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Consuelo Sánchez-Vicente |
FIRMA DE OPINIÓN |
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Columna de opinión | |
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Consuelo Sánchez-Vicente es natural de Madrid (1953). Licenciada en Ciencias de la Información, rama de Periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid (1976) y graduada en Psicología Clínica y Evolutiva por el Instituto Internacional de la Universidad de Boston de Madrid (1979), ha cursado estudios de Filosofía y Letras y Filología Inglesa. Inició sus tareas profesionales en el diario Arriba en 1973. Ha sido directora de Informativos y Programas de Antena 3 Radio, subdirectora de Opinión y editorialista del diario Ya, y coordinadora del informativo 'Noticias 2' de Telecinco. En la actualidad es analista política de la agencia OTR y el diario La Vanguardia, contertulia de 'Protagonistas' y 'De Costa a Costa' de Punto Radio, 'El Rompeolas' de Onda Madrid, 'La Mirada Crítica' de Telecinco y 'Alto y Claro' de Telemadrid, entrevistadora de la revista La Clave, y profesora de Realización y Programación radiofónica de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| Bien con reparos |
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| En unos momentos en que la mayor preocupación de los ciudadanos es la crisis económica a mí me ha parecido decepcionante que de la entrevista que celebraron ayer Zapatero y Rajoy no saliese ni siquiera un pequeño acercamiento de posiciones en materia de lucha contra a crisis, dos o tres vigas maestras al menos, algo. No es solo que después de la pesadilla de la crispación que soportamos en la anterior legislatura la mayoría tengamos hambre atrasada de consenso, ni por menospreciar los que sí se alcanzaron en este encuentro, por ejemplo sobre la lucha contra ETA sin triquiñuelas políticas, o para remover algunos de los obstáculos que impiden ser justa a la justicia - contra los pederastas, para que los etarras paguen a sus víctimas o para poder borrar los nombres de los asesinos de las calles por las que estas transitan... La unidad, como se suele decir, hace la fuerza, y no nos sobran precisamente fuerzas en esta crisis; a esto se debe mi decepción. |
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En unos momentos en que la mayor preocupación de los ciudadanos es la crisis económica a mí me ha parecido decepcionante que de la entrevista que celebraron ayer Zapatero y Rajoy no saliese ni siquiera un pequeño acercamiento de posiciones en materia de lucha contra a crisis, dos o tres vigas maestras al menos, algo. No es solo que después de la pesadilla de la crispación que soportamos en la anterior legislatura la mayoría tengamos hambre atrasada de consenso, ni por menospreciar los que sí se alcanzaron en este encuentro, por ejemplo sobre la lucha contra ETA sin triquiñuelas políticas, o para remover algunos de los obstáculos que impiden ser justa a la justicia - contra los pederastas, para que los etarras paguen a sus víctimas o para poder borrar los nombres de los asesinos de las calles por las que estas transitan... La unidad, como se suele decir, hace la fuerza, y no nos sobran precisamente fuerzas en esta crisis; a esto se debe mi decepción.
Es una decepción sentimental, casi personal, como cuando te falla un amigo en el que confiabas. Todos sabemos que el gobierno tiene que hacer de gobierno y la oposición de oposición y que si el PSOE y el PP pensasen lo mismo en las grandes cuestiones o tuviesen las mismas soluciones a los grandes problemas, sobraría uno de estos dos partidos. Las políticas económicas del PSOE y del PP, se puede alegar, son tan distintas en tiempos de bonanza como en tiempos de crisis, y cuando las cosas van bien nadie les pide que pacten. De acuerdo. Pero la economía va extraordinariamente mal por la crisis, y un consenso siquiera de mínimos entre los dos grandes líderes nacionales me parece que ayudaría a rebajar el grado de incertidumbre que se percibe en la calle, y el miedo - si, miedo - que empiezan a sentir ante el futuro inmediato más familias de lo que parece
Cuando es a ellos, a los políticos, a los que les interesa entenderse no hay discrepancia que se les resista, esa es la realidad. Los ejemplos que antes citaba, justicia y terrorismo, me parece que ilustran estupendamente la pasmosa naturalidad con que Zapatero y Rajoy han vuelto a convertir en puentes los abismos de ayer, en cuanto sus intereses han vuelto a coincidir. ¿O no estaban en las antípodas de la lucha contra ETA Zapatero y Rajoy hace cuatro días? Pero, cuando se quieren entender, se entienden, cuando no, no.
| | Miércoles 23 de julio de 2008 |
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| Crisis de confianza |
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| Lo peor que le puede pasar a una democracia es que los ciudadanos piensen que los políticos van a lo suyo en vez de preocuparse de los problemas del país, y la resistencia del presidente Rodríguez Zapatero a aceptar la existencia de la crisis ha terminado por asentar la idea de que, no es que el Gobierno no sepa que hay crisis sino que no electoralmente no le interesa aceptar que la hay. Antes de las elecciones, para ganarlas, después, para intentar ganar las siguientes. Lo que los ciudadanos esperamos de los gobiernos democráticos es claridad y transparencia; que nos traten como a personas mayores de edad capaces de afrontar la verdad en vez de engañarnos con caramelos como a los niños pequeños. |
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Lo peor que le puede pasar a una democracia es que los ciudadanos piensen que los políticos van a lo suyo en vez de preocuparse de los problemas del país, y la resistencia del presidente Rodríguez Zapatero a aceptar la existencia de la crisis ha terminado por asentar la idea de que, no es que el Gobierno no sepa que hay crisis sino que no electoralmente no le interesa aceptar que la hay. Antes de las elecciones, para ganarlas, después, para intentar ganar las siguientes. Lo que los ciudadanos esperamos de los gobiernos democráticos es claridad y transparencia; que nos traten como a personas mayores de edad capaces de afrontar la verdad en vez de engañarnos con caramelos como a los niños pequeños.
Ofrecer soluciones factibles a los problemas reales de los ciudadanos de carne y hueso obliga a veces al Gobierno a adoptar medidas impopulares, pero el actual presidente del Gobierno parece preferir su mundo de fantasías multicolores a la cruda realidad. Y la cruda realidad es que tenemos, no una crisis sino al menos cuatro, montadas una encima de otra como si fuera una lasaña; la crisis financiera, la crisis de la construcción, la crisis de la subida del precio del petróleo, y la crisis de la subida del precio de los alimentos. De una en una ya serían difíciles de capear, pero todas juntas son, como se está diciendo, la tormenta perfecta. La receta anticrisis del PP es conocida: bajar los impuestos, recortar el gasto público, y flexibilizar el mercado laboral. La del Gobierno todavía no, y ese es el problema. Zapatero no deja de repetir que su prioridad es mantener el gasto social y no tocar los derechos de los trabajadores, pero como quien repite una jaculatoria: sin decir cómo piensa hacerlo, de dónde piensa sacar el dinero.
No sobra ninguna mano para gestionar una situación tan compleja como esta, y desde este punto de vista yo creo que hay que felicitarse de que, en vísperas de la reunión que van a mantener esta semana, Rajoy haya reiterado su apoyo a Zapatero para luchar contra la crisis. La colaboración hombro con hombro de los dos grandes partidos del país podría ayudar a devolver algo de confianza en el futuro a los atemorizados ciudadanos. Zapatero debería ser el primer interesado en cerrar esta peligrosa vía de agua. Pero, como el propio líder del PP ha advertido, la responsabilidad de gobernar es del presidente, a él y a nadie más es a quien se le puede exigir, y solo será posible ayudarle si se deja de fantasías... Si se deja ayudar.
| | Domingo 20 de julio de 2008 |
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| Zapatero "constructor", al rescate |
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| Si tienes una deuda pequeña con un banco el problema es tuyo, pero si la deuda es grande el problema es del banco; se dice. Bueno, se decía, porque, por lo que estamos viendo - y más que veremos - si se cruza en el camino una "no crisis" como la que hasta el gobierno admite ya que tenemos encima, tienes una deuda tan enorme como la de Martinsa con un banco, y el banco no te da un nuevo préstamo para refinanciarla, quien al parecer tiene un problema es ¡el Gobierno! O sea, nosotros, ustedes y yo, la gente corriente; los de siempre. Porque ¿de donde sale el dinero "del gobierno"? De los impuestos que pagamos ustedes y yo. |
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Si tienes una deuda pequeña con un banco el problema es tuyo, pero si la deuda es grande el problema es del banco; se dice. Bueno, se decía, porque, por lo que estamos viendo - y más que veremos - si se cruza en el camino una "no crisis" como la que hasta el gobierno admite ya que tenemos encima, tienes una deuda tan enorme como la de Martinsa con un banco, y el banco no te da un nuevo préstamo para refinanciarla, quien al parecer tiene un problema es ¡el Gobierno! O sea, nosotros, ustedes y yo, la gente corriente; los de siempre. Porque ¿de donde sale el dinero "del gobierno"? De los impuestos que pagamos ustedes y yo.
La primera parte del dicho es la única que no cambia llueva o haga sol. Con crisis o sin ella, cuando el ciudadanito de a pie no paga un simple plazo, primero empiezan a correr los intereses de los números rojos, después te meten en la lista negra mundial de morosos, y después entra en acción el juzgado y te embargan lo que sea hasta conseguir cobrar, el sueldo si lo tienes, el piso de la madre que te avaló, el tuyo si el plazo era de un crédito hipotecario para sacarlo a subasta, consumado lo cual llega el desahucio y tu y tus niños os veis en la ruina y en la calle. No sueñes con que el gobierno te compre lo que tengas de valor -las joyas, la vajilla, lo que sea - para ayudarte a tener liquidez; allá te las compongas, culpa tuya por no ser lo suficientemente avaricioso, parece decirte hasta el gato.
Si has sido muy pero que muy avaricioso, como Martinsa, la cosa cambia. Cuando una gran constructora como Martinsa que acapara la mayor cantidad de suelo urbanizable no puede pagar un gran crédito y los bancos se niegan a refinanciárselo, al gobierno, casualmente, le entran unas ganas locas de empezar a comprar suelo urbanizable - o sea, las joyas, la vajilla de Martinsa - para construir VPO. Por interés social, dicen. "Con el viento a favor o con el viento en contra, este Gobierno siempre estará al lado de los trabajadores", proclamó ayer mismo Zapatero en el 120 aniversario de UGT. ¿Seguro? Al señor Martinsa su avaricia tal vez le impida cambiar de yate, pero quienes van a ir a la ruina son sus proveedores, no él. Quienes van a acabar sin sueldo y en la calle son los trabajadores de su empresa, no él. Quienes pueden quedarse sin piso son sus clientes, no él. Pero a quien planea ayudar "Zapatero constructor" es* al avaricioso. ¡Y yo que creía que esto de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias no era ni de izquierdas ni socialista...!
| | Miércoles 16 de julio de 2008 |
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| Con la moral por los suelos |
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| Los españoles tenemos mucha más independencia de criterio de la que piensan a veces los políticos. O algunos políticos. Más de casi un año de pura propaganda anticrisis no ha podido con la palmaria realidad de que esto que el Gobierno lleva casi un año negando que fuera lo que es, es lo que desde el principio hemos sabido todos que era: una crisis con todas las letras, cuya profundidad y duración ningún experto se atreve a pronosticar. La principal conclusión de la encuesta sobre la crisis que ha publicado este fin de semana "El País" es que 9 de cada diez españoles piensan que la economía "está en crisis". Sin eufemismos. Y sin anestesia. |
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Los españoles tenemos mucha más independencia de criterio de la que piensan a veces los políticos. O algunos políticos. Más de casi un año de pura propaganda anticrisis no ha podido con la palmaria realidad de que esto que el Gobierno lleva casi un año negando que fuera lo que es, es lo que desde el principio hemos sabido todos que era: una crisis con todas las letras, cuya profundidad y duración ningún experto se atreve a pronosticar. La principal conclusión de la encuesta sobre la crisis que ha publicado este fin de semana "El País" es que 9 de cada diez españoles piensan que la economía "está en crisis". Sin eufemismos. Y sin anestesia.
Los miles de pequeños empresarios que están teniendo que cerrar sus negocios por falta de liquidez o por el inusitado endurecimiento que han experimentado los créditos bancarios, las decenas de miles de familias que ya no pueden pagar su hipoteca, o los simples amos y amas de casa que cada día hacemos la compra, no necesitamos que ninguna encuesta venga a decirnos que estamos en crisis. Lo hemos sabido desde el principio. El Gobierno también, claro. Cada mal dato del rosario de malos datos económicos que llenan desde hace meses los medios de comunicación han pasado antes por la mesa del Gobierno. Antes de las elecciones negó la realidad por electoralismo, después no me pregunten por qué porque no logro entenderlo. Y si fuera sólo yo... Pero, el dato más significativo de la encuesta en cuestión tal vez sea que la mayoría de los propios votantes del PSOE, tampoco lo entienden, y rivalizan en desconfianza hacia el gobierno con los del PP.
El 40 por ciento de quienes votaron a Zapatero el pasado 9-M duda de su capacidad para afrontar la situación, que seis de cada diez califican abiertamente como "mala" o "muy mala". Entre el resto de la población, como pueden imaginar, la alarma es aún mayor. En tiempos de crisis, la tendencia a buscar refugio "en el Gobierno" suele incrementar el índice de confianza en él a poco que las medidas de futuro que adopte resulten creíbles. Pero la obstinación de Zapatero en negar la mera existencia de la crisis sólo ha servido para que la incertidumbre sobre el presente y el futuro impulse el pesimismo y la desconfianza en el Gobierno hasta cotas preocupantes... incluso entre sus propios votantes. ¿Con qué beneficio? En mi opinión, sin beneficio para nada ni para nadie. Teníamos una crisis, y ahora tenemos dos. Además de la economía, me temo que también ha entrado en crisis - sospecho que no sólo en las encuestas - nuestro estado de ánimo.
| | Domingo 13 de julio de 2008 |
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| La "no crisis" y la "no patata" |
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| Todo el mundo empeñado en que Zapatero llame crisis a la crisis, y el pobre, que no, que para que haya una crisis tiene que haber dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo de la economía y eso no ha ocurrido... Tan pesados nos hemos puesto que en la entrevista que le hicieron el martes en Antena 3 se rindió tras resistir desde el 9-M como un jabato. "Pero dígalo ya, dígalo esta noche", le insistía la directora de informativos de la cadena Gloria Lomana. Bueno, "en esta crisis, como ustedes quieren que diga...", dijo al fin el presidente, aunque eso sí, con una cara de ceder no a la evidencia sino a la ignorancia que, por un momento, salvando todas las distancias, pensé, mira, como cuando Galileo Galilei pronunció su famoso "y sin embargo se mueve" después de tener que retractarse de su descubrimiento de que es la tierra la que gira alrededor del sol y no al revés, para que la Inquisición no le mandase a la hoguera por hereje. Por no oírnos, vamos |
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Todo el mundo empeñado en que Zapatero llame crisis a la crisis, y el pobre, que no, que para que haya una crisis tiene que haber dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo de la economía y eso no ha ocurrido... Tan pesados nos hemos puesto que en la entrevista que le hicieron el martes en Antena 3 se rindió tras resistir desde el 9-M como un jabato. "Pero dígalo ya, dígalo esta noche", le insistía la directora de informativos de la cadena Gloria Lomana. Bueno, "en esta crisis, como ustedes quieren que diga...", dijo al fin el presidente, aunque eso sí, con una cara de ceder no a la evidencia sino a la ignorancia que, por un momento, salvando todas las distancias, pensé, mira, como cuando Galileo Galilei pronunció su famoso "y sin embargo se mueve" después de tener que retractarse de su descubrimiento de que es la tierra la que gira alrededor del sol y no al revés, para que la Inquisición no le mandase a la hoguera por hereje. Por no oírnos, vamos
Si en vez de español Zapatero fuera inglés, podía haber eludido el cerco de Lomana apelando al Tribunal Supremo británico, que acaba de sentenciar que las conocidas patatas fritas Pringles no son patatas en un juicio que entabló en 1994 la empresa que las fabrica con la Hacienda del gobierno de Su Graciosa Majestad, para ahorrarse el IVA. Si las Pringles fueran patatas fritas, como todos creíamos, tendrían que pagar un 17 por ciento de IVA, pero son una "no patata". El argumento es tan curioso como el de la "no crisis", no crean que esto de matar el rato discutiendo sobre galgos y podencos es algo hispano español
Lo que la empresa de las Pringles sostenía y el Supremo británico ha hecho suyo, es que este popular snack no se puede considerar patatas fritas, porque su "forma regular" no se encuentra en la naturaleza, por su "color uniforme", porque se "deshacen en la boca", y porque ningún tipo de patatas fritas excepto estas contienen harinas y van empaquetadas en envases con forma de tubo. Y aquí acaba el paralelismo. En el cuento de la no patata la rana ha resultado ser un príncipe. En el de la no crisis, por desgracia, sigue siendo una rana. Resistir va suponerle a los pringles un ahorro de millones de libras que -dicen- hará bajar el precio de sus no patatas. Dicen, ya veremos. Según todas las previsiones de todos los expertos, por el contrario, la factura de la crisis seguirá sumando números rojos le llamemos como le llamemos nosotros y Zapatero.
| | Miércoles 9 de julio de 2008 |
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