Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos El Viajero Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Emili Avilés
Familia y educación
Emili Avilés es profesor de educación primaria y especialista en pedagogía terapéutica y lenguas extranjeras. Ejerce como tutor y orientador en un centro de educación primaria y colabora en diversos medios de comunicación como especialista en política familiar. Es padre de familia numerosa. Es el subdirector del sitio web educaresfacil.com

Blog/Web: http://www.educaresfacil.com
Email: emiliaviles@gmail.com
Emili Avilés
Últimos textos publicados
Facebook, hi5, Tuenti, MySpace y otros
Emili Avilés
Un buen amigo me consulta sobre el uso de las redes sociales -Hi5, Facebook, Tuenti, MySpace y otros- en internet. Le comento que es claro que pueden ayudar a estar mejor comunicados y difundir noticias, opinión, iniciativas de solidaridad, etcétera. Pero nos será preciso a todos la prudencia, para no convertir las modernas oportunidades en esclavitudes.

Ya comprobamos en las diversas circunstancias de la vida que el hecho de tener información no es suficiente, interesa saber administrarla de forma adecuada y no sólo para el propio provecho, si es que buscamos el bien común y el progreso real de este mundo nuestro.

El caso es que las redes sociales permiten a los usuarios fijar límites para que sólo ciertas personas puedan ver sus páginas, pero pocas veces se usan. Tan es así que muchos admiten haber caído en cierto exhibicionismo pues no tenían ni idea de que sus páginas podrían ser vistas por cualquiera.

Además, es evidente el riesgo de derrochar energías y tiempo lo que para todos supone atender la inmediatez que producen este tipo de redes. Pueden crear una peligrosa dependencia-necesidad-obligación artificial de ser "oído" o "reconocido" inmediatamente por otros. ¡Cada uno deberá medir sus posibilidades y que libremente decida! Lo mismo se puede decir de los blogs que demandan atención permanente las 24 horas al día, como si de un indefenso y preciado ser vivo se tratase.

Tengamos presente que para nuestro descanso, crecimiento y salud necesitamos momentos de afecto-silencio-intimidad-amistad-tertulia que nos ayuden a amortiguar el excesivo "ruido informativo ambiental". Siempre que no nos distorsione de las principales responsabilidades familiares, laborales, de amistad, de una profunda preparación profesional, adelante con Facebook.

Las redes sociales vía internet son un medio estupendo, pero nunca un fin. Es muy oportuno que nos interroguemos sobre ello y que compartamos reflexiones e inquietudes con los más jóvenes, en un clima de confianza y transparencia. Y, a la vez, hemos de evitar los perjuicios que para un equilibrado desarrollo comportan el individualismo y la falta de mesura en las relaciones personales. Podremos disfrutar más de esta sociedad nuestra “tan moderna” y hacer un gran bien a los demás si nos ejercitamos en un uso realmente libre, sensato y responsable de internet.

Por eso, depende de los contenidos que seamos capaces de generar con ellas, las redes serán estupendas. O, al contrario, dificultarán el desarrollo personal y social. Y es aquí que vuelvo a hablarles de educación, pues padres, educadores, políticos, formadores de opinión, todos de una manera u otra, es preciso que tengamos en cuenta la globalización y las nuevas tecnologías como elementos necesarios a los que acogerse y vincularse, con creatividad y sin prejuicios.

No pongamos puertas al campo, pero sí será preciso evitar el ruido de los “portazos” incomunicadores que cualquier adicción –incluso la de engrosar la cantidad registrada de amigos en red- podría suponer para una buena convivencia o para la mejora humana y profesional de cada uno de nosotros.

Nos es preciso avanzar mucho en la capacidad de reflexionar con tino, sin autoengaños. Hemos de estar alerta ante pulsiones exageradas y sentimentalismos inmovilizadores o autocomplacientes. Y es que al preguntar a hombres y mujeres jóvenes qué les hace realmente felices, contestan mayoritariamente que la armonía de las relaciones familiares, de amistad y de pareja. Pues ¡ea!, para conseguirlo necesitamos una importante “dosis” de presencia; un sincero, cotidiano y, por qué no, apasionado “tête-à-tête”. Como dice el refrán castizo: “El roce hace el cariño”.

Y no me salgo del tema al recordar que nuestros jóvenes se reconocen, con desagrado, consumistas, egoístas y poco comprometidos. Pues tengamos eso en cuenta, ya que sus inseguridades y miedos ante imposiciones, manipulaciones y situaciones de crisis, sólo se pueden superar aprendiendo a “vivir-con”, no sólo a “vivir-junto”. Para ello nos hemos de ejercitar todos en unas relaciones sociales, socialización grupal básica, más solidarias, que no olvidemos tienen su fundamento primigenio en la familia. Así, con medios modernos o tradicionales, el dinamismo humano y la creatividad estarán siempre presentes.

Sea como sea, que en este nuevo año 2009 sepamos sacar buen partido al tiempo y energías que nos quedan por delante. Y recordemos que no toda la realidad de nuestra vida es la que pasa por la red. Ni muchísimo menos. Animemos a nuestro alrededor el hábito de pensar, argumentar y razonar; ejercitemos el buen humor y el respeto; tengamos la felicidad de los demás como objetivo real y concreto. Que a eso lleguemos todos, en la red más rápido y de más formas, con la idea clara del inefable e íntimo valor de cada persona.

miércoles, 14 de enero de 2009.
 
Cuidar de la familia
Emili Avilés
Por mi trabajo he de atender frecuentes inquietudes de padres y profesores sobre la urgencia de que todos valoremos y apoyemos más la educación en el ámbito familiar. Además, es algo que constato, a diario, junto a mi esposa y mis hijos.

La familia es fuente de humanización y mejora. En ella se produce el desarrollo personal en un marco de responsabilidad y solidaridad, pues las relaciones familiares son –luchamos todos porque sean- esencialmente relaciones de amor. Es así que la civilización del amor, de los valores que algunos ven como una utopía, empieza en la familia.

Pero, la publicidad de los medios, a menudo con una descripción y una promoción falseadas de la familia, nos arrastran por “la dictadura de los usos sociales”, expresión utilizada hace ya muchos años por Ortega y Gasset. Por eso, hoy como ayer, relativizar la importancia de la familia e imponer ideologías que nos aparten del conocimiento de lo que es la persona y su dignidad, sería la mayor de las injusticias, nunca nos aportaría verdadero progreso humano.

Hablar de familia es hablar de libertad, autoridad, respeto, amor, crecimiento, entrega a los demás. Sí. En la familia encontramos la primera libertad y la primera rebeldía, que están conectadas íntimamente con el conocimiento propio y el servicio a los demás. Una libertad que es sacrificio y renuncia; que siempre cuidará con finura del gran valor del respeto y la justicia. En esa sana tensión madura la persona. Así será posible encontrar fortaleza ante la adversidad, un ambiente de alegre vencimiento, de mejora real y para todos, comprensión, cierta unánime esperanza, una referencia vital.

Por eso decía que es fuente de humanización y crecimiento personal, el mejor lugar donde las desigualdades pueden ser superadas, pues la familia es principio afectivo de la especie humana, cuna de socialización primaria e identitaria.

En las relaciones familiares, como primer objetivo, será preciso cultivar y acordar continuamente sus funciones personales: conyugal, parental y fraternal. Esta prioridad comienza ya con el noviazgo; de hecho, ahí se toma la mayor decisión. Tan es así, que a la hora de casarse conviene fijarse más en las funciones personales de la familia que se va a formar –pasar a ser esposos, posibles padres y relación entre hermanos- que en los beneficios que en general puede dar (funciones institucionales: biológica, económica, protectora, cultural y de integración).

Los gobernantes, si se quieren ocupar sinceramente del bien de la sociedad, entenderán que la familia es, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, también insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales, esenciales para el desarrollo y bienestar de toda la comunidad.

No obstante, existen funciones sociales, también con objetivos muy prácticos, que difícilmente podrán ser desempeñadas por otras instituciones distintas a la familia. Esto permite descubrir que la familia natural es un grupo primario que se constituye por la residencia común, la cooperación y la reproducción. No es posible que una sociedad moderna produzca los bienes, referencias y claves que requiere para operar, sin el concurso de la familia como referente principal.

Es así que la familia natural se mantiene como referencia práctica necesaria, sin perjuicio de que aparezcan y sean atendidos otros modos de convivencia.

En todo caso, la familia no es una construcción sociológica casual, fruto de situaciones particulares históricas y económicas. No. El hecho-familia existe en cuanto tal, aunque difiera según las culturas, del mismo modo que el hombre difiere según esas mismas culturas, pero sigue siendo hombre.

Por otra parte, y es más básico de lo que nos puede parecer a primera vista, la familia nos arraiga en una dimensión territorial y cultural, muy importantes para el desarrollo individual y colectivo. Pensemos también que las personas hemos de poder sentirnos fruto del amor; eso constituye, sin duda, una base firme de nuestro ser.

Para acercarnos mejor a lo inefable del tema, transcribo a continuación dos estrofas de una poesía de Miguel Hernández, “Hijo De La Luz y De La Sombra”. Al leer, pensemos en la inmensidad maravillosa de personas que no son noticia, que se desvelan por vivir en familia, como una de las más bellas aventuras de amor que puedan ser imaginadas.

“No te quiero a ti sola, te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me ha dado por herencia
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo”.

Creo que, especialmente ahora, nos importa mucho a todos buscar el bien común –gran herencia para los que vendrán- no los intereses personales o sectarios, que son los únicos que parecen mover algunas políticas familiares y educativas de nuestro país.

Pues ¡ea!, gobernantes y políticos diversos, ya nos vale tirar todos del carro. Urge consensuar leyes estables que faciliten la conciliación trabajo-familia, que pongan en valor el papel de padre y de madre, que promuevan un leal trabajo en equipo entre profesionales de la educación y familias. Leyes que no invadan el territorio de la educación moral de niños y jóvenes, ni que coarten la libertad de los padres para elegir el colegio de sus hijos.

Pero no nos engañemos, a última hora serán los esfuerzos sinceros de los ciudadanos de a pie –sociedad civil cultivada e inconformista- los que construirán una sociedad repleta de hombres y mujeres sembradores de paz, magnánimos y verdaderamente libres.

miércoles, 31 de diciembre de 2008.
 
Amar la vida
Emili Avilés
Estudios y estadísticas diversas hacían ver que la gran mayoría de ciudadanos no deseaba que se ampliase la ley del aborto, sólo aplicarla fielmente. Es claro que el aborto es la muerte de un ser humano, es un terrible sufrimiento para la mujer, forzada por las circunstancias, y no olvidemos que además es un negocio millonario.

No cabe la indiferencia o el cálculo político a la hora de tomar partido por el derecho a la vida de todos. Es absolutamente antidemocrático nombrar una comisión de expertos en el Ministerio de Igualdad formada en su mayoría por pro-abortistas, para supuestamente tratar de solucionar este grave problema social. Considero que sí es posible detener el dramático crecimiento de abortos en nuestro país. El proceso se podría parecer al que pedía el pasado 26 de septiembre el Sr. Rodríguez Zapatero, ante la Asamblea General de Naciones Unidas, “una moratoria universal de la pena de muerte, como primer paso para conseguir su abolición”.

Pero, ¡ay!, todos vivimos muy deprisa y nos cuesta pensar con rigor. Es oportuno recordar que entre los embriólogos humanos existe un virtual consenso en que la persona empieza con el zigoto unicelular. En el día 1 de la concepción ya hay, pues, un organismo único de la especie homo sapiens, con sus 46 cromosomas definitorios. Y con dos meses, ese bebé que nacerá, cabría recogido sobre sí mismo en una cáscara de nuez, aunque con prácticamente todo en su sitio, creciendo poco a poco, manos, pies, cabeza, órganos, cerebro,…
Por eso, ¿no les parece que deberíamos considerar -si de verdad deseamos vivir en un país libre y avanzado- que no es de recibo que muera una criatura más por falta de ayudas reales, insuficientes recursos que impidan sacar al hijo adelante, o problemas de trabajo o desamparo social o familiar?

Aprovechemos la ocasión para hablar de lo que las cosas importantes de la vida son, sin enmascaramientos ni prejuicios. Ha de quedar claro que una cultura materialista y relativista lleva al hombre y a la mujer a la infelicidad, a no respetar los derechos humanos, sin ideales hacia los que orientar la vida, sin el apoyo de una familia. Es la mayor indefensión -una nueva esclavitud del siglo XXI- frente a cualquier poder que impondría fácilmente su dictatorial dominio.

Hemos de conseguir que todas las Administraciones Públicas ofrezcan también soluciones a los problemas que un embarazo imprevisto o no deseado pueda presentar, especialmente para las madres más necesitadas, o adolescentes e inmigrantes. También hemos de felicitarnos por algunas iniciativas para impulsar entidades de apoyo a la embarazada. Por ejemplo las recientes ayudas aprobadas hace sólo unos días por el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre y el nuevo positivo impulso en defensa de las mujeres embarazadas por parte de algunas administraciones locales y regionales. Lástima que todavía haya otros territorios en los que no se da ni un Euro a las asociaciones que, por ejemplo, forman parte de la Red de Madres (www.redmadre.es, Telef.902.188.988).

¡Ya basta con transigir con el aborto! Urgen debates públicos bien regulados y aportaciones científicas honestas. También la amplia divulgación de filmaciones explícitas y ecuánimes como la de National Geographic Channel y otras muchas, sobre la vida humana en el seno materno. Tengan buen corazón y sirvan bien a los ciudadanos algunos políticos ensimismados, que por conseguir más poder hacen lo que sea, como sea. Eviten poner palos a las ruedas del bien común, tanto gobierno como oposición. Sembrar una ética utilitarista deja a las sociedades en desamparo, también a las personas que ostenten el poder en cualquier momento.

Las aportaciones al debate sobre el aborto que se han tenido en muchos medios de comunicación han ignorado la dignidad y la protección de la salud de la mujer embarazada y no han tenido en cuenta la necesidad urgente de mejores servicios de asistencia social y sanitarios, también los especializados en partos, emergencias obstétricas y soporte psicológico adecuado ante las posibles dificultades para llevar a buen término la maternidad.

Y, por supuesto, tampoco se habla del fracaso de la permisiva e inhumana educación sexual de los últimos treinta años. Reconozcamos que lo verdaderamente progresista es la valentía para hablar de una educación afectivo-sexual integral, que ayude a los adolescentes y jóvenes a vivir la sexualidad de manera responsable. Precisamente esa educación se ha de poder dar en la familia, con ayuda de especialistas, para que cada persona llegue a reconocer su propia dignidad y la del otro, con respeto a las leyes morales, con una maduración que prepare a las personas para la donación de sí mismo, para ser felices, en la mayor medida de lo posible. Eso sí es trabajar por el progreso y el desarrollo.

Hablemos claro para que en nuestra sociedad superemos propagandas torticeras sobre el sexo libre y el sexo seguro. Todos desearemos empaparnos de la idea tan atractiva y positiva como es: aprender a amar de verdad. Será muy adecuado, entonces, educar en el sexo responsable, de la misma manera que lo hacemos sobre cualquier ámbito de la vida: el ejercicio físico, la alimentación, la protección del medio ambiente, la prudencia con las bebidas alcohólicas, las drogas, el tabaco o la velocidad en la carretera.

Aún es posible recomponer una situación que a los poderes públicos se les ha ido de las manos. Para ello, la ampliación de la ley del aborto no es ninguna solución sensata. Y no lo es porque lo que hemos de conseguir es corregir la situación de desamparo en la que se encuentran muchas mujeres embarazadas y el nulo compromiso institucional para ayudarlas.

Por ejemplo: Evitemos ese malsano interés en que las mujeres no vean una ecografía del hijo que llevan dentro antes de abortar. ¿Por qué se les esconde que en muchos casos su hijo será despedazado? ¿Por qué no se les explica que se le pondrá un inyección que primero le paralizará el corazón? ¿No es su propio cuerpo? ¿No le van a hacer todo eso a una parte de su cuerpo, como lo sería el estómago o un riñón? ¿Qué problema hay en que la mujer sepa toda la verdad, pueda pensar y ver a la criatura en gestación? ¿Alguien teme que pueda decidir libremente, de una manera creativa, valiente y magnánima?

Difícilmente se ofrece información clara o ayudas sociales a las mujeres embarazadas en situaciones difíciles, y sin embargo sí existe financiación para que vayan a abortar. Y no digamos cuando se prescribe abundantemente la RU-486 como “anticonceptivo de última generación”, cuando en realidad es una píldora abortiva con propiedades “anti-hormonales”, que impiden el desarrollo normal del feto y obliga a la mujer a sufrir a solas con el provocado aborto durante unos siete días.

Necesitamos un debate serio en el cual se pueda oír a mujeres que hayan padecido las graves consecuencias del aborto y también a las que, a pesar de mil y una dificultades, dieron a luz a su hijo y ahora es la alegría de su vida. Urge que los medios de comunicación den todos los datos pertinentes a la sociedad, sin medias verdades; se verá claro que no se pueden convertir los delitos en derechos. Y también precisamos campañas informativas en positivo, constructivas, que propicien un cambio de comportamiento en los adolescentes y motiven la responsabilidad y solidaridad ciudadanas en este delicado asunto: conseguir tiempo de educación afectiva y sexual en las familias y para las familias, facilitar adopciones en casos extremos, ayudas de particulares, promover asociaciones en defensa de la mujer embarazada, etcétera.

Es necesario y urgente que la sociedad entera conozca lo que en realidad supone el aborto para el niño que no nace y para la mujer que lo sufre. Defender a ambos es un deber moral, que pide y exige a todos un amplio consenso. Pero sin confundir nunca lo que es útil con lo que es justo y honesto.

Para eso, precisamos que las leyes protejan el derecho a vivir y a ser madre, amparando la vida en todo momento y circunstancia y ayudando a las mujeres a superar cualquier problema que un embarazo imprevisto pueda generarles.

miércoles, 8 de octubre de 2008.
 
 
Aburguesamiento pos-transición e inercias ideológicas
Emili Avilés
miércoles, 3 de septiembre de 2008.
 
Rebeldía y consuelo
Emili Avilés
lunes, 25 de agosto de 2008.
 
Sinceridad de vida o marear la perdiz
Emili Avilés
martes, 12 de agosto de 2008.
 
Al acabar el curso, superemos el desconcierto educativo
Emili Avilés
viernes, 27 de junio de 2008.
 
¿Qué es preferible ser injusto o padecer la injusticia?
Emili Avilés
jueves, 12 de junio de 2008.
 
¿Vuelven los caciques?
Emili Avilés
viernes, 6 de junio de 2008.
 
Por mis hijos, ¡viva la libertad!
Emili Avilés
viernes, 23 de mayo de 2008.
 
¿Está el Sr. Mariano Rajoy a la altura de las circunstancias?
Emili Avilés
viernes, 14 de marzo de 2008.
 
Ciudadanos indefensos. ¿Hasta cuándo?
Emili Avilés
sábado, 8 de marzo de 2008.
 
Hacer más y hablar menos
Emili Avilés
viernes, 7 de marzo de 2008.
 
Motores de verdadero progreso
Emili Avilés
viernes, 29 de febrero de 2008.
 
Algo más que buenos debates
Emili Avilés
martes, 26 de febrero de 2008.
 
Necesitamos honrados y eficaces gestores
Emili Avilés
sábado, 23 de febrero de 2008.
 
Rompo una lanza por Carlos Herrera
Emili Avilés
viernes, 22 de febrero de 2008.
 
Consensos básicos y un gobierno para todos
Emili Avilés
sábado, 16 de febrero de 2008.
 
Un sincero respeto a los ciudadanos
Emili Avilés
viernes, 8 de febrero de 2008.
 
Regeneración personal, familiar y social
Emili Avilés
viernes, 25 de enero de 2008.
 
La familia en el siglo XXI
Emili Avilés
viernes, 18 de enero de 2008.
 
¿Quién le pondrá el cascabel al gato?
Emili Avilés
domingo, 13 de enero de 2008.
 
A buenas horas mangas verdes
Emili Avilés
viernes, 11 de enero de 2008.
 
Cuidar de la familia es como cuidar de la propia salud
Emili Avilés
martes, 1 de enero de 2008.
 
Reflexión de fin de año: Justicia, convivencia y dignidad (II)
Emili Avilés
viernes, 28 de diciembre de 2007.
 
Reflexión de fin de año: Justicia, convivencia y dignidad (I)
Emili Avilés
viernes, 28 de diciembre de 2007.
 
Dignidad personal y convivencia
Emili Avilés
viernes, 21 de diciembre de 2007.
 
Archivo
14/12/2007 Educación, una salida
23/11/2007 Un gran concierto vital
09/11/2007 Autoridad y sensatez para todas las edades
26/10/2007 Los padres y maestros mejoramos junto a hijos y alumnos
19/10/2007 Educar es fascinante
12/10/2007 Padres, profesores y alumnos: Somos un equipo
29/09/2007 Sensatez
20/09/2007 Familia y escuela: Constructoras de libertad
13/09/2007 Buenos ciudadanos y Educación para la Ciudadanía
06/09/2007 Educar para la libertad
24/08/2007 Adolescentes en acción
10/08/2007 ¡A jugar!
19/07/2007 Abuelos, hijos y nietos
07/07/2007 Tiempo libre y tiempo para ser más libres
01/07/2007 Borja un chico muy especial ó algo más que deporte
21/06/2007 Mi familia... mi mejor empresa
14/06/2007 La familia como equipo (II)
07/06/2007 La familia como equipo (I)
31/05/2007 Hombres y mujeres
24/05/2007 La buena convivencia
17/05/2007 El matrimonio: ¿Crisis o catarsis?
10/05/2007 ¡La educación también somos todos!
 
Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris