Masters en Dirección de Recursos Humanos
domingo, 06 de julio de 2008 Actualizado a las 03:48 (CET) Apartamentos en Alcocebre | Tonos para móviles | Masters a distancia | Pisos
BUSCADOR | IMÁGENES | ÚLTIMA HORA | CHAT Y CHARLAS | ENCUESTAS | EL TIEMPO | PÁGINAS BLANCAS | PÁGINAS AMARILLAS | CALLEJERO
PORTADA
OPINIÓN
Firmas
Viñetas
ENTREVISTAS Y CHARLAS DIG.
ESPECIALES
MAGAZINE
 · Cursos
 · Masters
Hogaria.com - El portal inmobiliario que marca la diferencia
ESPAÑA
INTERNACIONAL
DEPORTES
Fútbol
Baloncesto
Motor
Tenis
Balonmano
Ciclismo
Golf
Vela y Copa Am.
Atletismo
Más noticias
ECONOMÍA
Vivienda
Automóviles
CULTURA Y OCIO
Cine
Televisión
Música
Libros
SOCIEDAD
Sucesos y tribu.
Ciencia y salud
Religión
Prensa y medios
Educación
Gente
“DONDE YO TE LLEVARÍA...”
Vinos, gastronomía y viajes, por Jaime Ruiz de Infante
“LA LIDIA”
El mundo de los toros, por Ignacio de Cossío
Zoom In - Your latest news online
Extraordinario.es - Turismo y viajes en España
Ángel Sáez FIRMA DE OPINIÓN
Con el telar a cuestas
Ángel Sáez García nació en Tudela el 30 de marzo de 1962. Empezó a estudiar Medicina, pero acabó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica). Casado con innumerables renglones torcidos -en traducción libre, 'si la Literatura no lo es todo, no merece la pena perder ni siquiera una sola hora con ella', Jean-Paul Sartre dixit-, es padre de un montón de versos y otro rimero de prosas, diseminadas en cientos de narraciones y miles de artículos de opinión. Colaborador de varios periódicos digitales, es coautor de una obra poética coral, 'Nuevos Autores de la Poesía Española / Vol. 5' (Editorial Jamais, febrero de 2003). Actualmente, además de invertir su tiempo en urdir líneas y más líneas, se halla inmerso en las arduas tareas que son confeccionar, corregir, revisar, seleccionar y poner a punto tres volúmenes: uno, de artículos de opinión; otro, de relatos cortos; y el último, que es el que va más avanzado, de poemas.
    






ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS
Cuando el partido quiere ser entero
(ALLENDE EL HONOR, NO HAY NADA)

(¡HURRA, MONTSERRAT NEBRERA!)
“El lenguaje es incoherente, incongruente. ¿Nunca te has preguntado por qué separado se escribe todo junto y todo junto separado?”. Emilio González, “Metomentodo”

Los políticos partidos
Como fábricas funcionan.
Si eres dócil, promocionan
Tu nombre; son preteridos
Los de los íntegros, idos.

Me encanta el lema que quema,
Pero detesto el eccema.
Ha hecho muy bien Montserrat
En escuchar a Serrat:
“Cada loco con su tema”.


Domingo 6 de julio de 2008
Estoy bien y no contrariado ni enojado contigo, Tina
Mi vida:

Puedes y debes estar tranquila, porque estoy bien y no contrariado ni enojado contigo, Tina; ni por tu causa ni por la de otra u otro. Quiero que estés contenta, como lo está el menda lerenda (de amarte proba, completamente, sin rendijas ni resquicios).
He recibido hace un rato tu SMS. No me ha molestado “recepcionarlo” (porque, cuando estoy en la biblioteca, acostumbro a tener el celular sólo con vibrador, en silencio). Tampoco me desazonas cuando me llamas al móvil. Tienes la venia para llevar a cabo ambas acciones cuantas ocasiones se presenten u oportunidades te peten, nazcan o apetezcan. La verdad es que, cada vez que realizas lo propio, me alegras el momento del día en el que me hallo. Lo que sí me fastidia es que las circunstancias se sumen unas a otras hasta lograr impedir que hagas lo que en ese instante, en concreto, ansías, deseas.

Como te he comentado cuando me has llamado por teléfono, a veces, cuando nos sacan de nuestro ámbito y discurso asiduos, habituales, de nuestra jerga (que no juerga), linderos o parámetros normales, ordinarios, nos cuesta mucho, Dios y ayuda, subir la ídem, o sea, elaborar una tesis con cierto aparato, con determinada enjundia.

Alguna vez me ocupé (y preocupé) de lo que pudo haber sido y no fue. Actualmente, considero que no merece la pena invertir (porque dicho verbo deviene o se metamorfosea en perder) un solo segundo en ello.

Te agradezco los entresijos de la noticia (que lleva camino, si mi pesquis –de cuando en vez, una alhaja; de vez en cuando, un comino- no me falla ni se raja, de convertirse en cuento más que en historia).

Siempre me encuentro junto a ti, cariño; en los momentos en los que estoy más contento y en los que corre parejo a uno o fluye al lado el malestar; en los “cronotopos” óptimos y en los pésimos (aunque, siguiendo la moda del eufemismo –rampante, que padecemos- iba a trenzar “menos buenos”, he preferido llamar a las cosas por su nombre: crisis a la crisis, al pan pan y vino al vino). Me parece propio de un caradura hipócrita e insensible estar sólo a las maduras y no a las duras. Haces bien en contarme lo que estimes oportuno, conveniente. No tienes que disculparte por ello. Para mí, amén de un honor, es una muestra evidente de Amor auténtico (así lo tomo) que me narres lo que te pasa a diario. Si a ti te surge la necesidad de comentarme, a mí me urge la de escucharte (o, en su defecto, la de leerte).

Como puedes colegir, lamento que el día haya sido para borrar u olvidar y que algunos de tus más allegados se hayan comportado displicente, indebida y aun torticeramente. Según mi teoría, se perdona mientras se ama. Así que, en tanto madre que eres de tus renuevos o retoños (ya creciditos), carne de tu carne, no obstante los critiques con razones contundentes, de peso, los salvarás de la quema mientras vivas. Ciertamente, no encuentro objeción a la proporcionalidad o relación equilibrada, equitativa, que manifiestas: hijos chicos, problemas chicos; hijos grandes, problemas grandes. Acaso uno, cual Saturno redivivo, debiera haber devorado a los tales cuando eran bebés. Porque, ahora, cuando son mayores, uno lamenta no haberlo hecho entonces, a su hora, cuando le brotó la idea.

Me alegra sobremanera que te aprovechen y/o diviertan los asuntos sobre los que urdo, verso y verseo. Si yo soy dulce, como la melaza, tú eres la misma miel sobre hojuelas.

Te mando el correo así, sin demorar ni madurar, porque temo que la tormenta veraniega (verás, no niego que el aguacero que está cayendo en estos precisos instantes es de los de aúpa) curse con apagón; y lo que llevo escrito se vaya al limbo, a hacer puñetas o, sencillamente, pierda.

Te (man)da una variopinta y selecta colección de ósculos tu

Félix Unamuno.

Sábado 5 de julio de 2008
Yo también te necesito, Tina
Mi vida:

Yo también necesito tus cartas (y tus llamadas de teléfono, y tus SMS; en definitiva, a ti, Tina, estés donde estés; si es al lado, mejor).
“Y los sueños sueños son”, podemos leer en “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca (no le busques tres pies al gato –en el caso que nos ocupa, al perro-); acaso no haya para él una explicación plausible; no todas nuestras divagaciones o excursiones oníricas son proféticas; quizás el mejor exegeta o interpretador de las mismas sea servidor/a, o sea, quien las urdió/soñó (trenzado así, como “gruñó”; pues se debe escribir de la guisa susodicha; por cierto, cuando tengas dudas al respecto, acude a www.rae.es, escribe en el rectángulo el verbo en cuestión, luego pincha en conjugación y el problema se habrá resuelto, cariño –te pasaré la factura el próximo mes de agosto en Roma; será de 1.636 ósculos, variados, si no hay objeción-). Su significado tal vez tenga que ver (no obstante son muchas las personas que lo identifican con un caballo desbocado) con el deseo, con las muchas ganas que tienes de hacer el Amor conmigo (y yo, por supuesto, contigo) y que todo salga a pedir de boca; aunque también puede ser que, tras un matrimonio fallido, tengas miedo a tu segunda boda, la nuestra. Y dejo de elucubrar, especular o hacer cábalas, porque no soy ningún entendido en el asunto de marras, la explicación onírica.

Durante las propincuas dos semanas tienes la obligación inexcusable de hacérselas/telas pasar felices a tus sobrinos y a ti. Los y te conoces. No les/te pongas al borde del abismo.

Todo médico competente debe arrimar el hombro o echarle una mano a su paciente, para que éste pueda erradicar, por sus propios medios, los miedos que le acechan y atenazan. Yo sólo sé que estoy obligado a urdirte lo que me inspira Dios (o tú misma, la más idónea de las aónides, me dictas) en estos precisos instantes; y es que, cual ángel, he bajado desde el cielo para plantar y poner Amor, orden y paz en tu vida. Créetelo, Tina, a pies juntillas.

Estaba en una de mis direcciones de Yahoo, mi bien, contestándote directamente. En la biblioteca pública de Algaso, en varias ocasiones, mientras estaba escribiendo en word y se fue inopinadamente la luz, sí que me pasó lo que me comentas. Pero en el ordenador del centro cívico se borró todo. No te preocupes. Te escribiré otras epístolas mejores. Acaso esta misiva sea superior a la tal.

Yo también te extraño, aunque soy capaz de proyectar tu figura en medio de la calle (dos metros por delante de mí, verbigracia), mientras deambulo por ella. Sigo pensando que tienes la voz más preciosa del universo mundo, la que más me llena o, como se dice ahora, entre los jóvenes, “me pone”.

Hasta las tantas, entonces.

Te ama quien nunca cesará en su cargo o doble condición de tu amado y amador, siempre que le dejes estar a tu vera, tu

Félix Unamuno.

Viernes 4 de julio de 2008
Yo también siento una dependencia semejante a la que aduces, Tina
Mi vida:

Que no se me olvide. Por si, dada la carrera de obstáculos (¡vaya vallas!) en la que participamos, saltándonoslos todos, sin derribar ninguno, no puedo ir a recogerte en taxi al aeropuerto de Fiumicino, en Roma, durante nuestra estancia en la susodicha y proverbial Ciudad Eterna, nos hospedaremos en el hotel “...” (el desocupado lector de estos renglones torcidos entenderá que le privemos de esta información, a fin de mantener a salvo nuestra imprescindible e inexcusable intimidad).
Espero y deseo que la mañana te haya ido (y esté yendo) estupendamente y que la tarde/noche transcurra aún mejor, si cabe (que, según los vaticinios hechos por los adivinos –más humanos que divinos- consultados, parece que sí irá –sin un ápice o pizca de ira, obviamente-).

Yo también siento una dependencia parecida o semejante a la que aduces, Tina, y, en todo momento y lugar, gozo con alborozo al darme cuenta de que estoy fuertemente unido a ti. Son muchas las lazadas que nos anudan y mantienen juntos.

Vuelvo a reiterar el mismo argumento que te he (brin)dado en otras ocasiones. No me enojé contigo. Ya sabes: quien hace todo lo que puede no está obligado/a a más. Sé que pusiste todo tu empeño. Me consta que te diste por completo (y hasta un poco más). Me enfadé, sí, con las circunstancias, que vinieron a aliarse o sumarse (sin pretenderlo, supongo, claro) para fastidiarnos.

A mí, cariño, la contrariedad también me afectó. No soy ningún superhombre ni tú ninguna supermujer. Porque todo, absolutamente todo lo humano, nos influye. “Nihil humanum alienum nos est” (expresión que procede de esta otra “Homo sum, nihil humanum a me alienum puto”, de Terencio). “Nada de lo humano nos es ajeno”.

Yo también te amo todo lo que puedo, a lo largo, a lo ancho y profundamente. Creo que te amo desde siempre.

Celebro que accedieras a escuchar y a llevar a cabo mi mandado o recado, o sea, que hayas coronado con éxito lo solicitado. Te debo 21 euros. Ojalá sean esos los años que vivamos juntos y felices. Mejor, por supuesto, si son los sancionados por el sacrosanto matrimonio, pues antes hemos podido vivir en pecado venial (por ser honestas las intenciones de ambos) otros tantos. Yo me conformo. ¿Dónde hay que firmar, fray Marcelino de Encine?

Transpira por sus poros más dicha (tú eres la causa o concausa de la misma) que sudor quien te (man)da una selecta e innúmera (ignoro cuál es la cifra exacta de la misma) colección de besos tu

Félix Unamuno.

Viernes 4 de julio de 2008
Estoy seguro de que el mundo sería diferente, sí, Tina
Mi vida:

Estoy seguro de que el mundo sería diferente, sí, Tina. Ahora bien, no sé si mejor que el actual. Acaso fuera aún peor.
Los escritores (todos, sin excepción) son/somos vanidosos, soberbios, arrogantes. La modestia de cuantos juntan/juntamos letras siempre fue, es y será falsa; un postizo. Algunos, como este andóbal de Cornago, han/hemos aprendido a atenuar o mitigar al máximo su/nuestra jactancia, pero a todos se nos ve el plumero por la misma dehiscencia; todos cojean/cojeamos por la misma gamba o remo.

Aunque te cueste tamizarlo, te lo puedes y debes creer a pies juntillas. Estoy más orgulloso de que me ames que de escribir las décimas que tanto te gusta airear por doquier que te petan sobremanera. Cuando repase y lea en voz alta la que acabo de urdir, te la remito.

Tras pasar por la Librería-Papelería “El Cole” y cruzar algunos comentarios divertidos y pareceres irónicos con quien la regenta, mi amigo Miguel Ángel, “Fangio”, siguiendo la acera de los pares de la algasiana (Algaso es trasunto de Tudela, capital de la ribera ibera de Navarra) avenida de Santa Ana, entro en el cíber-café “Praga”, desde donde te contesto, porque la biblioteca municipal, con horario de verano, no abre por las tardes sus puertas.

Te agradezco que des mil y una muestras de tu proverbial bonhomía conmigo y con los demás. Yo también procuro ser afable y amable contigo y con los otros. Sé que a veces lo consigo.

A mí también me agradan las (e)lucubraciones de nuestros diálogos vespertinos (para ti), nocturnos (para mí). Supongo (no, sin suponer) que porque quien realmente me embelesa y encanta eres tú, Tina, Florentina Baldamero.

Ciertamente, callando, escuchando y hablando, se va conociendo al personal. A mí, casi siempre que toco este asunto, me gusta recordar lo que sigue, de Diógenes Laercio: “Callando, se aprende a escuchar; escuchando, se aprende a hablar; y hablando, se aprende a callar”. Esto es, una pescadilla que se muerde la cola, o, si lo prefieres, el eterno retorno nietzscheano.

Ídem. Porque, asimismo, a mí me gusta la tuya. Bueno, la expresión “me gusta” se queda corta. Otro tanto cabe decir de tus experiencias y de ti, que me arrebatas, arrobas o enajenas el espíritu.

Si tal hecho ocurriera, me llevaría uno de los mayores alegrones de mi vida. Ojalá dicho suceso acontezca durante el próximo agosto italiano.

Tengo para mí que sería una absoluta pérdida de tiempo buscar un tándem mejor. Así que, ruego encarecidamente que no se dilapide más oro. La pareja más feliz del universo mundo se hallará, sin ninguna duda, mientras discurra la primera semana agosteña, en Roma (y mientras curse la segunda hebdómada de dicho mes, en Venecia).

Sabes que te tiene un aprecio, cariño, estima y predicamento íngrimo, especial, porque eres la persona a la que más ama de este mundo (que, precisamente, porque estás tú dentro de él, no es inmundo; y es que creo, sinceramente, que tú, cual Jesusa o mesías femenino, has venido a redimirlo de nuevo), quien no se cansará de darte mil abrazos y besos y de hacerte otras tantas (y aun más, si hiciera falta) caricias y mimos, tu

Félix Unamuno.

Jueves 3 de julio de 2008
     
 
Cartas al director | Defensor del lector | Colaborar | Conócenos | Organigrama y contacto | Estadísticas | Publicidad
© SIGLO XXI | Director: Guillermo Peris Peris | Tel: (+34) 669 104458 | info@diariosigloxxi.com | Auditado por
Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos. Toda responsabilidad derivada de los textos recae sobre sus autores. Reservados todos los derechos.