Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos El Viajero Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
E. J. Dionne
The Washington Post Writers Group
Eugene J. Dionne Jr. presenta en sus columnas una visión aguda de la escena política general, conducida por una enérgica filosofía progresista. Es uno de los autores del "The Washington Post Writers Group" y escribe dos veces a la semana para SIGLO XXI en exclusiva para medios digitales españoles.

Considerado entre los mejores de la nueva cosecha de columnistas estadounidenses, E. J. Dionne combina su pasión por la gente y la política con su agudo intelecto para realizar análisis razonados que son seguidos por un círculo amplio de legisladores a nivel nacional, a izquierda, derecha y centro.

Dionne inició su andadura bisemanal para The Washington Post en 1993. En 1996 era sindicado del Washington Post Writers Group, y ahora es publicado en más de un centenar de periódicos de Estados Unidos y el extranjero. Dionne ingresaba en el Post en 1990 como periodista de ámbito nacional. Su éxito literario "Por qué los americanos odian la política” (Simon & Schuster), en la publicado en 1991. El libro, que Newsday llama "un clásico de la historia política norteamericana," anticipó todos los temas de importancia de la campaña de 92. Obtuvo el Premio Literario del Los Angeles Times y fue candidato al Premio Literario Nacional. Dionne también pasó 14 años con el The New York Times, informando acerca del gobierno local y estatal, la política nacional, y desde todo el mundo, incluyendo corresponsalías en París, Roma y Beirut. En Los Angeles Times elogiaba su cobertura del Vaticano como la mejor en dos décadas. Dionne ha sido comentarista frecuente de política en la radio pública, la CNN y el programa “Meet the Press” de la NBC. Su segundo libro, "Sólo parecen muertos: por qué los progresistas van a dominar la próxima era política” (Simon & Schuster), era publicado en febrero de 1996. La crítica literaria del New York Times lo llamaba "un polemista inteligente y apasionado que merece alterar los términos del debate político americano."

En 1996, eligiendo a Dionne como ganador de su Premio Anual Carey McWilliams a la contribución periodística realizada a la interpretación de la política, la Asociación Americana de Ciencias Políticas decía: "Distinguimos a Dionne como uno de los pensadores periodísticos más refinados de Washington y por sus contribuciones diarias al discurso político de nuestra nación... Sus incesantes esfuerzos inspiran a la opinión pública... en un momento en que pide un debate razonado, no más anuncios negativos, rumores ni eslóganes simplistas." En 1997 aparecía entre los 25 periodistas más influyentes de Washington según el National Journal y entre los 50 periodistas principales de la capital según la revista Washingtonian.

Dionne se licenció summa cum laude con un máster en la Universidad de Harvard en 1973 y recibió su doctorado en Oxford, donde ocupó la plaza Rhodes. En menores en 1994 fue académico invitado del WoodrowWilson International Center, y en 1996 ingresaba en la Brookings Institution como miembro permanente del Programa de Estudios de Gobierno, conocido después como Estudios Gubernamentales. Empezó a dar clase en el Georgetown Public Policy Institute en otoño de 2003.
E. J. Dionne
Últimos textos publicados
Obama adeuda más en materia de libertad religiosa
Uno de los grandes atractivos de Barack Obama como candidato presidencial fue su sensibilidad para con los sentimientos y las inquietudes intelectuales de los fieles religiosos
WASHINGTON -- . Esa es la razón de que sea tan notable que haya arruinado por completo la cuestión reconocidamente difícil del trato a dispensar dentro de la nueva reforma sanitaria a las prestaciones anticonceptivas.

Su administración gestionó mal esta cuestión no una sino dos veces. En el ínterin, Obama prescindió de sus aliados católicos de izquierdas, consolidando la posición de las mismas fuerzas dentro de la Iglesia que aspiran a descarrilar su reforma sanitaria, y se creó problemas innecesarios en las elecciones de 2012.

Esto podría no importar si Obama se hubiera postulado como un izquierdista secular puro. Antes de salir elegido y después, se mantuvo fiel a un estándar más abierto, tranquilizando a muchos moderados religiosos.

Su discurso meritoriamente distinguido en 2006 acerca de la religión y la vida pública estadounidense fue una iniciativa profundamente sofisticada y escrupulosa encaminada a defender los derechos de los fieles y de los no creyentes en una república plural.

El discurso de Obama en la ceremonia de promoción de la Universidad Católica de Notre Dame en 2009 fue otro pulso. Su visita a la región católica de South Bend fue muy polémica entre los conservadores y los católicos de derechas. Pero el discurso que pronunció acalló temporalmente a muchos de sus críticos porque demostró su agradecimiento por la aportación de la Iglesia Católica a la vida estadounidense -- a través de su amplio abanico de instituciones educativas y sociales en particular -- y en la misma medida gran respeto característico a las sensibilidades católicas.

En la reforma sanitaria, Obama molestó a algunos entre su electorado de izquierdas al asegurarse de que las instituciones católicas no tuvieran que financiar ni practicar abortos. Pero en lugar de elogiarle por esto, los obispos de la derecha católica inventaron la idea de que la reforma sanitaria sí paga el aborto.

No lo hace, como insiste la hermana Carol Keehan, presidenta del Colegio Católico de Profesionales de la Salud. Al respaldar el punto de vista de la administración en esto, ella desafió valientemente los ataques y la disciplina de los obispos. Esa es la razón de que fuera inconsciente por parte de Obama dejarla plantada.

En el candelero de la nueva polémica están las regulaciones promulgadas el 20 de enero por el Departamento de Salud y Servicios Sociales relativas a los servicios médicos que deben de estar cubiertos en las pólizas de las aseguradoras según el texto de la reforma sanitaria Ley de Atención Asequible.

En sus reglas interinas de agosto, el Departamento excluía exclusivamente a los "trabajadores religiosos" que trabajan sobre todo o que emplean a los miembros de sus confesiones. En el caso de la Iglesia Católica, esto surtía el efecto de declarar exentas de la norma a las iglesias, pero no a la mayoría de las universidades católicas, las organizaciones sociales y los centros hospitalarios católicos que atienden a decenas de miles de no católicos.

Tenía perfecto sentido cubrir las medidas anticonceptivas como política general. Hay muchos que también lo consideran protección de los derechos de la mujer, y la cobertura de la anticoncepción ampliada puede reducir el número de abortos. Mientras que la Iglesia Católica es contraria oficialmente al uso de medidas anticonceptivas, esta enseñanza es ignorada ampliamente por sus fieles. No se ven muchas familias católicas de seis a 10 ó 12 miembros, muy frecuentes en la década de los 50. Las medidas anticonceptivas pueden tener algo que ver con esto.

Como católico, me gustaría que la Iglesia mostrara cierta flexibilidad en esta cuestión. Pero como americano, entiendo el motivo de que sus líderes intuyan que la obligatoriedad de cubrir las medidas anticonceptivas incluida en la ley menoscaba los privilegios legítimos de la Iglesia. La administración debió de haber hecho más por equilibrar en esto los intereses de libertad opuestos.

Y se ofreció una idea de compromiso a través de Melissa Rogers, la antigua responsable del Consejo Asesor de Sociedades Vecinales y Confesionales de Obama. (Rogers y yo trabajamos juntos en cuestiones de religión y vida pública durante años, aunque yo no juego ningún papel a la hora de formular sus propuestas). En el foro "De la Fe" del Washington Post en octubre, ella hacía hincapié en una ley de Hawái en virtud de la cual "los empleados religiosos que se niegan a cubrir las medidas anticonceptivas tienen que presentar notificación por escrito a los superiores anunciando ese hecho y describiendo formas alternativas de que los afiliados accedan a la cobertura de las prestaciones anticonceptivas". El código de Hawái obliga a las aseguradoras por ley a que esa cobertura sea asequible.

Por desgracia, la administración decidió que carecía de la autoridad para implantar una solución como la de Hawái. El equipo Obama no debería de haber tirado la toalla con tanta facilidad, sobre todo después de dejar caer este compromiso y recibir indicios entre algunos grupos católicos que lo consideran factible. La administración dispuso de meses durante los que podría haber tratado de encontrar terreno común. Es un misterio para mí la razón de que no invitara a sus amigos de ambas partes de esta cuestión a alcanzar un acuerdo. "Las tensiones y la desconfianza en torno a cada una de las partes del cisma religioso habrán de ser abordadas detenidamente", decía Obama allá por 2006. "Y cada parte tendrá que aceptar algunas normas de colaboración intermedias". Ojalá el presidente se hubiera empleado más en descubrir cuáles.
lunes, 30 de enero de 2012.
 
Obama: camina o revienta
Los detalles del discurso de Obama
WASHINGTON -- Era de esperar que en el curso de su discurso del Estado de la Nación, el Presidente Obama mencionara la muerte de Osama bin Laden, cuya defunción representó el culmen de la batalla contra el terrorismo iniciada el 11 de septiembre de 2001.
 
Mucho menos de esperar fue el uso por parte de Obama del episodio de bin Laden para presentar una visión del mundo de mentalidad colectiva que contrasta de forma muy acusada con el mensaje altamente individualista y anti-gubernamental que se escucha una y otra vez a los Republicanos que aspiran a reemplazarle.
 
Muy al principio del discurso, el presidente pasó de "el valor, la entrega y el trabajo de equipo de las fuerzas armadas de América" al país post-Segunda Guerra Mundial de sus abuelos de Kansas. Si la guerra contra el fascismo se acompañó de "una historia de éxito que todo estadounidense tuvo oportunidad de compartir", desde luego podemos volver a encontrar nuestro camino a "una economía en la que todo hijo de vecino tiene una oportunidad justa, y todo el mundo realiza su aportación justa, y todo el mundo juega según el mismo reglamento".
 
Había un aire de película años 40 en todo esto. Obama estaba invocando la experiencia de la generación de la Segunda Guerra Mundial, de Harry Truman y de la película de Capra "It's a Wonderful Life". Referencias posteriores a la ciencia y las tecnologías introdujeron la trama en el color del siglo XXI. Pero es obvio que en el debate histórico que va a recorrer el país durante el resto del año, Obama, no menos que los Republicanos, se está presentando con los valores estadounidenses de siempre. Pero en este caso, son los valores de la solidaridad y la igualdad.
 
Y por si alguien no se ha dado cuenta, Obama acabó su discurso aludiendo a la bandera que recibió con los nombres de los miembros del equipo SEAL que llevó a cabo la misión de bin Laden. La moraleja que extrajo Obama: "Nadie levantó este país por su cuenta. Este país es grande porque lo levantamos juntos… Este país es grande porque cuidamos del prójimo". Fue un discurso muy alejado de los rigores de los mercados de capital.
 
Fue un discurso de campaña, pero también lo fueron los discursos del Estado de la Nación de Ronald Reagan en 1984 y de Bill Clinton en 1996, como señalaba el redactor de los discursos de Clinton David Kusnet. Las comparaciones son instructivas.
 
Obama se acercó más al modelo Reagan, en forma si bien no en el contenido. Reagan dio a conocer las que serían las líneas maestras de su campaña, incluyendo no sólo la recuperación nacional de la inquietud económica sino también su objetivo filosófico central: una batalla constante contra "la tendencia a crecer del estado".
 
El de Obama fue el discurso de Reagan al revés. Al igual que Reagan, Obama examinó sus argumentos electorales de una forma filosóficamente agresiva. Pero la intervención de Obama fue lo contrario de la de Reagan. Obama habló del papel del estado a la hora de garantizar la prosperidad compartida y de crear una América "construida para perdurar" -- una consigna sacada, de forma no casual a lo mejor, de los anuncios de coches de General Motors, la empresa cuyo rescate ingenió Obama.
 
El discurso de Obama estuvo atestado de iniciativas públicas: deducciones fiscales para promover la actividad industrial nacional, nuevas asociaciones de formación profesional entre centros universitarios y empresas, reforma educativa, más empleos en prácticas, oportunidades generalizadas de financiación de la hipoteca, incentivos para rebajar las matrículas universitarias. Obama utilizó su programa energético para dejar constancia explícita de su objetivo general: "El apoyo del estado es crítico a la hora de garantizar que las empresas hacen que despeguen las nuevas ideas energéticas".
 
Al ofrecer una lista desordenada de programas públicos grandes y pequeños, el discurso de Obama fue positivamente Clintoniano. Pero había una salvedad importante. En su discurso del Estado de la Nación de 1996, Clinton eligió ceder al vendaval conservador que había entrado con la victoria arrolladora Republicana en las legislativas previas. "La era de las grandes intervenciones públicas ha terminado", anunció Clinton en una de sus líneas argumentativas más celebradas.
 
Obama, por otra parte, se enfrenta a un ataque todavía más radical y arrollador al estado, y por eso ha decidido enfrentarlo de cara, con fuerza y frontalmente.
 
Este presidente a menudo ha tenido suerte en su vida política, y la volvió a tenerla el martes. Horas antes de que Obama hablara, Mitt Romney, el favorito Republicano intermitente, daba a conocer sus declaraciones fiscales del ejercicio 2010, demostrando que pagó un tipo impositivo del 13,9% sobre una renta declarada de 21,7 millones de dólares. Así se convirtió Romney en la principal prueba de la acusación de la campaña Obama en defensa de la justicia fiscal.
 
Pero el discurso del presidente demostró que no cuenta únicamente con la suerte. Está sustentando su reelección sobre una gran causa y un gran debate. Fue la campaña de Barry Goldwater en 1964 la que prometió a los electores "una elección, no un calco". Ahora sabemos que esto es exactamente lo que traerán las elecciones de 2012.
viernes, 27 de enero de 2012.
 
Lo que Newt aprende de Nixon
Las profundas debilidades como candidato de Romney
WASHINGTON -- Los conservadores pueden denunciar los conflictos de clases, pero al combinar de forma astuta la política de la lucha de clases con la política de las ideologías, Newt Gingrich ganó sus primeras elecciones en 14 años, humilló al candidato conservador favorito Mitt Romney y pone patas arriba al Partido Republicano.

También saca a la luz las profundas debilidades como candidato de Romney, al pillarle con el pie cambiado en cuestiones relativas a su patrimonio, su carrera empresarial o sus declaraciones de Hacienda. A menos que Romney encuentre una forma cómoda y genuina de hablar de su dinero, seguirá presentando al equipo del Presidente Obama un punto débil que será explotado sin piedad. El país está pensando de forma más escéptica acerca del patrimonio y los privilegios como consecuencia de las protestas del movimiento Occupy Wall Street. Romney no ha hecho ajustes.

Gingrich tendió de forma diestra a su rival un campo minado de conflictos sociales, transformando a Romney de su papel articulado de empresario de éxito en financiero sin escrúpulos más interesado en los beneficios que en la creación de empleo.

La opinión generalizada dice que las críticas vertidas por Gingrich contra Bain Capital, la antigua empresa de Romney, no funcionaron porque los Republicanos rechazan los ataques "a la libre iniciativa", fórmula que Romney todavía espera utilizar como mantra protector. Pero aunque Gingrich rebajó el tono de sus ataques contra Bain, sólo lo hizo después de crear un contexto en el que Romney se vio obligado a responder una pregunta tras otra acerca de su posición económica, y metió la pata repetidamente en las cuestiones relativas a sus devoluciones tributarias. Romney anunció finalmente el domingo que hará públicas sus declaraciones fiscales de los ejercicios 2010 y 2011 esta semana.

Todo esto permite a Gingrich poner una pica en Carolina del Sur a cuenta del discurso social. Los sondeos a pie de urna demuestran que Romney sólo ganó en un grupo, el de los votantes que ganan más de 200.000 dólares anuales. Los que ganan menos de 100.000 al año se decantaron por Gingrich con contundencia.

Pero la clase política conservadora siempre se modera a través de la ideología y la cultura, la potente mezcla que el asesor Pat Buchanan puso a disposición de Richard Nixon hace cuatro décadas. Los dos debates de Carolina del Sur ofrecieron a Gingrich una plataforma para su guerra contra esas élites que desprecian los conservadores de a pie.

También está la cuestión de la raza. Gingrich no es ningún racista, pero tampoco se lleva error con el significado de las palabras. Cuando el periodista de Fox News Juan Williams, afroamericano, preguntó frontalmente a Gingrich por las salidas raciales de tono en las referencias de Gingrich a Obama como "el presidente de la ayuda social", el antiguo presidente de la cámara baja le atacó verbalmente, para ruidoso entusiasmo del público. Como para recordar a todos la fuerza de los eufemismos, un partidario elogiaba más tarde a Gingrich por "poner en su lugar" a Williams.

Luego vino el reproche en CNN a John King, que preguntó por la afirmación de la segunda mujer de Gingrich de que su ex marido le había pedido "un matrimonio abierto". Al explotar contra King y contra el periodismo contemporáneo, Gingrich convirtió una acusación peligrosa en un grito de guerra. La conducta sexual anterior importa mucho menos a los conservadores que la oportunidad de hacer reproches a los medios convencionales supuestamente de izquierdas. Gingrich gana entre los evangélicos 2 a 1, lo que sugiere quizá una definición bastante elástica de "valores familiares" -- o un toque confesional en el arrepentimiento de Gingrich.

A través de los ataques implacables a Romney como "el moderado de Massachusetts", Gingrich crea otro vínculo más entre su rival y la élite yanqui rechazada por la derecha del Sur. Se hizo con márgenes de victoria aplastantes entre los grupos conservadores, marginando al candidato más estirado y menos dinámico Rick Santorum.

También hubo indicios en los sondeos de que la hostilidad hacia la confesión mormona de Romney podría haber agravado sus problemas, sin ayuda de Gingrich. Alrededor de una cuarta parte de los votantes de Carolina del Sur decía que la confesión religiosa del candidato importa "mucho" para ellos, y Romney se hizo con un escaso 10% de los votos.

Si hay consuelo para Romney, está es la experiencia de ser el antiguo favorito. A finales de marzo de 1992, la víspera de las primarias de Connecticut, acabé junto a un colega pegados a Bill Clinton en una cafetería de Groton. Clinton nos sorprendió insinuando que prefería perder al día siguiente frente a Jerry Brown, el hoy gobernador de California. Los votantes eran tozudos, decía, y muchos querían anunciar: "No quiero que se acabe".

Clinton tenía razón. Perdió en Connecticut. Pero arrasaba en una serie de primarias dos semanas después, incluyendo los decisivos comicios de Nueva York.

Florida, que acude a las urnas el próximo 31 de enero, es el Nueva York de Romney. Pero hay una salvedad. Clinton era un maestro electoral de lo que curiosamente se ha venido en llamar el toque campechano. Romney hasta el momento no ha demostrado más que ser el maestro de la incomodidad y el engorro, sobre todo a tenor de su patrimonio. A menos que aprenda a navegar por las nuevas reglas sociales nacionales de los privilegios económicos, Romney seguirá estando acosado por el ahora dos veces resucitado Gingrich -- y si sobrevive al reto de Gingrich, por un populista en perfecto estado de nombre Barack Obama.
lunes, 23 de enero de 2012.
 
 
Vaya con el Partido Republicano popular
Los integrantes del movimiento de protesta fiscal tea party insistían en estar convirtiendo al Partido Republicano en un bastión popular contra la institución
lunes, 23 de enero de 2012.
 
Mudar a Europa a Obama
Así pinta el progreso para un presidente de nombre Barack Hussein Obama
lunes, 16 de enero de 2012.
 
¿Qué clase de capitalista fue Romney?
Como cuestión política, el debate será la prueba de fuego clásica de una vieja teoría de Karl Rove que dice que la mejor forma de minar la posición de un rival es atacarle en el terreno de seguridad intuida.
lunes, 16 de enero de 2012.
 
¿Un pelotón Republicano de fusilamiento?
Pregunta complicada en las primaias republicanas de Estados Unidos
martes, 10 de enero de 2012.
 
Santorum, Huntsman y el futuro del conservadurismo
Me encanta ver a los Republicanos practicando el discurso de la lucha de clases
lunes, 9 de enero de 2012.
 
Obama: ¿puede un mesías ganar dos veces?
Comienza un año de elecciones en EEUU
lunes, 2 de enero de 2012.
 
¿Un momento Huntsman?
¿Se avecina otro giro que puede beneficiar al candidato presidencial conservador Jon Huntsman, puesto que todo parece posible en los comicios presidenciales Republicanos?
viernes, 30 de diciembre de 2011.
 
Obama: el candidato conservador en 2012
Los comicios de 2012 se plantean como los más importantes de la historia
jueves, 29 de diciembre de 2011.
 
Newt y la venganza del electorado
jueves, 29 de diciembre de 2011.
 
El caos Republicano en Iowa
¿Es Rick Santorum el próximo no-Romney que destacará del elenco de candidatos favoritos? ¿Es concebible que gane en Iowa?
martes, 27 de diciembre de 2011.
 
Obama fuera
Realismo democrático
martes, 13 de diciembre de 2011.
 
La nueva campaña Roosevelt de Obama
El Presidente Obama ha tomado la decisión de que tiene más probabilidades de ganar si las elecciones dependen de cosas importantes en lugar de minucias
viernes, 9 de diciembre de 2011.
 
El reality show racional del Partido Republicano
La competencia por la candidatura presidencial Republicana para 2012 ha sido descrita como un reality o como un circo
miércoles, 7 de diciembre de 2011.
 
Poner buena fama a los políticos
Dos políticos de países diferentes y con ambages políticos muy distintos salían a la palestra esta semana
miércoles, 7 de diciembre de 2011.
 
Los amigos católicos de Obama y los enemigos
Relaciones entre Obama y la Iglesia Católica
miércoles, 30 de noviembre de 2011.
 
¿Derrotarán la moderación los moderados?
El déficit que más debería de preocuparnos es el déficit de raciocinio
martes, 29 de noviembre de 2011.
 
Occupy la mayoría
-- Todo hijo de vecino en la izquierda de la política estadounidense, desde la moderada a la extrema, tiene consejos para el colectivo Occupy Wall Street
martes, 22 de noviembre de 2011.
 
Convertir en éxito el "fracaso" de la austeridad
Esta es la forma garantizada de recortar 7,1 billones de dólares del déficit a la próxima década. No hacer nada
martes, 22 de noviembre de 2011.
 
El verdadero escándalo conservador
Los conservadores han de examinar lo que dicen las crónicas de Rick Perry y Herman Cain del estado de su movimiento y la salud de su confesión
martes, 15 de noviembre de 2011.
 
El verdadero escándalo conservador
Los conservadores han de examinar lo que dicen las crónicas de Rick Perry y Herman Cain del estado de su movimiento y la salud de su confesión
lunes, 14 de noviembre de 2011.
 
La estopa de la derecha en 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011.
 
La estopa de la derecha en 2011
Los comicios celebrados en todo el país esta semana estuvieron marcados por la palabra "extralimitación", en concreto extralimitación conservadora
viernes, 11 de noviembre de 2011.
 
La política de lo divino y lo humano
Nos embarcamos en otras presidenciales más en las que la religión va a jugar un papel importante, sin ningún acuerdo en torno a un reglamento de debate
martes, 8 de noviembre de 2011.
 
Romney y el enigma de Carolina del Sur
¿Puede ser desalojado Mitt Romney de la posición de favorito frágil pero disciplinado a la candidatura presidencial Republicana?
viernes, 4 de noviembre de 2011.
 
Archivo
31/10/2011 Por qué está descontento Paul Ryan
31/10/2011 Por qué está descontento Paul Ryan
31/10/2011 Por qué está descontento Paul Ryan
28/10/2011 El Vaticano se encuentra con los activistas
24/10/2011 Perry, Cain y la administración de la Tierra plana
18/10/2011 La provocación familiar del republicano Rick Santorum
17/10/2011 La llegada de los Houndinis inversos
11/10/2011 Refutación de los izquierdistas de pega
07/10/2011 La semana en que cambió la política
04/10/2011 ¿Sabe protagonizar la izquierda un movimiento de protesta fiscal?
30/09/2011 ¿Por qué odian a Warren Buffet?
28/09/2011 Solo los conservadores pueden acabar con la pena capital
24/09/2011 Cuando el socialismo salva al capitalismo
19/09/2011 ¿Podrá calmar Obama el estado de pánico demócrata?
16/09/2011 Perry y la incompetencia de la institución republicana
12/09/2011 ¿Cuánto ha aprendido Obama?
12/09/2011 El 11de septiembre y "un nuevo nacimiento de la libertad"
07/09/2011 ¿El último día de trabajo?
02/09/2011 El paradójico problema de Obama
29/08/2011 Romney, Perry y el verano del descontento
29/08/2011 Escuchar al verdadero Dr. King
24/08/2011 El nuevo Obama de siempre
23/08/2011 Wisconsin: Los conservadores ganan, los izquierdistas mejoran
10/08/2011 ¿Todavía puede liderar américa?
04/08/2011 Sí a la moderación, no al centrismo
27/07/2011 Las lecciones de Romney para Obama
27/07/2011 Volvemos a la cámara
26/07/2011 Tras el chasco del techo de la deuda
21/07/2011 ¿Por qué desperdicia seis meses el Congreso?
15/07/2011 Obama no puede lanzar las campana al vuelo aún
10/07/2011 La pena de muerte y la factura de una obsesión
08/07/2011 La disfuncionalidad de Washington: Un marcador
05/07/2011 Lo que dice realmente nuestra declaración
30/06/2011 En defensa del supremamente poderoso
26/06/2011 Obama y el suplicio de la prudencia
23/06/2011 Huntsman: Yes, he might
18/06/2011 Manipulemos las presidenciales de 2012
17/06/2011 ¿Nostalgia de George W. Bush?
11/06/2011 Atascar las vidas de los parados
10/06/2011 Camino al olvido a golpe de tuiteo
07/06/2011 Romney: El canario de la mina del partido republicano
03/06/2011 Los presupuestos Ryan no necesitan demagogos
30/05/2011 Nuestro déficit de imaginación
23/05/2011 Las lecciones católicas de Boehner
20/05/2011 ¿Se impondrá la simbología a la lógica?
13/05/2011 Lincoln se echaría a llorar
12/05/2011 ¿Destruirán los tribunales la reforma sanitaria?
07/05/2011 Sin noticia de la buena noticia del Gobierno
06/05/2011 Yes, we can (pasar página)
06/05/2011 ¿Quién es Obama? Ahora lo sabemos
01/05/2011 La locura del umbral de la deuda
28/04/2011 Es el turno de Juan XXIII
24/04/2011 Por qué siguen pesando las "falsas elecciones"
22/04/2011 Predicciones de la clave de 2012
18/04/2011 Se precisa mejor clase dirigente
15/04/2011 Por fin: Un presidente, no un árbitro
11/04/2011 La elevada factura de odiar a la administración pública
07/04/2011 La guerra de la derecha contra la moderación
06/04/2011 ¿El fin del gobierno progresista?
31/03/2011 Obama, le presento a Obama
 
Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris