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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Borja Nebot Huerta

Borja Nebot Huerta nació en Madrid el 23 de marzo de 1980 si bien a los pocos meses su familia se trasladó a Valencia, ciudad donde creció y en la que vive actualmente.


Es Licenciado en Economía por la Universidad de Valencia y Programa Executive en Dirección de Empresas por el Instituto de Empresa (IE) de Madrid. Ha cursado numerosos cursos de especialización en dirección comercial y en estrategias de comunicación y marketing en la Cámara de Comercio de Valencia.


Ha sido subdirector de Grupo 85 Ediciones dirigiendo y ejecutando personalmente multitud de proyectos de comunicación y publicidad nacionales e internacionales, como la Guía Oficial del Gran Premio de Europa de Fórmula 1 (2008-2011) o la revista de a bordo de Iberia Regional AIR NOSTRUM. Además ha ejercido de consultor externo de varias empresas, entre ellas Suministros Valls, S.A. Es propietario y fundador de la marca de complementos de lujo NEBOTTI, de venta en toda Europa.


Actualmente dirije un grupo empresarial con varias fuentes de negocio muy diferentes, entre ellas la gestión de la comunicación y el marketing de organizaciones o la recuperación y venta del envases industriales. Además colabora con inversores nacionales e internacionales para la gestión de activos (maquinaria, vehículos, etc.) y asesora a empresas en estrategia global, comercial y marketing.



Twitter: @borjanebot
Email: borjanebothuerta@gmail.com
Borja Nebot Huerta
Últimos textos publicados
Siete ventajas clave de un CRM
Lo primero, las personas
Existen tres aspectos clave que hacen que cualquier empresa logre pervivir en un mercado competitivo y cambiante como el actual: la competitividad, la calidad y la adaptabilidad de sus productos y servicios.

Seguramente sabrá o le sonará haber escuchado las siglas CRM en multitud de escenarios empresariales. Para el que no lo sepa, un CRM (Customer Relationship Management) es un sistema de administración de la relación con clientes. Es habitual que la gente vincule directamente un CRM a un elemento puramente tecnológico pero no es así, un CRM por encima de todo es una concepción empresarial volcada en la satisfacción del cliente.

La gestión de la relación con un cliente se establece principalmente a través de dos vías, por una parte la administración financiera, mediante la cual puedo saber si ese cliente está dentro de nuestra pirámide Pareto, es decir, si está generando una rentabilidad dentro del ejercicio comercial. Por otro lado tengo que administrar la psicografía del cliente, saber quién es, qué compra, cómo lo compra y muchos otros factores que influirán en nuestra relación comercial con él. Esa información debe estar integrada, no desperdigada en diferentes programas que producen una confusión a la hora de tomar decisiones.

A continuación enumero siete ventajas que hacen de un sistema CRM una herramienta clave en cualquier organización empresarial actual:

1. Gestión del tiempo: “Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad”.

Tener la información ordenada y al alcance en cualquier momento hace que ahorre tiempo a la hora de tomar decisiones. De este modo, por ejemplo, no tiene que mirar una cuenta contable, el Excel de ventas, los e-mails con las conversaciones y las últimas visitas anotadas en la agenda (las que se acordó). Con un CRM está todo integrado, toda la información a distancia de un clic.

2. Mejor servicio al cliente: “Servicio al cliente no es un departamento, es una actitud”.

La crisis sumada a la feroz competencia están obligando a las empresas a que se pongan al día para seguir en el mercado. A día de hoy es necesario tener claro que el cliente es la piedra angular sobre la que debe que girar toda la empresa, desde el primero al último trabajador.

3. Elemento de fidelización: “Si no cuida a sus clientes, alguien más lo hará”.

En términos de rentabilidad empresarial hay una cosa clara: es más rentable conservar a un cliente y ampliar lo vendido que captar a uno nuevo.

4. Mejora de la dirección comercial. “Puede hacer cualquier cosa pero no puede hacerlo todo”.

La relación comercial es la parte visible del binomio proveedor – cliente. Antiguas prácticas comerciales se caracterizaban por la gestión de la cartera de clientes de manera personal, no empresarial. El cliente era del comercial y la información que disponía era de él y la administraba como mejor le parecía. Esta metodología provocaba que la empresa no tuviera control sobre sus clientes y que ante una baja o cese laboral la empresa tuviera una importante pérdida de clientes. El trabajo con CRM potencia precisamente lo contrario: Información actualizada, compartida e integrada, y no olvidemos que la información, también en la empresa es poder.

5. Gestión de equipos: “Bien hecho es mejor que bien dicho”. Benjamin Franklin.

Un CRM es la herramienta perfecta para cualquier director, responsable de ventas o jefe de equipo ya que posibilita saber el trabajo de los comerciales y el resultado que van teniendo. Además la sustitución y la colaboración entre ellos es inmediata ya que la información se puede compartir según los parámetros que el responsable quiera.

6. Aprovechamiento de recursos: “Gestionar procesos en lugar de tareas es optimizar recursos”.

Dado lo cambiante del mercado es muy importante afinar los recursos y no infrautilizar ninguno ni obviar si estamos incurriendo en un coste de oportunidad no deseado. A la hora de gestionar una empresa es fundamental que su ingeniería de procesos sea eficiente. El CRM alberga los procesos de la empresa incluso personalizando la herramienta ad-hoc para una compañía en cuestión.

7. La cuenta de resultados: ¿Por qué quería ganar? ¡Porque no quería perder! Max Schmeling (boxeador alemán campeón del mundo de los pesos pesados). Toda empresa que quiera perdurar en el tiempo tiene que tener como objetivo a medio y largo plazo crecer. Tener la capacidad de saber qué necesitan nuestros clientes, cuándo, cómo y de qué manera tiene una repercusión clara en la cifra de ventas.

Éstas son solo unas pocas de las muchas ventajas que tiene trabajar con CRM. Es importante tener en cuenta que cuanto antes se comience, mejor. Si tiene un proyecto, si es un autónomo o profesional liberal empiece trabajando con esta metodología, estratégica y operativa. A medida que su empresa crezca también lo hará su CRM proporcionándole información clave para la toma de decisiones, que cada vez se hace más compleja cuanto más información se posee.

Puestos a recomendar un programa útil, sencillo y que no rasque casi el bolsillo recomendaría Trebede.com. Mi experiencia en gestión empresarial y comercial dio un salto cualitativo en el momento en el que comencé a utilizar este sistema de gestión comercial. Anteriormente trabajaba con multitud de programas y plataformas: Outlook, con el correo electrónico, tareas y citas; Excel y programas contables para saber las ventas que había tenido cada cliente; Lotus Approach y después Access donde cotejaba los datos de cada uno... En definitiva, que no disfrutaba de los siete beneficios que he mencionado anteriormente o que el esfuerzo para llegar a ellos era exponencial. De un tiempo a esta parte poder trabajar únicamente con esta plataforma me resulta fácil y rápido.

Una última reflexión, lo más difícil de un cambio de metodología de trabajo no es el cambio en sí, sino tomar la determinación de cambiar. Salirnos de nuestra zona de confort hacia lo desconocido, por sencillo que sea, supone un acto de valentía y una voluntad de mejora. La mayoría de las veces el resultado es mucho más beneficioso de lo que esperábamos y llegar ahí mucho más fácil de lo imaginado.

Quédese con esta frase: “A year from now you'll wish you started today” (En un año deseará haber empezado hoy).
miércoles, 10 de diciembre de 2014.
 
Nuestros sabios
Escuchar para aprender, esa gran entelequia
Si a cualquiera de ustedes le preguntaran qué figura familiar recuerda con especial ternura seguro que muchos responderían que sus abuelos; los suyos, no otros. Sin embargo si les preguntaran qué aporta un anciano cualquiera a la sociedad probablemente dirían que poco o nada. El susodicho cobra una pensión, hace uso de los servicios sociales de manera intensiva, disfruta de precios reducidos en calidad de jubilado, viaja con el IMSERSO… e incluso alguno mentaría, con un toque de indignación, que se cuelan en el supermercado, que tardan horas en actualizar la cartilla o que van al médico a pasar la mañana.

Pues bien, entre otras carencias que ha ido desarrollando la sociedad española en valores morales, una de las más importantes es el olvido de nuestros mayores. Y no hablo de lo penoso que es preocuparse de nuestros abuelos una vez al mes, aparcarlos en una residencia, o tenerlos en casa a regañadientes a cambio de agenciarse la pensión; esos son actos reprobables desde cualquier punto de vista. Hablo de lo reprochable que es como sociedad no escucharles. Esas personas a las que debemos nuestra existencia albergan en cada arruga de su cara nuestra historia, nuestra costumbre como pueblo, nuestras raíces. Los valores que nos han forjado como sociedad, lo que nos vertebra, lo que es España y lo que somos los españoles.

Ahora que todo está en crisis, desde la Constitución hasta el Estado, y con el profundo convencimiento de que todo es revisable dentro de las normas que establece el estado de derecho, no es descabellado apelar a la sabiduría que durante generaciones nos han aportado nuestros ancestros. Y puestos a remontarnos, por qué no a los primigenios, que en lo que a democracia se refiere sería la antigua Atenas. Una buena referencia serían los siete sabios de Grecia, cuyos aforismos establecieron las bases sobre las que se asentó la democracia. Quizá no hemos aprendido nada en los más de 2.300 años que ha pasado desde ellos, o quizá a los que nos gobiernan no les interesa revisar el pasado, para afrontar el futuro. Por si acaso fuera desconocimiento y no falta de praxis, mentaré algunos a continuación.

Cleóbulo de Lindos señalaba que era necesario “dar los mejores consejos a tus conciudadanos” o que “convenía saber mucho, no ignorar”, ambas no predicadas por nuestros políticos. Solón el ateniense decía “no mientas, di la verdad” o “no te dediques a nada que no sea honesto”, más contundente Quilón, “obecede las leyes”, y más explícito Tales de Mileto “no te enriquezcas deshonestamente”, algo que la inmensa mayoría de nuestros representantes han tomado por el pito del sereno, los que no lo han hecho directamente, han votado a favor del indulto del condenado, saltándose una vez más, con desvergüenza y desprecio a los que representan, amén de la separación de poderes y el axioma de autoridad suprema del poder judicial. Siguiendo con nuestros amigos atenienses, si Zapatero hubiera leído a Pítaco hubiera conocido que “debía saber discernir el momento favorable”, hecho también aplicable a Rajoy en su intento por embutirnos hogaño optimismo. Por último mencionar a Periandro, que promulgaba la necesidad de “no sólo castigar a los culpables sino impedirles volver a cometer las mismas faltas”, que cada uno lo aplique como considere.

Echada la vista atrás, y retomando a los sabios que cada uno tenemos en casa, no es descabellado pensar que algo podemos aprovechar de su experiencia y sus vivencias para encauzar la crisis actual y tomar decisiones firmes y duraderas. El Papa Francisco sí que se acordó de ellos hace unos meses, diciendo que “los niños y los ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida”. Maximicemos nuestros recursos, escuchemos a nuestros mayores, nosotros lo necesitamos y ellos tienen mucho que decir. Si estas palabras sirven para que escuche a sus abuelos y, si no los tuviera en vida, a un anciano en el autobús o en la cola del supermercado, ya habrá valido de mucho, seguro que ese día aprende algo nuevo. Y puestos a buscar sabiduría, más sabe el diablo por viejo que por diablo, y de añejos tenemos muchos.
miércoles, 5 de marzo de 2014.
 
 
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