta claro que mientras continúe tal actitud mezquina y recelosa respecto al conflicto sirio, no será posible llegar a un acuerdo sobre su solución pacífica.
sábado, 6 de agosto de 2016.
 
El extremismo: un peligro planetario
En territorio sirio se ubican varios cientos grupos armados, los cuales cuentan aproximadamente con más de 100 mil militantes
La República Árabe Siria, por quinto año enfrenta la hidra del terrorismo. En tal escenario irrumpieron las fuerzas aeroespaciales de la Federación de Rusia, orientadas a estabilizar la situación militar y crear las condiciones para un compromiso político en ese país. En el nuevo teatro de guerra, los soldados rusos se han visto obligados a combatir, como si se tratara de su propia patria, frente a múltiples amenazas terroristas, representadas en Siria, por numerosos grupos extremistas que no perdonan ni mujeres, ni niños.

En la actualidad, en territorio sirio se ubican varios cientos grupos armados, los cuales cuentan aproximadamente con más de 100 mil militantes. Algunas formaciones pequeñas a menudo se alían con otros grupos de creencias religiosas similares. Al respecto, cabe destacar que hace poco, Alain Rodier, antiguo oficial de los servicios de inteligencia francés, especialista en terrorismo y crimen organizado, quien actualmente funge como Director del Centro Francés para la Investigación de Inteligencia; en una entrevista para el periódico Le Fígaro, presento un estudio pormenorizado sobre los principales grupos islamistas que operan en Siria.

Por la objetividad de su análisis y datos suministrados, los señalamientos esbozados merecen ser tomados en consideración. En efecto, además de los grupos terroristas prohibidos tales como el “Estado islámico” y “Jabhat Al-Nusra” o Frente al Nusra (“Grupo de Reclutamiento y Apoyo”), rama siria de Al-Qaida, el analista francés denomina tal formación como: “El Ejército del Islam” (Yeish Al Islam), al cual caracteriza como un movimiento nacionalista salafist-djihadista muy activo, y que según sus datos, tiene como estrategia, la lucha dentro del territorio sirio. Se calcula en 10,000 el número de sus combatientes, realidad, que convierte a la agrupación, en la mayor coalición de rebeldes en ese país. Al frente del “Ejército del Islam”, aparece Mohammed Zahran Alloush, el cual es apoyado por una serie de monarquías petroleras árabes. Este movimiento tiene la particularidad, que limita su lucha armada dentro de las fronteras sirias y no mantiene objetivos globales, como es el caso de Al-Qaida o el Estado Islámico. Dentro de su estrategia de lucha el Ejército del Islam como medida táctica, se negó a unir a la coalición islamista: Jund al-Malahim (“Soldados de la Fortuna”). El Ejército del Islam absorbe las unidades “Dzhebhat Al-Nusry”, “Ahrar Al-Sham” (“Pueblo libre del Levante”) y Anjad Al-Sham (Soldados del Levante). El rechazo del Ejército del Islam a unirse con otros grupos armados radicales sunitas, según Alain Rodier, puede deberse a su deseo de mostrarse como un movimiento supuestamente “moderado”, que no tiene vínculos con el “Dzhebhat Al-Nusroj”. Sin embargo, el Ejército del Islam no lucha solo. En realidad, el mismo pertenece al “Frente islámico”, que incluye a siete de los movimientos salafistas, entre ellos, al mencionado Anjad Al-Sham y colabora con el Dzhebhat Al-Nusry. Su cabeza visible: Mohammed Zahran Alloush, actúa como un alto comandante del frente islámico y Hassan Aboud, Emir del Al-Ahrar “Shama”, figura como el líder político de varios grupos extremistas y de alianzas, a escala de toda Siria, distribuidos en varias coaliciones luchando en diferentes frentes.

Otra gran coalición islamista que opera en la zona, es el denominado Ejército de la Conquista (Jaish al Fateh). Esta agrupación cuenta con 30.000 miembros, y al igual que Jund al Malahim, incluye al Frente Al Nusra, Ahrar al Sham y otros cinco movimientos. Dicha coalición tomó la región de Idlib en la primavera de 2015 representando una amenaza para Latakia, en el noroeste de Siria, al igual que para Alepo, en el noreste, y Hama, en el sur. Fue tal actividad militar de Jaish al Fateh, se creo un real riesgo de desestabilización del gobierno sirio. Tal eventualidad fue la razón que explica la intervención militar de directa de Rusia en dicho país. Cabe señalar que la coalición en ciernes tiene bases de retaguardia en Turquía y cuenta con el apoyo de varios Estados del Golfo. En conclusión, es esta “internacional negra”, que se vale de métodos terroristas en la guerra siria, la que enfrenta hoy Rusia, potencia que intenta extirpar el mal en su guarida.
miércoles, 11 de mayo de 2016.
 
 
A qué juega Turquía
jueves, 3 de diciembre de 2015.
 
El ciclo de problemas árabes en la Casa Blanca
Los planes para la realización de operaciones en Irak y Siria en Washington enfrenta posiciones en el gobierno de EEUU
jueves, 27 de noviembre de 2014.
 
La mentira al servicio de occidente
jueves, 11 de septiembre de 2014.
 
Qué y a quién necesita Ucrania
Para Washington representa una oportunidad ideal para debilitar a potencias rivales, es decir, Moscú y Bruselas
martes, 8 de julio de 2014.
 
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