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María del Carmen Portugal Bueno
María del Carmen Portugal Bueno
​La presencia de Felipe VI en la ceremonia de entrega de despachos no es cortesía ni deferencia hacia su persona

La presencia y participación del rey en las ceremonias organizadas por los diferentes poderes del Estado no es una cuestión protocolaria, sino una consecuencia lógica y coherente a nuestra Constitución.

Aunque suene a perogrullada, Felipe VI es el jefe del Estado español y, así se decidió un 6 de diciembre de 1978 por todos los españoles que ratificaron por referéndum el proyecto constitucional elaborado por Gabriel Cisneros, Manuel Fraga, Miguel Herrero, Gregorio Peces Barba, José Pedro Pérez-Llorca, Miquel Roca y Jordi Solé.

El rey es el símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Además, arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones, y confiere los empleos civiles y militares.

De los tres poderes del Estado quiero centrarme en el judicial y recordar que el artículo 117 de la Constitución indica que «la justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley».

El acto de entrega de despachos a los nuevos jueces es un acto judicial solemne, tal y como recoge el Acuerdo de 23 de noviembre de 2005, del Pleno del Consejo General del Poder Judicial, por el que se aprueba el Reglamento 2/2005, de honores, tratamientos y protocolo en los actos judiciales solemnes.

En líneas generales, los actos judiciales solemnes son organizados por el Consejo General del Poder Judicial y por los diferentes órganos de gobierno del Poder Judicial. Es decir, la entrega de despachos es un acto organizado por el Poder Judicial y tradicionalmente «se efectúa en un acto protocolario solemne por el cual, quienes han sido nombrados Jueces por haber superado el proceso selectivo de ingreso en la Carrera Judicial, reciben la orden de nombramiento documentada en el despacho expedido por el Presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo», explica el artículo 18 del Reglamento 2/2005.

La presencia de Felipe VI en la ceremonia de entrega de despachos no es cortesía ni deferencia hacia su persona.

La presencia del jefe del Estado español en el acto de entrega de despachos a la nueva promoción de jueces en Barcelona es la validación de que estos hombres y mujeres van a administrar la justicia en España en nombre del rey.

Artículos del autor

En toda actuación relacional entre personas tiene que estar presente los buenos modales ya que de estos depende su éxito. Y esta premisa cobra especial relevancia cuando lo aplicamos en el mundo profesional, en el mundo de la empresa, ya que nos jugamos el éxito de un negocio.

La Ley Orgánica 2/1995, de 13 de marzo, de Estatuto de Autonomía de Melilla también recoge algunos aspectos relacionados con el protocolo. Por ejemplo, su artículo 3 habla sobre sus símbolos oficiales, es decir, la bandera, el escudo y el himno.

El acto de apertura del curso académico es una ceremonia solemne de la Universidad. En consecuencia, su ceremonial está recogido en los manuales de protocolo aprobados por cada universidad combinando la normativa y la tradición propia de cada institución.

La Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona es la máxima distinción que otorga el ayuntamiento a personas físicas y jurídicas que han destacado por sus extraordinarios méritos personales o por haber prestados servicios relevantes a la ciudad.


El origen del abanico es compartido, es decir, sus ancestros se encuentran en Egipto y en China, aunque la visión del mismo fue diferente. La cultura china ideó el abanico como un arte, mientras que la egipcia utilizó este complemento como diferenciador de clases, propio de la alta sociedad. De aquí se trasladó en el siglo V a Japón, considerado este también otra cuna del abanico por su invención del abanico plegable.

El Misal Romano indica cuáles son los colores tradicionales de las vestiduras litúrgicas: blanco, rojo, verde, morado, negro y rosado. Y puntualiza que «en los días más solemnes pueden usarse vestiduras sagradas festivas o más nobles, aunque no sean del color del día». En este sentido el «color dorado o plateado pueden sustituir a los de otros colores, pero no a los de color morado o negro», nos indica la Instrucción Redemptionis Sacramentum.

Entre la normativa de protocolo nos encontramos con aquella relacionada con el derecho premial. Y este contempla, a su vez, el derecho de recompensas, el cual está íntimamente relacionado con las acciones de fomento que la Administración lleva a cabo con la finalidad de honrar la conducta adecuada y ejemplarizante para la sociedad.


Las apetecibles noches veraniegas junto a las terrazas y las verbenas son el entorno social por excelencia durante este mes. Con una bebida en la mano y bailando al son de la canción del verano, ¿quién no ha socializado con amigos, conocidos y desconocidos?

 
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