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Anne Bayefsky

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La depravación del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas
Israel es en realidad un faro de las naciones
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas celebró una sesión extraordinaria en Ginebra el 23 de julio de 2014 para anunciar en la práctica que los israelíes dejan de tener derechos humanos.

La sesión finalizó con una resolución que inicia "una investigación" de lo que el Consejo tiene decidido de antemano son las violaciones de los derechos palestinos por parte de Israel. La votación fue 29 a favor, 1 en contra y 17 abstenciones. La administración Obama votó en contra - tras ingresar y legitimar al Consejo virulentamente antijudío durante los últimos cinco años, y ahora fingir decepción delante de las cámaras de televisión norteamericanas.

Los europeos se abstuvieron porque no quieren enfadar a sus violentas minorías musulmanas, y con su sórdido pasado, el mensaje de la resolución de todas formas no es demasiado ajeno. Unos cuantos países acobardados con los que los israelíes han mantenido magnánimas relaciones los últimos años también se han abstenido. Pero la mayoría del mundo representado en las Naciones Unidas jaleó – literalmente. Los ponentes de la procesión de fanáticos del Consejo eran recibidos con aplausos.

Como es costumbre, la CNN, el New York Times y compañía extrajeron de este espectáculo la conclusión de que Israel está condenado, aislado y en penosa inferioridad de condiciones. Pero la verdadera conclusión es la diametralmente opuesta.

Israel es en realidad un faro de las naciones
Los años luz que separan la maquinaria "de los derechos humanos de las Naciones Unidas" de los derechos humanos genuinos son en realidad bastante evidentes. Al menos para la gente sin años de experiencia en la hipocresía de la política exterior, las escuelas de doble discurso diplomático o la formación periodística de corresponsal subjetivo de guerra.

Así fueron las cosas
La sesión del Consejo "de Derechos Humanos" de Gaza estuvo presidida por el Presidente Baudelaire Ndong Ella, de Gabón, país miembro del bloque islámico (Organización de la Conferencia Islámica), y la Alta Comisaria para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas Navi Pillay. Pillay se marcha este agosto tras seis años dedicados a la demonización de Israel.

Oriunda de Durbán, Sudáfrica, Pillay dedicó su tiempo en el cargo a defender la racista conferencia contra el racismo que se celebró en su ciudad natal en 2001 (después de que el edil de Durbán le pidiera recuperar el buen nombre del municipio). Ella orquestó la segunda y tercera conferencias de la ONU en Durbán de 2009 y 2011, que "reafirmaban" el insulto del Israel-es-racista.

Pillay también inició, y posteriormente se convirtió en principal defensora, del informe Goldstone de 2009. El informe acusaba a Israel de atacar deliberadamente a los civiles palestinos la última vez que Israel tuvo la audacia de plantar una respuesta sostenida a la maquinaria de asesinatos de Hamás en Gaza, aunque el propio Goldstone se retractó posteriormente de las acusaciones.

En resumen, Pillay estaba decidida a dejar el cargo con el pabellón bien alto. Junto a las conferencias de Durbán II y III, los informes Goldstone I y II son su herencia contra los derechos humanos.

Pillay inauguró la sesión del Consejo el 23 de julio de 2014. Para ella, "sufrimiento" es una descripción que sólo vale para los palestinos. Presentó de forma estudiada la acusación de "crímenes contra la humanidad" - teniendo muy presente proyectar la imagen de los israelíes como nuevos Nazis.

Simultáneamente instaba a una investigación para obtener los hechos y recabar una lista de presuntos horrores inducidos por los israelíes, como matar niños mientras sus religiosos padres se preparaban para los ritos musulmanes. Resumía las operaciones israelíes en Gaza como "causa" de "inimaginable muerte, destrucción, terror y repercusión de por vida”.

La intensa histeria que desató en la principal instancia de derechos humanos de las Naciones Unidas fue una muestra de antisemitismo crudo sin adulterar. Un bombardeo verbal sincronizado con el bombardeo de misiles de Hamás que los israelíes sufrían desde el cielo.

La sesión del Consejo pone en evidencia - por enésima vez - que estas ofensivas son la prolongación del rechazo a la existencia de un estado judío, sin más. O en palabras del ministro palestino de exteriores Riyad Maliki, en persona en el Consejo, la primera "de las atrocidades israelíes de 1948”.

Maliki pasó a verter la acusación de que los palestinos están siendo "exterminados" por Israel. Su formulación incluía: “El olor de los muertos sigue a los menores palestinos a causa de Israel… que ha hecho pedazos a los menores… mientras trataban de escapar de la maquinaria de muerte”.

Una y otra vez, la despreciable analogía antisemita de los israelíes con los Nazis fue reiterada, junto a las maníacas intervenciones de un desfile de violadores de los derechos humanos.

De Argelia, que dice que "Gaza es un campo de concentración”.

De Sudán, que dice que Israel tiene "una política de genocidio y limpieza étnica”.

De Irán, que dice que Israel practica "masacres y crímenes contra la humanidad”. De Venezuela, que dice que "Israel aspira a exterminar al pueblo palestino”.

De Túnez, que dice que "Israel nació del terrorismo judío y actúa igual que los Nazis en Gaza”.

Y luego hubo acusaciones de "actos inhumanos y salvajes", "masacres repugnantes" y "crímenes sin rival en la historia reciente". Al final, la resolución del Consejo de Derechos Humanos "deplora" y "condena en los términos más firmes" las "graves", "generalizadas, sistemáticas y grotescas" "violaciones de los derechos humanos" por parte de Israel.

La palabra “Hamás” no se menciona por ninguna parte.
Y las Naciones Unidas iniciaron una segunda investigación a lo Goldstone -- otra investigación "de derechos humanos" de "las violaciones del Derecho en territorio palestino ocupado" -- en el territorio israelí no, por supuesto.

Goldstone II ingresa en los nutridos mecanismos antiisraelíes de las Naciones Unidas ya en vigor, como: el Comité para el Ejercicio de los Inalienables Derechos del Pueblo Palestino de las Naciones Unidas; el Comité Especial de Investigación de las Prácticas Israelíes que Afectan a los Derechos Humanos del Pueblo Palestino de las Naciones Unidas; el Ponente Especial de la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos de las Naciones Unidas; la División para los Derechos Palestinos de las Naciones Unidas, y el Sistema de Información de la Cuestión de Palestina de las Naciones Unidas.

Para rematar, el Goldstone I sigue en pie de guerra. Genera informes anuales de la comisaría de derechos humanos de las Naciones Unidas, el 13 de enero de 2014 el último. Y desata resoluciones anuales del Consejo de Derechos Humanos solicitando su implantación, adoptada el 28 de marzo de 2014.

Antes de la votación de la resolución, el gabinete de la ONU anunció que el precio inicial del Goldstone II será de 2.321.500 dólares – el 22 por ciento de los cuales saldrán del contribuyente estadounidense, en virtud de la pertenencia de Obama al Consejo. Apenas el 19 de junio de 2014, Keith Harper, representante estadounidense en el Consejo, se deshacía en halagos: “La Administración Obama decidió postularse porque Estados Unidos cree que el Consejo puede marcar la diferencia. Y el 3 de julio, anunciaba: “la herramienta más poderosa que tenemos en el Consejo de Derechos Humanos es la información – la capacidad de aportar luz sobre las realidades de la injusticia y los abusos en el mundo… el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas está marcando la diferencia”.

¿Cuál es la diferencia que marca?
Se han convocado el doble de debates urgentes y sesiones extraordinarias del Consejo a tenor de Israel en sus ocho años de vida que sobre Siria, con más de 200.000 muertos.

No se ha celebrado ni una sola sesión especial sobre lugares como Irán, China o Rusia. La tercera parte de todas las resoluciones y decisiones críticas con un país -- entre 193 miembros -- han ido solamente contra Israel.

No se ha visto ni una sola resolución sobre lugares como Cuba o Arabia Saudí.

De manera que la diferencia que está marcando la instancia de los derechos humanos en las Naciones Unidas es la perversión y la derrota de los derechos humanos -- los derechos humanos de los israelíes, y los derechos humanos de los judíos. Somos testigos de un tremendo permiso al sufrimiento de la nación de Israel, nación dedicada a la vida, la libertad y la igualdad.

Nación comprometida con una espiritualidad profunda y una compasión por toda la humanidad. Abandonar a Israel es exponerse a perder toda la decencia humana.

Las Naciones Unidas están perdidas. Para América no es demasiado tarde.
viernes, 8 de agosto de 2014.
 
 
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