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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Andrés Ramos
A bote pronto
Andrés Ramos Celestino nació en Madrid en 1985. Apasionado del periodismo y de los deportes desde bien temprano, pasó parte de su niñez narrando, desde una habitación y junto a un amigo, partidos de fútbol imaginarios que recogía una vieja grabadora. Movido por su vocación estudió y se licenció en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Después de un breve paso por la sección de Internet de la agencia de noticias Europa Press, vio parte de su sueño cumplido al dar el salto a la redacción de Deportes de esa misma agencia, donde durante tres años pudo comprobar que ése era su hábitat. Actualmente trata de analizar la actualidad deportiva desde su columna semanal en Diario Siglo XXI.
Andrés  Ramos
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Entrenadores de usar y tirar
Andrés Ramos
Si hay una profesión en la que no tienes el puesto asegurado (y eso es mucho decir en estos momentos) esa es la de entrenador de fútbol. Un trabajo en el que pendes siempre de un finísimo hilo y en el que todos saben que cuando tu superior sale a ratificarte en el cargo públicamente es el preludio de una destitución casi segura.

El último en caer en la Liga española ha sido José Antonio Camacho. Ni haber ganado al Real Madrid hace poco más de dos semanas le ha servido al murciano para mantenerse en Osasuna, cuya afición permanentemente le recordó su pasado blanco. Pero el ex seleccionador nacional sólo es uno más de una larga lista.

Y es que hasta seis técnicos en total han sido cesados en Primera: Jesualdo Ferreira (Málaga), Antonio Álvarez (Sevilla), Juan Manuel Lillo (Almería), José Aurelio Gay (Zaragoza), Miguel Ángel Portugal (Racing) y el propio Camacho. Mientras, otros están en la cuerda floja, caso de Quique Sánchez Flores en el Atlético, Miguel Ángel Lotina en el Deportivo o Goyo Manzano en el Sevilla.

Pero en Segunda División, como viene siendo habitual en los últimos años, el caso es todavía más flagrante. Siete técnicos han sido relevados de sus puestos en la categoría de plata, y algunos clubes, como el Tenerife, van ya por el tercer entrenador poco tiempo después de haber superado el ecuador del campeonato.

Este goteo continuo de ceses a lo largo del curso, repetido campaña tras campaña, habla a las claras de lo inestable que es este oficio. Los resultados mandan y el que antes era un héroe para afición y directiva, puede convertirse en villano en cuestión de tres o cuatro semanas, lo que tarda un equipo en encadenar una mínima racha negativa.

Eso sí, tanto tardan en perder su trabajo como en encontrar otra nuevo. Y es que, sobre todo en España, entre los equipos de clase media-baja existe un coto cerrado de entrenadores que cambian de uno a otro conjunto. Es una especie de bolsa de trabajo de técnicos, donde siempre están los mismos y de la que echan mano los clubes a la hora de encontrar sustitutos. Una rueda infinita entre los de siempre, un juego de las sillas en el que antes o después todos acaban sentándose y levantándose.

Y si no… ¿por qué cuando cesan a un entrenador siempre suenan los mismos nombres sea cual sea el equipo que busca recambio? Y lo que es peor sea cual sea el estilo de juego del entrenador, dando la sensación de que te vale el primero que acepte y que su curriculum previo es lo de menos.

Los dirigentes del fútbol español deberían aprender a contar hasta tres en algunas ocasiones antes de apretar el gatillo. La paciencia es lo último que se prueba y, aunque en ocasiones un relevo en el banquillo supone un revulsivo, otras muchas --la gran mayoría-- el cambio acaba por no tener ningún efecto a la larga. Ejemplos hay muchos, pero el del Sporting con Manolo Preciado de este año es muy ilustrativo. El presidente del club, por qué no decirlo, más por obligación, la de no encontrar ningún sustituto, mantuvo la calma y dio confianza a un técnico que en otros casos ya hubiera hecho las maletas. De momento, la apuesta va por buen camino.

La razón por la cual esto no es lo habitual está clara. Los entrenadores son el paraguas de los presidentes ante la ira de la afición y creen que cortando su cabeza consiguen aplacar provisionalmente el desencanto de su público. Sin embargo, los seguidores no son tontos, y como se vio el otro en el Calderón con esos cánticos a favor de Quique Sánchez Flores y en contra de Cerezo y Gil Marín, saben perfectamente que en muchos casos los culpables hay que buscarlos más arriba.

miércoles, 16 de febrero de 2011.
 
Las siete vidas de Robert Kubica
Andrés Ramos
El pasado domingo nos sobrecogía a todos la noticia del espeluznante accidente sufrido por Robert Kubica durante la disputa de un rally cerca de la localidad italiana de Génova. En medio de la confusión inicial, nos llegaban informaciones de que se temía incluso por su vida. Después, la preocupación pareció centrarse en su mano, que corría el riesgo de ser amputada, pero finalmente, tras casi siete horas en el quirófano, respiramos aliviados al conocer que la intervención había ido bien y que lograría recuperarse.

Eso sí, siendo por supuesto lo menos importante, el año que viene el polaco no podrá participar en el Mundial de Fórmula 1. En muchas ocasiones se oye esa expresión de que algunos “están hechos de otra pasta” y ese parece ser el caso de Kubica, al que le ha podido, quizás de forma irresponsable, su pasión por este deporte.

Y es que el piloto de Renault exigió a la escudería francesa una cláusula por la que le permitieran disputar otras competiciones de motor, algo totalmente prohibido para la mayoría de pilotos. Y también para muchos deportistas, cuyo contrato les impide practicar deportes de riesgo como el esquí, paracaidismo, motociclismo o automovilismo.

El domingo Kubica volvió a nacer… otra vez. Y es que en el Gran Premio de Canadá de 2007 salió inexplicablemente ileso de un espectacular accidente. Uno de esos que ves una y otra vez y no logras entender cómo se puede salir con vida de ahí. Pero esa es la paradoja, en un rally menor o incluso conduciendo por carretera, las consecuencias de cualquier choque son siempre muchísimo peores. Precisamente, la casualidad quiso que ese mismo escenario, el circuito de Montreal, fuera el lugar donde sólo un año más tarde el de Cracovia lograra su primer triunfo en el ‘Gran Circo’.

Sin duda, la ausencia de Kubica se notará en el próximo campeonato. El polaco es un piloto con talento y de estar en uno de los tres ‘grandes’ lucharía con plenas garantías por el título. Conocida su baja, Renault se enfrenta al difícil reto de sustituirle. En un principio, quizás más la ilusión que la realidad, había situado a Pedro Martínez de la Rosa en la quiniela de candidatos. Su experiencia y condición de probador de Pirelli le avalaba, pero desde la escudería gala ya se han encargado de echar por tierra las esperanzas del catalán. El brasileño Bruno Senna, el italiano Vitantonio Liuzzi o el alemán Nick Heidfeld se convertirá en el sustituto de Kubica.

Hubiera sido un justo premio para De la Rosa. Una oportunidad inmejorable para un piloto que merece desde hace ya tiempo mejor suerte. Sin embargo, como en casi todo, y en especial en la Fórmula 1, el dinero manda y quien aporte con patrocinadores más ‘pasta’ a la escudería será la que se lleve el gato al agua.

miércoles, 9 de febrero de 2011.
 
Una Liga de uno, un tenis de más de dos y un balonmano de bronce
Andrés Ramos
Españoles, la Liga ha muerto. Colorín colorado. Game over. Sólo acabamos de comenzar febrero, quedan todavía 17 jornadas por delante, entre ellas un ‘Clásico’ en el Bernabéu, pero esa es la impresión de casi todo el mundo. Y es que los siete puntos en los que el Barcelona aventaja al Real Madrid parecen ya una diferencia insalvable.

Y más que por la pura distancia clasificatoria --todavía recuperable en circunstancias normales, habiendo 51 puntos en juego-- son las sensaciones que transmiten ambos equipos las que conducen a pensar que el cuento se ha acabado. Mientras uno, el Barça, se pasea por cada campo y ha convertido el golear y casi humillar al rival en un día más en la oficina, el otro, el Madrid, suda sangre para conseguir cada triunfo y, a veces, como en Almería o Pamplona, ve como ese caminar sobre el alambre le lleva a darse de bruces contra el suelo.

Y todo después de una jornada en la que se ha vuelto a ver a un Madrid sin gasolina y en la que ha quedado de nuevo patente que la cabra siempre termina tirando al monte. Porque Mourinho, pese a amagar al principio de curso, en un intento de agradar a la afición, con una apuesta por el toque en la elección de esquemas y jugadores, desde hace semanas es ya totalmente él, es decir, un técnico eminentemente defensivo. Sólo cuando toca arrebato se permite licencias ‘Mou’.

Y eso ha quedado demostrado en que en campos complicados ya no se fía de Marcelo y prefiere a Arbeloa, en que tras cada gol a favor sale disparado en busca de alguien que sea central o se apellide Diarrá y en que ante la baja de Xabi Alonso (al que más vale cuidar para que no vuelva a cogerse ni una gripe) no elige a Granero o Canales, sino que da la manija a la pareja Lass-Khedira, una sociedad que debería estar prohibida por ley. Es más, las televisiones deberían dar opción a la devolución del dinero que cuesta el partido al conocerse que juegan los dos juntos.

Mientras la Liga pasa a ser de uno, el tenis es cada vez de más de dos. Hasta hace poco tiempo podías comprar entradas de la final de cualquier torneo teniendo casi la certeza de que verías un Nadal-Federer, pero eso ya no siempre es así. De hecho, el año pasado sólo se vieron las caras en dos ocasiones (Masters 1000 de Madrid y Copa Masters de Londres), con un triunfo para cada uno.

Como ha ocurrido esta semana en el Abierto de Australia, a diferencia de lo que pasa en el fútbol, donde los dos ‘grandes’ ganan sin casi bajar del autobús, aquí sí hay lugar a la sorpresa. Y a poco que Nadal (aunque esta vez haya sido por lesión) o Federer se descuiden, por detrás hay un grupo que encabezan Djokovic, Murray, Soderling y Ferrer capaces de dar en cualquier momento la ‘campanada’. Sin duda, el espectáculo, el gran beneficiado.

El que no es de uno ni de dos, sino de bronce, es el balonmano español. Los chicos de Valero Rivera vuelven de Suecia con una más que meritoria tercera plaza, dejando atrás las decepciones de las últimas grandes citas. En un torneo en el que sólo ha caído con el ‘semi anfitrión’ Dinamarca y donde ni siquiera la campeona Francia ha podido batirla, la selección española regresa a casa con un bronce con sabor a oro, habiendo conseguido enganchar durante unos días a este deporte a buena parte del país y con las bases sentadas para lo que debe ser el gran objetivo: el Mundial 2013, que se disputará en España.

miércoles, 2 de febrero de 2011.
 
 
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miércoles, 26 de enero de 2011.
 
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